Las criptodivisas pierden fuerza en España: solo tres ICOs en el primer semestre

En el mismo periodo de 2018, 13 empresas con origen en España lanzaron sus criptomonedas

Las criptodivisas pierden fuerza en España: solo tres ICOs en el primer semestre
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Apoyadas en una fuerte revalorización de su moneda estrella y en el anuncio de la creación de libra, las criptodivisas volvieron a atraer la atención de los mercados durante el primer semestre de 2019. En este periodo de tiempo, la capitalización del criptomercado aumentó un 159% desde 125.000 millones de dólares (113.266 millones de euros) que tenía a finales de diciembre a los 325.000 millones de dólares (294.493 millones de euros) de los últimos días de junio, mientras, el volumen de negociación total se multiplicó por seis.

Los datos recogidos en el informe Criptomonedas y Blockchain elaborado por el Observatorio de Digitalización Financiera de Funcas y la plataforma internacional de innovación abierta Finnovating muestran como este crecimiento ha venido acompañado de una cada vez menor diversificación del mercado de criptomonedas. A 30 de junio de 2019, el bitcóin representaba un 59,13% del valor total del criptomercado, 17,29 puntos porcentuales más que en la misma fecha de 2018. Esa mayor aversión a otros criptoactivos que no sean el bitcóin se dejó sentir también en forma de sequía en el mercado de ICOs y fue especialmente dura para las iniciativas de este tipo con origen en España.

Las ofertas iniciales de monedas (ICOs por sus siglas en inglés) se tratan de una manera alternativa de conseguir financiación. La empresa que emite una ICO crea una criptodivisa y la reparte entre los inversores a cambio de dinero. A nivel mundial, si se compara el primer semestre del 2019 con el mismo periodo del año anterior, el volumen de dinero captado se ha reducido un 65%. En promedio, solo el 34,5% de los proyectos que intentaron financiarse con criptomonedas durante el primer semestre de 2019 fueron exitosos.

En España, el número de ICOs impulsadas por empresas nacionales ha experimentado un frenazo aún mayor: desde los 13 proyectos que se crearon durante el primer semestre de 2018 a los tres del primer semestre de 2019. Cresio, Cryptobirds y Fluen Zity han sido de esta forma las únicas iniciativas que se han sumado a las 45 que ya había a inicios de año.

Desde Funcas señalan que para explicar el frenazo de las ICOs se deben de tener en cuenta varios factores. "Existe una tendencia generalizada a nivel internacional que consiste en concentrar inversiones en proyectos más maduros y con mayor potencial que a financiar un número elevado de iniciativas", señalan. Los expertos hacen referencia a la incertidumbre regulatoria en algunas jurisdicciones en lo que a este tipo de criptoactivos se refiere. 

El limbo legal en el que se encuentran las ICOs también se extiende a las criptomonedas en general. En el caso del bitcóin, el informe recoge que de los 130 países sobre los que se pudo recabar información, en 67 es legal, en 17 está prohibido y en 20 de ellos es alegal. Por otro lado, 26 países todavía no se han pronunciado sobre esta cuestión. Jaime Fernández, experto de FInnovating que colaboró en la elaboración del informe, asegura que aprovechando esta incertidumbre "varias regiones han aprovechado para comenzar a elaborar un marco legislativo propio en aras de atraer la inversión, como es el caso de Malta, Estonia, Suiza, Gibraltar, Japón o Singapur".

En lo referente a la regulación de las ICOs en España, la CNMV emitió dos documentos en 2018 en los que recogía cuáles son sus criterios sobre ellas. El supervisor analiza caso por caso si una ICO se considera un valor negociable y por ende, si ésta debe de cumplir una serie de requisitos para poder operar. Entre estas exigencias se incluyen que las entidades emisoras entreguen a los inversores información clara, imparcial y no engañosa haciendo alusión a las características y riesgos de las criptomonedas que pretenden crear. Asimismo, la empresa debería de detallar su situación jurídica y económica para que el inversor tomara una decisión fundamentada.

Aquellas criptomonedas que se venden haciendo alusión a la expectativa de revalorización o a la posibilidad de que sea negociable como de cualquier otro activo financiero se tratara, se consideran activos de este tipo, con la excepción de aquellas monedas en las que su valor no tenga que ver con la evolución de la empresa que las ha emitido. A modo de resumen, si una ICO es comercializada en España debe de seguir las normas nacionales y europeas de inversión, salvo en el caso de que no sea una oferta pública, es decir, que se dirija a menos de 150 inversores, tenga una inversión mínima de 100.000 euros y un importe total inferior a cinco millones.  

"También hay que tener en cuenta que es difícil identificar la españolidad de las ICOs, ya que son aquellas lanzadas por equipos de esta nacionalidad, pero el lugar de procesamiento y negocio puede ser otro", puntualizan los expertos de Funcas. Según el informe, de las ICOs lanzadas por equipos españoles a 30 de junio de 2019, España ha sido el país elegido por el 33% de las iniciativas como lugar de constitución. Suiza es el segundo país por los proyectos españoles a la hora de registrar una ICO, seguido de Gibraltar. No obstante, el 45% de las ICOs "españolas" no ha revelado el país de constitución. A nivel mundial, cuatro de cada 10 ICOs se constituyen en Estados Unidos.

Libra: "lo desconocido asusta"

El informe también hace un repaso sobre en qué punto se encuentra la criptomoneda libra. El lanzamiento de la criptodivisa liderada por Facebook e impulsada por 28 grandes empresas sigue estando previsto para la primera mitad de 2020. No obstante, las numerosas reticencias gubernamentales y regulatorias han puesto en duda la materialización del proyecto.

"Lo desconocido asusta, y claro está que con la envergadura potencial de libra hay que tener muy en cuenta las implicaciones sobre la estabilidad financiera", sostienen desde Funcas. Para los expertos, la clave estará en el tratamiento regulatorio ya que "ese será el factor que corte o de alas al proyecto" y las perspectivas no son buenas, ya que en su opinión, "en principio cabe esperar una regulación restrictiva". 

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