Cómo solucionar los problemas internacionales

Resulta complicado encontrar abogados en otras jurisdicciones, pero existen soluciones que se pueden adoptar

Cómo solucionar los problemas internacionales

En los últimos treinta años, la abogacía española ha pasado por un impresionante proceso de transformación. Nos hemos ido adaptando al estilo que imperaba en los países más avanzados. Los cambios han sido muchos y uno de los más significativos es la internacionalización.

La entrada en la Comunidad Económica Europea y la economía cada vez más globalizada y liberalizada, especialmente, desde la Ronda del GATT de Uruguay, obligó a los abogados a enfrentarse con cierta habitualidad a los problemas jurídicos que ocasionaban las operaciones hacia y desde el extranjero. Evidentemente, fueron los grandes y medianos despachos lo que primero dieron respuesta a estos desafíos pero, poco a poco, los pequeños bufetes tuvieron que aportar soluciones a las dificultades que encontraban sus clientes en la contratación internacional.

Pero ¿cómo afrontan este reto los pequeños despachos? Ciertamente lo tienen complicado. Las pymes españolas, cada vez con más frecuencia (tendencia que se incrementó a raíz de la crisis de 2008), venden fuera y, por tanto, exigen a sus abogados que les ayuden en sus conflictos en múltiples países. Incluso teniendo una formación en derecho internacional, algo que no es habitual, es muy difícil tener respuestas con base jurídica sólida. En la práctica, resulta complicado encontrar a colegas preparados para dar consejos efectivos sobre más de tres países.

Sin embargo, existen algunas soluciones que se pueden adoptar. Para ello, primero hay que estandarizar los problemas internacionales que tienen los clientes de nuestro despacho. Si resulta que solo precisan asesoramiento en dos o tres jurisdicciones, lo más adecuado es localizar bufetes en estos países que completen o nos ayuden a ofrecer un servicio internacional de garantía.

¿Cómo contactamos con esos bufetes extranjeros? Topamos aquí con quizás la mayor dificultad de este proceso: obtener confianza.

Efectivamente, localizar abogados extranjeros en los que confíes es la primera clave para asesorar eficazmente. Puedes buscar por internet y esperar tener suerte en la elección; llamar a una embajada española en el extranjero y solicitar que te envíe su lista de despachos; contactar con instituciones de abogados extranjeros y pedirles también una relación; pero todas estas alternativas a puerta fría requerirán un esfuerzo importante para conseguir la confianza de ese nuevo colega.

La mejor forma de encontrarlos es solicitar ayuda a otros abogados españoles conocidos o pedir referencias en tu Colegio. Es esencial localizar a alguien que haga de intermediario. Seleccionado el abogado extranjero y solventado el problema del idioma (habitualmente las conversaciones serán en inglés) tienes que decidir con el cliente quién se relaciona con él.

Como es esencial explicar con detenimiento el problema jurídico, lo mejor es que tú mantengas ese vínculo. Hay que tener en cuenta que, incluso en las jurisdicciones latinas, los sistemas legales son bastante diferentes. Por otro lado, la forma de trabajar suele atender a tiempos y ritmos muy distantes a los nuestros. Además, los códigos deontológicos de los abogados (recordar que en Europa tenemos el Código Deontológico del C.C.B.E.) pueden provocar algunas fricciones en la gestión del trabajo, lo mismo que también las exigencias de documentación para la prevención del blanqueo.

No menos importante que lo anterior es cerrar de manera precisa los honorarios de los colegas extranjeros. En general, sus costes son muy superiores a los de un abogado medio español y esto es lo primero que tiene que entender el cliente. Además, si son procedimientos judiciales, concretar exactamente los honorarios por cada parte del proceso. Y si son por horas, algo muy habitual, que detallen una estimación del número de horas necesarias y que también fijen un coste máximo para evitar sorpresas.

Si finalmente se presta un servicio de calidad al cliente, ¡enhorabuena!, has iniciado el camino para montar tu propia red de best friends. es decir, de tus despachos de referencia en el extranjero.

Alejandro Blas Rivas, presidente de Iurisgal, Red Internacional de Abogados.

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