Las cifras que explican el fin de Bricor: pérdidas de más de 110 millones

La firma que absorberá El Corte Inglés no ha obtenido beneficios desde su creación en 2006

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Interior de un establecimiento de Bricor.

El Corte Inglés quiere mejorar los resultados de su negocio de bricolaje y para ello pretende absorber a su filial Bricor, con la intención de “aprovechar las sinergias entre ambos formatos”, tanto en el área de ventas como en el de compras, según anunció ayer el gigante de la distribución el consejo pedirá la fusión con Bricor a la junta de accionistas que se celebrará el próximo 25 de agosto. Eso supondrá el fin de Bricor como empresa, aunque su línea de negocio y su marca se mantendrán.

La decisión de poner fin a Bricor como sociedad llega después de más de una dácada de continuas pérdidas. Y es que, desde que El Corte Inglés creó Bricor a finales del año 2006, la filial nunca ha obtenido beneficios. De hecho, desde entonces, Bricor ha acumulado pérdidas que han superado los 110 millones de euros, a falta de conocer los resultados del ejercicio 2018, el último cerrado. 

En su primer ejercicio fiscal, Bricor facturó 8,6 millones de euros pero registró pérdidas por 0,2 millones. La empresa fue creciendo, pero sin encontrar nunca la senda de la rentabilidad. De hecho, en sus primeros años, cuanto más crecía, más perdía.

Las cifras que explican el fin de Bricor: pérdidas de más de 110 millones

A medida que se agudizaba la crisis económica en España, las pérdidas de Bricor también se fueron agravando hasta obtener un resultado negativo de 18,9 millones en 2011, el peor ejercicio de la firma. No obstante, ese año fue uno de los más prolíficos en ingresos: facturó 103 millones, su cuarta mejor marca. En el último ejercicio del que se disponen datos (2017), la empresa ingresó 107 millones pero perdió 8,1 millones. De 2018 la empresa solo facilitó la cifra de ventas, con una fuerte caída hasta los 90,8 millones, pero no se conoce cómo evolucionaron las pérdidas.

A la empresa tampoco le fue bien en su aventura portuguesa y desde hace años había contabilizado un deterioro de sus 12,7 millones de inversion, dejando a cero el valor contable.

Las continuas pérdidas fueron consumiendo el patrimonio de la sociedad. El Corte Inglés llevó a cabo una ampliación de capital en 2016 para "reequilibrar la situación patrimonial" de Bricor, pero los números rojos continuaron y, de haberse mantenido en 2018 al mismo ritmo, es posible que el patrimonio haya descendido por debajo de la mitad del capital social.

Según explicó El Corte Inglés en un comunicado, la operación de fusión no afectará a las plantillas de Bricor ni a las de El Corte Inglés. Igualmente, señaló que se mantendrán ambas marcas, cada una con su propia identidad corporativa.

La empresa de distribución ya había seguido anteriormente una estrategia similar con la firma de supermercados Hipercor, a la que integró hace dos años, y que se basa en absorber el negocio para diluir las pérdidas recurrentes. Precisamente, El Corte Inglés resaltó que los resultados positivos obtenidos con la fusión de Hipercor, que han permitido “poner en marcha una reordenación de los espacios comerciales para hacerlos más atractivos y cómodos para el cliente, mejorando la implantación de la mercancía en la tienda, completando la propuesta comercial entre ambas enseñas y mejorando la experiencia de compra del consumidor”. Esta experiencia positiva es lo que ha impulsado la decisión de absorción.

Asimismo, en la junta se someterán a examen y aprobación las cuentas anuales, el informe de gestión y la propuesta de aplicación de resultados, así como la gestión del consejo de administración. En el orden del día se incluyen también la ratificación de las transmisiones de las acciones en cartera, la autorización para la adquisición de acciones propias, la aprobación de remuneración del Consejo, el nombramiento y cese de consejeros, y la delegación de facultades.

En los últimos tiempos El Corte Inglés se ha dotado de una nueva estructura financiera, a través de la refinanciación de 3.650 millones del pasivo y de una política de desinversiones que le ha permitido potenciar los resultados. De hecho, el grupo mantiene en marcha un plan para desinvertir hasta 1.000 millones con la venta de una cartera de 95 activos inmobiliarios, con el objetivo de reducir a un tercio su deuda financiera actual, que asciende a 3.367 millones.

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