Finanzas

La UE exige a la banca que blinde del Brexit su deuda anticrisis

Santander y Sabadell están afectadas entre las firmas españolas

Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, y Mario Draghi, presidente.
Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, y Mario Draghi, presidente.

La eventual ruptura por las bravas de Reino Unido con la UE tiene otro posible daño colateral que las autoridades tratan de prevenir. Los colchones de deuda anticrisis que se exigen a las entidades financieras, entre enero desde este mismo año para las de importancia sistémica y 2023 para las más pequeñas, corren riesgos ante un Brexit duro. EL BCE y la Junta Única de Resolución (JUR) exigen a la banca que incluyan cláusulas en los nuevos bonos con capacidad de absorber pérdidas que emitan bajo legislación británica. El objetivo: que puedan utilizarse si hay problemas.

La fecha subrayada en rojo es el 31 de octubre. A menos que el primer ministro británico, Boris Johnson, se invente una solución, la normativa comunitaria dejará de surtir efecto en Reino Unido; incluida la que afecta a los instrumentos de rescate interno (bail in) que los bancos llevan emitiendo desde hace años. El primero en lanzar los icónicos bonos contingentes convertibles (cocos) entre los bancos españoles fue BBVA en 2013.

El gran problema es que una parte del escudo que han ido exigiendo Draghi, presidente del Banco Central, y su homóloga de la JUR, Elke König, quedará invalidado. Y ambos organismos están acelerando los avisos a navegantes. Ahora, el número de entidades supervisadas por el BCE, y, por lo tanto, con requisitos de construir su mínimo requerido de pasivos elegibles (MREL) –léase, que sean capaces de absorber pérdidas– es de 114. La advertencia es para todas ellas, pero las que tienen presencia directa en el país están especialmente afectadas por las emisiones pasadas. La JUR especifica en un documento que los bancos deben incluir cláusulas en sus nuevas emisiones bajo legislación británica con el objetivo de que sus propietarios reconozcan que los títulos que tienen en cartera están sometidos a las autoridades de la UE. Es decir, que puedan ser amortizados o convertidos en capital.

La mejor opción, sin embargo, es emitir nuevos instrumentos bajo la regulación de los 27 países que permanecerán en el club.

La mala noticia es que lo ya emitido será, previsiblemente, inservible. El organismo encargado de tutelar las eventuales resoluciones de bancos –ya lo hizo con Popular en 2017– evaluará caso a caso y agrega que puede llegar a ampliar los plazos para alcanzar las ratios requeridas con el objetivo de dar tiempo a que se emitan nuevos instrumentos.

“La incertidumbre legal solo desaparecerá si la emisión se realiza de acuerdo con las leyes de uno de los estados miembros de la Unión Europea”, señala en un reciente artículo Antonio Carrascosa, consejero ejecutivo de la JUR.

“El Brexit está teniendo mucho impacto. Hay unas indicaciones del BCE de empezar a emitir en legislación instrumentos de rescate interno diferente a la de Reino Unido por si hay que tomar una decisión de conversión”, confirma Gonzalo Gómez Retuerto, director general de BME Renta Fija.

Santander, que compró Abbey –hoy, Santander UK– en 2004, y Sabadell, que hizo lo mismo con TSB en 2015, son las entidades españolas más afectadas. Ambos bancos incluyen en sus balances instrumentos computables para el MREL que fueron colocados en Reino Unido.

Desde las dos entidades reconocen la necesidad de incluir los asteriscos que blinden la efectividad de futuros cocos, bonos subordinados y deuda sénior no preferente si lo hacen al amparo de la legislación británica. Un portavoz de Sabadell señala que a partir del mes de septiembre se tomará una decisión sobre este tema y añade que deberá determinarse también la estrategia de absorción de pérdidas en caso de resolución de las emisiones en Reino Unido.

El banco que preside Ana Botín, como entidad de importancia sistémica mundial, cumple desde enero con la capacidad total de absorción de pérdidas (TLAC) y también con el MREL europeo, fijado de forma preliminar para 2020 en el 24,35% de los activos ponderados por riesgos. A junio, Santander tenía emitidos en Reino Unido 53.400 millones de euros (en todo tipo de emisiones, no solo las computables para el MREL), el 31% del total. El objetivo de MREL para Sabadell es del 22,7%. Pero está previsto que la JUR revise las ratios a partir de septiembre.

Iberia necesita que bendigan su españolidad

Vuelos en la UE. Las aerolíneas están especialmente amenazadas por un Brexit duro. Si no demuestran que están controladas por accionistas europeos, perderán, de entrada, su licencia para operar en los 27 países que quedarán en el club. El pasado 20 de junio, el Gobierno español salió al rescate de Iberia y también de Vueling. La Agencia Española de Seguridad Aérea (Aesa) y la Autoridad de Aviación Civil dieron el veredicto de que ambas cumplen con la normativa comunitaria para seguir operando en cielos de la UE en caso de que se produjera un divorcio sin acuerdo. La decisión final, sin embargo, es de la Comisión Europea. Y El Corte Inglés echó tierra en una de las líneas de defensa esgrimidas por Iberia, como publicó CincoDías el pasado 24 de julio. Garanair, sociedad que controla la mayoría de los derechos políticos de Iberia pertenece al grupo de distribución, pero este señala en su informe financiero de 2018 que no ostenta el control sobre IB Opco, la filial dueña de Iberia. El argumento es que los derechos económicos de la antigua aerolínea de bandera española pertenecen exclusivamente a IAG.

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