Una cuestión de equidad, pero también de riqueza y productividad

La igualdad forma parte de un debate también económico y que debe ocupar un lugar destacado en el diseño de las políticas públicas

La lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres que se ha desarrollado a lo largo de las últimas décadas en España se ha extendido prácticamente todos los ámbitos de la sociedad, desde la educación, la cultura o la política hasta el trabajo remunerado. Las mujeres, que representan aproximadamente la mitad de la población española, han ido aumentando de forma importante su presencia tanto en actividades profesionales como en estratos sociales en los que antes no estaban suficientemente representadas. En el mundo de empresa, las grandes compañías han liderado un proceso laborioso que ha dado frutos destacados, pero que cuenta también con importantes obstáculos y que, en cualquier caso, todavía está lejos de haber finalizado. Se ha avanzado, y es de justicia reconocerlo, en concienciación y en sensibilidad, así como en el establecimiento de unas políticas de paridad que han dejado de configurarse como iniciativas más o menos aisladas para convertirse en estrategias de aplicación obligada integradas en la cultura corporativa de muchas compañías.

Entre las asignaturas pendientes que quedan por solventar figura garantizar plenamente la igualdad de remuneración para igualdad de trabajo en el ámbito de la pequeña empresa, pero también la aumentar la presencia de mujeres en las cúpulas de las grandes organizaciones, en las que hoy suponen únicamente el 23,29%. Para avanzar en esa tarea, tal y como reconocen altas directivas de muchas organizaciones, resulta indispensable el apoyo de los consejos de administración, principales responsables de impulsar y aplicar sobre el terreno una política de igualdad de derechos y oportunidades laborales que sin prescindir de valores como el mérito y la capcidad se extienda desde la cúpula hasta la base.

Como señala la ministra de Economía y Empresa Nadia Calviño en las páginas del extenso especial que hemos dedicado a analizar esta cuestión, la brecha en cuanto a participación económica y oportunidades que existe entre hombres y mujeres en España se eleva al 42%, un importante escollo cuya eliminación se estima que podría incrementar el PIB de España hasta un 15%. Hablamos, por tanto, de un debate también económico, que debe ocupar un lugar destacado en el diseño de las políticas públicas dirigidas a incentivar la actividad y a transformar el modelo de producción, además de configurar la agenda corporativa de las grandes y pequeñas empresas.

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