Lagarde aporta al BCE más continuidad que credibilidad

Buena constructora de consensos y embajadora de marca, es la primera en lograr el puesto sin ninguna experiencia en banca central

christine lagarde bce
La próxima presidenta del BCE, Christine Lagarde.

El ganador del premio gordo de la lotería de cargos de la Unión Europea importará menos durante la próxima recesión económica que el que obtuvo el premio de consolación. Después de muchas discusiones poco edificantes sobre quién dirigiría la Comisión Europea, los líderes del bloque acordaron el martes un paquete de medidas que incluye el nombramiento de la jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, para reemplazar a Mario Draghi en la presidencia del Banco Central Europeo. La francesa aporta más continuidad que credibilidad a una institución que rescató el euro de una crisis existencial.

El acuerdo del martes también incluye la elección de la ministra de Defensa alemana Ursula von der Leyen como jefa de la Comisión Europea y otorga la presidencia del Consejo Europeo a Charles Michel, primer ministro en funciones de Bélgica.

Lagarde, ex ministra de Finanzas francés, seguirá el rumbo de la política monetaria trazado por Draghi, quien ha manifestado que el banco central está dispuesto a suavizarlo de nuevo si es necesario para reactivar la inflación y el crecimiento.

La francesa tiene un buen historial como constructora de consensos y embajadora de marca, y ha demostrado su capacidad para dirigir una gran institución cuyos empleados provienen de muchos países.

Pero aunque la primera mujer en presidir el bufete de abogados Baker McKenzie será la primera mujer jefa del BCE, también será la primera que consigue el puesto sin experiencia en banca central. Es cierto que está expuesta a la economía en su puesto actual, que asumió en 2011, y dirigió las finanzas de Francia antes de esa fecha. Pero ninguna de las dos funciones requería el tipo de conocimiento del mercado y la familiaridad con las complejidades de la lúgubre ciencia que es de rigor en el BCE.

Gracias a su formación jurídica, Lagarde se hace rápidamente con los informes, como demostró cuando el entonces presidente francés Nicolas Sarkozy la lanzó al Ministerio de Finanzas en paracaídas, y en poco tiempo participó ya en una reunión de ministros de Finanzas de la zona euro. Y no tiene prejuicios obvios que se interpongan en la revisión a fondo de la estrategia de política monetaria del BCE.

Pero tampoco está claro que aporte sus propias e innovadoras ideas para abordar retos como el estancamiento de la inflación cuando los tipos de interés ya están en mínimos históricos. Dependerá en gran medida de la creatividad del economista jefe del BCE, Philip Lane.

Como rostro del banco central, Lagarde tendrá que demostrar que está dispuesta a guiar a los inversores con retórica. Al último francés en ocupar el cargo principal del BCE, Jean-Claude Trichet, se le suele culpar en retrospectiva por el aumento de los tipos de interés durante los primeros días de la crisis financiera. Pero al menos tenía credibilidad de primeras. Su compatriota tendrá que evitar los pasos en falso aunque se gane las espuelas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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