Estados Unidos inicia una nueva oleada de bajadas de tipos

La Fed recorta por primera vez desde la crisis financiera el rango de tipos de interés hasta situarlo entre el 2% y el 2,25% y deja abierta la puerta a más descensos futuros

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A pesar de que las circunstancias económicas que atraviesa Estados Unidos son radicalmente distintas a las de 2008, por primera vez desde la crisis financiera, la Reserva Federal ha decidido bajar los tipos de interés. El organismo presidido por Jerome Powell ha fijado el precio del dinero en el rango situado entre el 2% y el 2,25% frente a la anterior franja comprendida entre el 2,25% y el 2,5%. Además, la Fed ha dejado abierta la puerta a futuras bajadas: "El Comité continuará monitorizando las implicaciones de los cambios en las tasas de interés y la información que vaya llegando en referencia al entorno económico y actuará de manera apropiada para sostener la expansión, con un mercado laboral fuerte y una inflación cercana al objetivo del 2%", ha asegurado la institución en una nota de prensa.

Como estímulo adicional, el Comité de la Fed ha decidido concluir con el programa de reducción de su balance – actualmente valorado en 3,8 billones de dólares, niveles de 2013–, dos meses antes de lo previsto. Aunque esperaba darlo por terminado en septiembre, acabará en agosto con el programa.

Las Bolsas europeas ya estaban cerradas cuando se han conocido las noticias, pero las estadounidenses han reaccionado con fuertes caídas en los tres principales índices del otro lado del atlántico. Así, el Dow Jones caía un 1,18%, el S&P un 0,81% y el Nasdaq un 1,13% tras el anuncio cuando previamente estaban planos. Los efectos del recorte se han notado en el dólar. El euro se deprecia un 0,66% respecto al dólar y el tipo de cambio queda en los 1,1081 dólares por unidad. Por su parte, la rentabilidad de la deuda de EE UU a 10 años retrocede hasta el 2,034% desde el 2,058% de la víspera.

La falta de unanimidad dentro de la institución, algo que ya quedó patente en la cita de junio, ha vuelto hoy al primer plano. La decisión de bajar el precio del dinero se adoptó con el visto bueno de todos los miembros a excepción de la presidente de la Fed de Kansas City, Esther L. George, y el responsable de la Fed de Boston, Eric S.Rosengren, que votaron a favor de mantener los tipos en el 2,25% y 2,5%.

El comité se apoya en la baja inflación y el debilitamiento de la economía para justificar la decisión. Asimismo, abre la puerta a nuevas rebajas de los tipos en el futuro. “Continuaremos monitorizando las implicaciones de los cambios en la tasa de interés así como la información que vaya llegando sobre el entorno económico y actuaremos de manera apropiada para sostener la expansión”, señala el comité en el comunicado. No obstante, el presidente de la Fed ha aseverado que el recorte de hoy no implica necesariamente un cambio de ciclo.

Las decisiones conocidas hoy siguen la línea de los principales bancos centrales. Powell ha afirmado en la rueda de prensa que la debilidad económica ha llevado a las instituciones encargadas de la política monetaria a incrementar la flexibilización o, al menos, a planteárselo, una clara alusión a lo sugerido en la reunión del BCE la semana pasada cuando Draghi anunció que preparaba una batería de medidas para septiembre.

El recrudecimiento de la guerra arancelaria ha sido determinante en las iniciativas adoptadas según lo apuntado por el responsable de la Fed. “Nuestros contactos en mundo financiero nos transmiten que la incertidumbre generada por la guerra comercial está frenando las inversiones de las empresas”, remarcó.

Los fundamentales en cambio muestran que el crecimiento en EE UU sigue siendo sólido. En el segundo trimestre el PIB de la primera economía del mundo subió un 2,1%, tres décimas más de lo previsto por los analistas, pero por debajo del 3,1% registrado entre enero y marzo. EE UU firmó en julio su mayor período de expansión económica hasta la fecha, encadenando 121 meses al alza.

Con el recorte de tipos Powell se marca como objetivo impulsar la inflación y prolongar el crecimiento. Esta idea no es nueva. Entre 1995 y 1998 el presidente de la Fed, Alan Greenspan, rebajó los tipos para acelerar el crecimiento. La diferencia es que en aquella ocasión la economía estadounidense estaba en mitad del ciclo y ahora se encuentra en la parte final del ciclo expansivo.

“La Fed está siendo obligada a bajar los tasas por el mercado y, en cierta medida, también por Trump. Básicamente, una bajada de tipos no es necesaria, pero la Fed casi nunca suele decepcionar al mercado cuando las expectativas de un recorte se encuentran tan arraigadas. El gran mito de esta expansión económica ha sido que los tipos de interés bajos impulsan el crecimiento”, apunta Aaron Anderson, vicepresidente senior de análisis de Fisher Investments.

Y es que el primer recorte de tipos en más de una década llega tras una fuerte campaña de presión sobre Powell por parte de Trump. Entre acusaciones de inacción y de no responder a las medidas expansivas de otros bancos centrales como las que estaría preparando el BCE o el Banco de China, Trump ha ido aumentando la intensidad de sus ataques a la Fed con el paso del tiempo. "Con Trump habiendo criticado incansablemente a la Fed durante un año por mantener el crédito muy ajustado, el movimiento de bajada de tipos alimentará las especulaciones en Wall Street y en Washington sobre si Powell se ha sometido al presidente", opinan los analistas de Bloomberg Rich Miller y Craig Torres.

"Powell puede permitirse espolear la expansión económica porque la inflación está contenida y no da signos de despegar, de hecho, la Fed agradecería un alza en los precios después de años languideciendo por debajo del objetivo del 2%", apuntan Miller y Torres. 

De cara al futuro, el mercado espera que la bajada de tipos anunciada hoy sólo sea el principio: el 61,9% de los economistas consultados por Bloomberg estiman que en septiembre la Fed volverá a rebajar en un cuarto de punto porcentual el precio del dinero. Además, la medida de Powell puede suponer el empujón final a un BCE que ya dejó abierta la posibilidad de un recorte de tipos que deje el precio del dinero en negativo por primera vez en la historia. Ante estas perspectivas, los inversores se han lanzado a comprar deuda soberana dejando a la de varios países europeos en zona de mínimos históricos y al bund alemán por debajo del -0,4%.

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