Propiedad industrial e intelectual, activo estratégico

Puede ser uno de los valores diferenciales más importantes de una empresa

Propiedad industrial e intelectual, activo estratégico

En estos momentos muchos CEO están incorporando en su agenda de trabajo estrategias relacionadas con la propiedad industrial e intelectual (PII), que acompaña a diferentes objetivos de negocio de las empresas. Cualquier proyecto empresarial hoy necesita proteger su PII, ya que puede llegar a ser uno de los valores diferenciales más importantes que la ayuden a competir en su ecosistema.

La PII debe tener efecto directo en la cuenta de resultados y estar íntimamente relacionada con las inversiones en tecnología, innovación, ciencia, responsabilidad social, cultura y marketing de la empresa.

La transformación digital, la comunicación virtual y las nuevas tecnologías han permitido abrir el proceso creativo, no solo a los departamentos que habitualmente se encargan de ello, sino a todas las áreas de las compañías. Debemos aprovechar estos retos, para que sean los profesionales los verdaderos protagonistas de los avances y cambios empresariales.

Las cifras demuestran que la PII a nivel global y en nuestro país está en continuo avance. Es más, en materia de innovación, estamos alcanzando récords históricos. El último informe anual de la Oficina Europea de Patentes, perteneciente a 2018, ya hablaba de un aumento del número de solicitudes en un 4,6%, alcanzando un nuevo récord de 174. 317 solicitudes.

En el caso concreto de España, seguimos estando entre los países europeos con tendencia alcista. El año pasado, las empresas españolas solicitaron 1.776 patentes europeas, un 6,3% más que el año anterior. Esto demuestra que en España estamos comenzando a valorar y a tener en cuenta más que antes la importancia de la innovación y de las invenciones. Los CEO están cada vez más sensibilizados con estas cuestiones.

Por ello, sus equipos directivos consideran imperativo no solo tener una formación básica sobre PII que influye a su empresa, sino que van más allá y quieren tener un conocimiento más amplio sobre dichas cuestiones. Ya decía Bill Gates: “Un buen CEO tiene que ser capaz de formular estrategias que maximizan el valor de los activos intangibles de la compañía, para impulsar el crecimiento, la innovación y las relaciones corporativas con otras empresas”.

Los activos intangibles pueden llegar a constituir más de la mitad del valor de la compañía. Por ello, ahora nos parece impensable que las estrategias PII las lidere el área legal, sin estar bien integradas con el negocio, como ha ocurrido tradicionalmente. Los nuevos negocios y proyectos empresariales son cada vez más complejos y sofisticados, y requieren de equipos multidisciplinares integrados, donde los distintos conocimientos técnicos, tecnológicos, financieros, comerciales y jurídicos convivan, se mezclen y se apoyen para conseguir los objetivos. Una eficiente estrategia PII puede llegar a ser el lazo común para guiar ese tipo de proyectos.

¿Por qué es tan importante implementarla en una compañía? Existen muchos motivos legales y estratégicos que aconsejan su implementación, aunque los más influyentes vienen determinados por el sector y el grado de competitividad global en el que se encuentre la empresa. Sin ánimo de exhaustividad, podríamos destacar los siguientes, que cuentan con una importante influencia estratégica.

Por un lado, estos nuevos recursos o activos intangibles sedimentan una cultura de innovación permanente dentro de la empresa. Este clima innovador siempre va a resultar beneficioso para su futuro y sostenibilidad.

Competimos con mayor fortaleza y nos distanciamos de nuestros adversarios por tener en nuestra cartera estos derechos. Hablamos de la obtención de patentes, diseños industriales, planes de secretos empresariales, protección de desarrollos propios de software y aplicaciones, nombres de dominio, copyright, marcas, etc.

La PII sirve para dotar de robustez y legitimidad a los intangibles en nuevos mercados, cuando la empresa tiene planes de internacionalización.

Estos activos intangibles se pueden ceder, licenciar y vender. También se recomienda valorarlos, para facilitar una posición más confortable cuando se viaja a los mercados financieros y en operaciones de fusiones y adquisiones. Además, se pueden activar en el balance contable y fiscalmente, y amortizarlos. Los costes de contratación de expertos para realizar estos procesos de transformación de ideas a activos intangibles se pueden imputar como gastos deducibles para las empresas.

Por último, nos facilita el acceso a obtener ayudas gubernamentales, de carácter nacional y europeo, ya que sin proyectos de innovación, las compañías no pueden acceder a dichas ayudas.

Por tanto, disponer de una estrategia PII en el plan director de una compañía supone todo un reto que recomiendo asumir, porque cada vez resultará más fundamental proteger el mayor valor que tiene una empresa: sus ideas, su creatividad, sus invenciones; en resumen, todo aquello que la hace única y especial.

Mª Pilar Soriano Atencia es directora comercial y marketing digital. Área corporativa de Elzaburu

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