El BCE podrá comprar deuda sin exceder sus límites hasta al menos final de 2020

La tenencia de deuda alemana y finlandesa está muy cerca del tope.

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El BCE volverá a ser un actor activo en el mercado de capitales. Coincidiendo con la llegada de Christine Lagarde a la presidencia de la institución, el BCE ha reiniciado las compras netas de deuda, por una cuantía de 20.000 millones de euros al mes. Retoma unas adquisiciones que creía haber zanjado en diciembre, pero el deterioro económico de la zona euro y las permanentes incertidumbre decidieron a Mario Draghi, en la recta final de su mandato, a impulsar una de las medidas más extraordinarias y polémicas de su política monetaria.

La cuantía total de deuda que el BCE vaya a adquirir a partir de ahora, al ritmo de 20.000 millones de euros al mes, es incierta puesto que la institución no ha precisado una fecha para la conclusión de las compras. Ha dejado el final abierto, limitándose a señalar que las adquisiciones terminarán poco antes de que se suban los tipos de interés, sin que haya dado tampoco una fecha estimada para ese alza de tipos.

Las compras de deuda no podrán sin embargo prolongarse indefinidamente, a pesar de que Mario Draghi haya insistido en que podrán extenderse durante bastante tiempo. Las adquisiciones deben respetar el principio marcado por la institución por el que el BCE no podrá comprar más del 33% de una emisión o un emisor y deberá hacerlo respetando el peso de cada país en el capital del BCE. Y en países como Alemania o Finlandia, esa tenencia de deuda alcanza ya el 30%.

En Citi calculan que el BCE habrá alcanzado el tope del 33% de tenencia de deuda alemana a finales de 2020. Fuentes próximas al Bundesbank, uno de los bancos centrales más beligerantes contra la reanudación de las compras de deuda, estiman que al ritmo actual, las adquisiciones de deuda germana no podrán prolongarse mucho más de un año. Extenderlas en el tiempo requeriría un espinoso debate en el BCE que solo se justificaría en un deterioro notable de la economía de la zona euro.

Desde Goldman Sachs estiman que las compras se puedan prolongar incluso durante el primer semestre de 2021 y añaden que su finalización no será necesariamente preludio de una inmediata subida de tipos.

“Inclinar las compras netas de deuda hacia la deuda corporativa sin duda ayudaría al BCE a ganar tiempo. A menos que Alemania abandone el mantra del equilibrio presupuestario y apueste por la expansión fiscal, aumentando así la oferta de bunds, el BCE acabará viendo que no hay deuda pública que comprar”, señala Wolfgang Bauer, gestor de M&G.

De los 20.000 millones de euros de compras netas al mes, el experto calcula que el BCE podría adquirir deuda corporativa por entre 3.000 y 4.000 millones de euros mensuales, por encima del rango de entre 2.000 y 4.000 millones visto en el anterior programa. En Bank of America prevén que el BCE centrará sus compras de deuda corporativa en los sectores del automóvil, inmobiliario y de salud.

Sin gran efecto en el mercado

Los inversores están tan habituados a la intervención del BCE en el mercado y los costes de financiación son ya tan reducidos que la reanudación de las compras de deuda por parte de la institución apenas va a tener impacto en el mercado. Según reconoce Jesús Sáez, responsable de mercado de capitales de sector público y banca de Natixis en España, “los inversores ya han descontado el inicio de las compras”. “Las valoraciones de los activos de crédito actuales ya incorporan una buena parte del volumen de apoyo del BCE”, añade Wolfgang Bauer, gestor de M&G.

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