Oliver Wyman prevé que los drones y aviones no tripulados generarán 15.000 millones de negocio en 2050

La consultora estima que el sector creará 150.000 puestos de empleo

Dron realizando pruebas para la policía en Somalia, en una imagen de archivo.
Dron realizando pruebas para la policía en Somalia, en una imagen de archivo. Reuters

Desde que Uber inaugurara el pasado 9 de julio su servicio de taxis aéreos en Nueva York, acudir al trabajo, a una reunión o a un restaurante subido en un vehículo que se desplaza por le aire será cada vez más habitual. Así lo refleja un informe elaborado por Oliver Wyman en el que destaca que empresas como Microsoft y Apple ya están dando los primeros pasos para extender este modelo de transporte urbano. Según las previsiones de la consultora, los servicios proporcionados por aviones no tripulados y drones representarán un 10% del mercado aeronáutico en 2050.

Igualmente, basándose en los datos facilitados por Sesar (Asociación para la Investigación de la Gestión del Tráfico Aéreo del Cielo Único Europeo) Oliver Wyman afirma que el sector generará a partir de esa fecha unos 15.000 millones de euros anuales y creará 150.000 puestos de trabajo.
Actualmente existen alrededor de 50 prototipos de taxis aéreos en todo el mundo. También el pasado mes de julio, la empresa española Tecnalia presentó su prototipo de vehículo volador, considerado el primer aerotaxi autónomo del país y uno de los tres primeros de Europa.

Sin embargo, aún en fase de desarrollo, las empresas buscan un marco normativo que favorezca la entrada para operar en el sector. Actualmente, el uso de drones en la Unión Europea está regulado por la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y por varios organismos nacionales, dependiendo del tamaño del dron. Según señala Oliver Wyman la Comisión Europea y la EASA están trabajando en una reglamentación europea de aviones no tripulados que esperan finalizar a finales de 2019.

“La necesidad de una regulación viene dada porque la tecnología de los drones aún presenta problemas, el principal de ellos, tiene que con su tamaño y peso. Los drones comunes no pueden pesar más de 25 kg y su uso en ciudades está muy restringido. Para que su aplicación pueda ser válida a nivel comercial y de transporte, el tamaño debería ser similares a los de uso militar, que puede llegar casi a los 2.300 kg y que su aplicación supondría un riesgo de seguridad pública ya que cualquier fallo que pudiera provocar la caída del artefacto tendría graves consecuencias”, avisan.

Y es que los fallos técnicos en estos dispositivos todavía alcanzan una tasa demasiado elevada. Según se deprende del documento, un avión comercial tolera un fallo cada 1.000 millones de horas de vuelo, pero el 15% de los microdrones vendidos poseen fallos de actuación, lo que supone un problema para su aplicación en el transporte de personas.

“Actualmente el uso de los drones se limita a trabajos de inspección y evaluación. El objetivo que se marca la industria es que esta tecnología se puede llegar a aplicar en sectores como la construcción y el comercio, transportando grandes cargas y materiales pesados a lugares de difícil acceso” concluyen los expertos.

Restricciones normativas

Visión aérea completa. La regulación actual obliga a que las aeronaves tengan siempre una visión completa del espacio aéreo que están ocupando, evitando así posibles colisiones con otros artefactos, algo que los drones pilotados a distancia no pueden cumplir, de momento.

Terrorismo. El informe elaborado por Oliver Wyman también señala el riesgo de terrorismo cibernético aplicable tanto a grandes como a pequeños drones. Como cualquier dispositivo digital, sus sistemas de control pueden ser hackeados, por lo que se hace necesario aplicar en ellos medidas de seguridad que hagan frente a la piratería de drones.

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