El creciente acecho a las empresas tecnológicas

Además del cerco antitrust, dos terceras partes de los estadounidenses apoyan su desmembración

El creciente acecho a las empresas tecnológicas

La capitalización bursátil, beneficios y precio de las acciones de las empresas tecnológicas son elevados. Las cuatro empresas con mayor capitalización bursátil del mundo son Microsoft (906.480 millones de dólares), Apple (895.670 millones), Amazon (874.710 millones) y Alphabet (Google, 818.160 millones). Si añadimos Facebook (475.730 millones), la capitalización bursátil conjunta de las cinco grandes tecnológicas (3,97 billones de dólares) excede ligeramente el PIB de Alemania (3,96 billones), la cuarta economía mundial.

Las 20 mayores empresas tecnológicas del mundo suman una capitalización bursátil de 9 billones de dólares, activos por valor de 4 billones y ventas de casi 3 billones. Los gigantes tecnológicos están en el punto de mira de los reguladores, políticos y agentes sociales por sus prácticas monopolistas, su insuficiente tributación, violaciones de la privacidad y los contenidos que difunden. Muchos también se preguntan si nos hallamos ante una burbuja en el sector tecnológico.

A corto y medio plazo, hay tres factores que afectan la cotización de las tecnológicas. La guerra comercial entre EE UU y China ha perjudicado sus complicadas cadenas de producción y elevado el precio de sus productos. Los países con más empresas tecnológicas por capitalización bursátil entre las 2000 mayores del mundo son EEUU (65), China (20), Taiwan (17), Japón (14), Corea del Sur (6) y la India (5). Además de con China, EEUU se ha enzarzado en escaramuzas comerciales con la India y la UE. Desde el verano de 2018, la Administración Trump ha impuesto aranceles de entre 10% y 25% sobre 360.000 millones de exportaciones chinas. Las primeras medidas afectaron a bienes intermedios e industriales, pero las más recientes recaen sobre muchos productos electrónicos.

Los mercados esperan que Donald Trump y Xi Jinping puedan sellar un acuerdo parcial en la cumbre de APEC a mediadios de noviembre en Chile. Pekín formalizaría compras de productos agrícolas de EE UU. Ante el progreso de las negociaciones, Trump anuló el 11 de octubre un incremento de aranceles sobre China por valor de 250.000 millones. Pero para mantener la presión sobre Pekín, solamente aplazó hasta el 15 de diciembre la aplicación de aranceles del 15% sobre 160.000 millones de exportaciones chinas de juguetes, móviles y portátiles. Sin embargo, ambos lados están lejos de lograr un tratado que resuelva las subvenciones chinas a sus empresas y las transferencias tecnológicas forzadas de empresas occidentales.

El segundo factor que pesa sobre las plazas bursátiles es el incierto desenlace del Brexit. El Reino Unido pedirá una extensión de las negociaciones y Boris Johnson buscará en unas elecciones generales una victoria para el Partido Conservador que permita la aprobación del acuerdo que logró en el Consejo Europeo por parte de la Cámara de los Comunes.

Por el contrario, la política monetaria acomodaticia de la Reserva Federal y el BCE favorece la inversión en renta variable. Se prevé otra disminución del tipos por parte de la Fed a finales de octubre. El BCE reanudará su compra de deuda pública y privada en noviembre.

A medio y largo plazo serán otros fenómenos los que determinen la evolución de las empresas tecnológicas. Tanto demócratas como republicanos han elaborado numerosos proyectos de ley para atenuar la adicción tecnológica, proteger la privacidad de los menores de edad, regular contenidos y prohibir o regular las apuestas por Internet. El proyecto de ley Dash-Board Act obligaría a las redes sociales a divulgar el valor de los datos que acumulan sobre sus usuarios. El Smart Act exigiría que las redes sociales mostraran el tiempo que sus usuarios las emplean.

Pero dichos proyectos de ley pueden ser víctimas del probable impeachment contra Trump, que acaparará la atención de los legisladores. El Ministerio de Justicia, la Comisión Federal de Comercio y los fiscales generales de 48 estados han lanzado diversas investigaciones contra las prácticas anticompetitivas de los gigantes tecnológicos. Dos terceras partes de los estadounidenses apoyan su desmembración.

A Amazon se le achaca una posición dominante en comercio electrónico, a Apple en aplicaciones, a Google en búsquedas y a Facebook y Google en publicidad por internet. Pero los jueces federales de EE UU tradicionalmente han eludido erigirise en autoridades protectoras de la competencia. Después de la aprobación del Reglamento General de Protección de Datos en 2016, la UE ha sido incapaz de consensuar una tasa digital. Pero Francia la ha adoptado, el Gobierno alemán insiste en su necesidad y la nueva Comisión cuenta con comisarios experimentados en prácticas anticompetitivas.

Más de 300 empresas chinas con una capitalización de 860.000 millones cotizan en los índices bursátiles de EE UU. El Congreso examina un proyecto de ley que excluiría de sus Bolsas a las empresas chinas que no hagan públicas sus auditorias.

EEUU y China están envueltos en una guerra fría tecnológica y militar que perjudicará a bastantes empresas tecnológicas, obligándolas además a elegir entre la actual superpotencia y la que aspira a desbancarla.