WeWork da argumentos convincentes... para evitar su OPV

Una estructura de propiedad enrevesada, conflictos de intereses y estimaciones de mercado absurdas animan a alejarse de su salida a Bolsa

Logo de WeWork en un espacio de coworking en Nueva York.
Logo de WeWork en un espacio de coworking en Nueva York.

La empresa matriz de WeWork, The We Company, ha proporcionado uno de los casos más convincentes para evitar una oferta pública de venta desde el debut de Snap hace dos años. La salida a Bolsa de WeWork puede ser aún peor... y eso es antes de considerar la valoración.

El folleto de 359 páginas del proveedor de oficinas compartidas tiene algo que desagrada a todo el mundo: una estructura de propiedad enrevesada, montones de transacciones entre partes relacionadas, conflictos de intereses, estimaciones absurdas y hechas a medida de los mercados potenciales y una superposición de inspiradoras galimatías tecnológicas. Lo más fácil de aborrecer es la continua y masiva quema de dinero de WeWork.

Al igual que Snap, cuyas acciones cotizan por debajo de su precio de salida a Bolsa en 2017, a los posibles inversores de WeWork se les ofrece poca influencia sobre la forma de dirigir la empresa, gracias a tres clases de acciones, con los directivos actuales poseyendo acciones B y C con derechos de voto múltiples. Su estructura organizativa es un árbol de Navidad de filiales, joint ventures y una plataforma de adquisición y gestión.

Silenciar la voz de los inversores es un problema agravado por los posibles conflictos de intereses que se exponen en 11 páginas en las que se explican las transacciones entre partes relacionadas. El principal de ellos: WeWork arrienda espacio en edificios propiedad del cofundador Adam Neumann y otros directivos. WeWork dice que puede entrar en más conflictos similares en el futuro. Los colocadores UBS, JP Morgan y Credit Suisse han otorgado a Neumann una línea de crédito de 500 millones de dólares, con acciones como garantía, de los cuales ha aprovechado unos 380 millones.

WeWork exhibe dos señuelos relucientes para los nuevos inversores. El primero es la clase de lenguaje inspirador que se ve en los pósteres de gatos: “Dedicamos esto a la energía del nosotros, más grande que cualquiera de nosotros, pero que está dentro de cada uno de nosotros.”

La segunda táctica, de estimar un mercado potencial total de 3 billones de dólares en 280 ciudades seleccionadas en todo el mundo, es probablemente menos creíble. Para ponerlo en contexto, equivale a cerca del 15% del PIB de Estados Unidos.

Lo que es indiscutible es la capacidad de la inmadura firma para perder dinero. Los ingresos en los primeros seis meses de 2019 casi se duplicaron hasta 1.500 millones de dólares en comparación con el mismo período del año pasado. Pero las pérdidas operativas crecieron aún más rápido, de 678 millones de dólares a 1.400 millones.

El dinero fácil y el crecimiento económico desde su fundación en 2010 han permitido a WeWork expandirse así de rápido mientras fundía dinero en efectivo. En ese sentido, WeWork es un ejemplo de la recuperación económica más larga que se haya registrado en Estados Unidos, y de una época en la que el dinero es prácticamente gratuito. Caveat emptor, cuidado al comprar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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