WeWork saldrá a Bolsa valorada en unos 22.000 millones, la mitad que en enero

La compañía llegó a alcanzar los 41.000 millones en la inversión de SoftBank

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Oficinas de WeWork.

We Company, la firma matriz de WeWork, aspira a una valoración de entre 20.000 y 30.000 millones de dólares, entre 18.000 y 27.000 millones de euros, según informan Bloomberg y The Wall Street Journal. La valoración media (22.000 millones de euros) está un 46% por debajo de la alcanzada en enero, cuando Softbank acudió a una ampliación de capital que valoraba WeWork en 47.000 millones de dólares, o 41.000 millones de euros.

WeWork todavía debate las condiciones para la venta de sus acciones y su valor puede cambiar según la demanda de los inversores, explican las mismas fuentes. La compañía, encabezada por Adam Neumann, entrará a Bolsa en un momento de turbulencias en los mercados por la guerra comercial entre China y EE. UU., que arrastró a Wall Street a su peor agosto en cuatro años. 

La baja valoración refleja que a pesar del crecimiento fulgurante de la compañía, existen sospechas que apuntan a un descuadre entre su endeudamiento y sus beneficios, así como desconfianza sobre su gobierno corporativo. Otras empresas de primer nivel que salieron a Bolsa por la vía del listing, como Uber Technologies Inc y Lyft Inc, tuvieron una mala evolución en el mercado en medio del escepticismo de los inversores, que sospechaban que no tenían un plan concreto de rentabilidad.

Uber salió a Bolsa en mayo con un valor de 82.400 millones de dólares (74.660 millones de euros), muy por dejado de los 120.000 millones (unos 108.000 millones de euros) que los banqueros sugirieron que valía la compañía en 2018. 

El éxito de WeWork llegó con un modelo disruptivo de oficinas, con espacios dedicados al coworking o zonas compartidas de trabajo, alquileres de corta duración y puestos de trabajo enfocados fundamentalmente a las nuevas empresas tecnológicas, emprendedores o pequeñas compañías de consultoría. Aunque ha contado con otra novedad: no hace falta ser propietario de los inmuebles, ya que se pueden realquilar, a semejanza de lo que hace un gran operador hotelero que no es dueño de los edificios.

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