El pago con tarjeta crece al mayor ritmo desde 2016 pese a la desaceleración

El monto abonado con tarjetas crece un 10,2% interanual en entre abril y junio con lo que 2019 se encamina a marcar nuevos récords en gasto y operaciones

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La paulatina desaceleración de la economía española no parece haber hecho mella en los hábitos de pago con tarjeta de los españoles. Tras pulverizar todas las marcas históricas en 2018, la cifra se encamina a sellar nuevos máximos este ejercicio en vista de los decididos avances registrados por el Banco de España en la primera mitad de año. Así, el monto abonado con tarjeta en el segundo trimestre de 2019 ha crecido un 10,21% interanual, el mayor aumento registrado desde finales de 2016, cuando el PIB crecía al 3% anual frente al entorno del 2% actual.

En concreto, entre abril y mayo de 2019 los españoles abonaron 39.971 millones de euros con tarjeta en 1.113,9 millones de operaciones (un 16,25% más que un año antes) por un valor medio de 36 euros cada una. Un dato revelador de la tendencia alcista es que, si bien el volumen pagado con tarjeta va creciendo cada año desde la cota mínima del primer trimestre a la máxima del cuarto, en el segundo trimestre de este año ya se ha superado la marca del último de 2018.

A su vez, en el segundo trimestre del año, los ciudadanos sacaron 31.379 millones de euros de cajeros automáticos, un 0,69% más interanual, en 233 millones de retiradas. Aunque esta última variable sí supuso un descenso, del 2,83%, en cada operación se sacaron de media 136 euros, el monto más alto de la serie, lo que explica que el volumen total retirado siga aumentando.

Varios elementos han colaborado a esta evolución. De un lado, el pago con tarjeta se ha visto impulsado por la creciente red de terminales de punto de venta (TPV) que permiten este tipo de transacciones, que ha crecido un 6,03% desde junio de 2018, hasta sumar 1,926 millones de máquinas. Un auge al que ha contribuido, a su vez, la progresiva rebaja de las comisiones que la banca cobra a los establecimientos que las usan (la cuota media se sitúa en el 0,41%, la mitad que cuando estalló la crisis), lo que ha llevado a muchos comercios a acabar con el importe mínimo de pago, incentivando su uso.

En paralelo, el número de cajeros automáticos se ha mantenido relativamente congelado durante los tres últimos años en el entorno de los 50.000, tras pasar de casi 62.000 antes de la crisis a solo 49.864 en 2015. Desde entonces se ha producido un leve repunte, hasta los 50.363 que había registrados en España al arranque del verano, un 0,57% más que un año antes.

Por su parte, el número de tarjetas en circulación avanzó un 2,27% interanual en el segundo trimestre hasta los 83,92 millones, de las que 47,81 millones eran de débito y 36,11 millones, de crédito.

Aunque las cifras corresponden al segundo trimestre del año, cuando la demanda interna mostró signos de estancamiento, el decidido avance de los pagos con tarjeta explica en parte el auge del 1,1% en el gasto de las familias producido entre julio y septiembre, según publicaba esta semana el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un repunte que ha contribuido al avance del 1,2% en la demanda nacional y que soporta, en buena medida, el avance del 0,4% del PIB en el trimestre. Así, el consumo de los hogares sustenta de un lado el mantenimiento del ritmo de crecimiento de la economía española y demuestra a su vez que aparentemente las familias no están tan preocupados por la ralentización del PIB como para frenar más su avance.

El buen dato de consumo y la perspectiva de nuevos avances en la recta final del año podrían no bastar, sin embargo, para lograr acelerar un crecimiento del PIB que se ha visto lastrado por la caída de las exportaciones que ha traído el frenazo de la economía europea.

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