Ralentización en Europa

FMI advierte de una mayor desaceleración en la UE y pide planes de contingencia

El organismo avisa de que el debilitamiento del comercio y la industria se está contagiando a la inversión y que el efecto de la política monetaria se agota

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI. EFE

La demanda interna de la Unión Europea ha aguantado estoica las turbulencias exteriores, hasta ahora. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido este miércoles de que el "considerable debilitamiento" del comercio y la industria europeos, fruto de las tensiones internacionales, está ya afectando a la inversión y no descarta que el contagio pueda también impactar en los servicios y el consumo, que de momento resisten gracias a la solidez de empleo. Por ello, y dado que la política monetaria se está agotando, el organismo con sede en Washington llama a los países europeos a preparar planes de estímulo para estar listos de cara a una desaceleración severa.

"Teniendo en cuenta los elevados riesgos a la baja, deben estar listos para su implementación planes de contingencia por si se materializa un choque negativo", ha explicado el director para Europa del FMI, Poul Mathias Thomsen, tras reconocer que el margen de efectividad de la política monetaria ha disminuido. "No pedimos que estos planes se saquen del cajón, pero es importante que se hagan a medio plazo, para no generar desequilibrios en las metas fiscales", ha añadido.

Tal y como ya hizo hace un mes Kristalina Georgieva en una de sus primeras intervenciones como directora gerente del Fondo, el organismo ha vuelto a pedir una "respuesta fiscal sincronizada" a los países europeos, animando a aquellos con margen fiscal, esto es Alemania y Holanda, a tomar medidas que potencien el crecimiento, y a aquellos con un elevado déficit y deuda pública a seguir la senda de la consolidación fiscal. 

Siguiendo las estimaciones presentadas en octubre, el FMI espera que la economía europea registre una "recuperación tenue y modesta" en 2020 y crezca al 1,8%, tras cerrar previsiblemente al 1,4% este año, el menor ritmo de crecimiento desde 2013, después del repunte del 2,3% en 2018. A pesar de la leve mejora del PIB europeo prevista para el año que viene, el organismo ha advertido de que la demanda interna, concretamente la inversión, se está viendo contagiada por el debilitamiento de las exportaciones y del sector manufacturero. Además, ha añadido que sus efectos "podrían extenderse a otros sectores, como los servicios, más rápido y con mayor vigor de lo esperado".

No obstante, ha reconocido que tanto los servicios como el consumo aguantan con cierta robustez, si bien su buena marcha dependerá de que se mantenga la creación de empleo y los salarios. En ese sentido, el Fondo ha destacado que la confianza de los consumidores está aguantando mejor el tipo que la confianza empresarial, si bien la decisión de algunas empresas de pensarse más la decisión de contratación podría debilitar la confianza de los hogares y precipitar la caída del consumo.   

Por otra parte, el organismo ha defendido la necesidad de mantener una política monetaria acomodaticia, tras señalar que el aumento de los salarios no repercutirá en un aumento de la inflación como ocurre normalmente, ya que ante la elevada competencia, las empresas han decidido absorber el alza del coste laboral y sacrificar márgenes, antes que repercutirlo en el consumidor. 

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