Powell encuentra una nueva manera de dejar a todos insatisfechos

No está claro si es una subida puntual de los tipos o si habrá más

Jerome Powell, presidente de la Fed, el miércoles.
Jerome Powell, presidente de la Fed, el miércoles.

La Reserva Federal ha dado un giro. El miércoles, el Banco Central de Estados Unidos redujo el coste de los intereses a un día en un cuarto de punto porcentual, para situarlo entre el 2% y el 2,25%. Para algunos, como el presidente Donald Trump, no es suficiente. Para otros ­­–y según la mayoría de las estadísticas económicas– es demasiado. El presidente de la Fed, Jerome Powell, ha encontrado otra forma de no complacer a nadie.

La última reducción de los tipos de interés de los fondos federales fue en 2008, en plena crisis financiera. Luego rebotó hasta cerca de cero durante siete años antes de que la predecesora de Powell, Janet Yellen, supervisara el inicio de un período de subidas graduales de los tipos a finales de 2015. Desde una subida de un cuarto de punto en diciembre pasado, la Reserva Federal los ha mantenido estables entre el 2,25% y el 2,5%, hasta ahora.

Las causas inmediatas de la medida son externas: principalmente, la amenaza a la actividad económica de la postura de confrontación de Trump sobre el comercio. Es una ironía reveladora que un presidente que afirma que la Reserva Federal está amortiguando los beneficios de sus políticas al mantener los tipos demasiado altos esté proporcionando una de las pocas razones para que el banco central de Estados Unidos los recorte. El modesto movimiento del miércoles por parte del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) seguramente no le satisfará.

Sin embargo, visto a través de la lente del doble mandato de la Reserva Federal –el pleno empleo y la estabilidad de los precios– todo sigue marchando mientras la expansión más larga de la historia de Estados Unidos entra en su segundo decenio, con un crecimiento económico constante, un desempleo en mínimos históricos y una inflación moderada. Los precios aumentaron solo un 1,4% en el año hasta junio según el indicador de gastos de consumo personal, publicado el martes. La Reserva Federal preferiría que la inflación se acercara a su objetivo del 2%, pero esa es una razón un tanto débil para bajar los tipos de interés, dado el telón de fondo.

Una minoría significativa de traders, mientras tanto, esperaba un recorte de medio punto, según los datos de CME, por lo que también se sentirán decepcionados, a pesar de que los mercados bursátiles y crediticios apenas están pidiendo ayuda. Dos de los colegas de Powell también discreparon, prefiriendo no recortar los tipos, por lo que están descontentos por una razón diferente.

Con todo el mundo insatisfecho, la pregunta es qué pasa después: ¿Ha sido “uno y no más”, o una decisión más paloma y que es solo el principio? La declaración del FOMC es equívoca, y los últimos precedentes indican que interpretar la conferencia de prensa de Powell puede que tampoco ofrezca una respuesta clara. Además, la Reserva Federal sigue siendo “dependiente de los datos”: como debe ser, tanto si eso hace feliz a los demás como si no.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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