La curiosa evolución del empleo no asalariado en España

En las últimas cinco décadas se ha reducido en un 30%

reducción empleo autónomo

El empleo no asalariado en España se ha ido reduciendo de manera significativa en las últimas décadas. El informe ‘Caracterización del empleo no asalariado en España desde una perspectiva europea’ elaborado por el Banco de España refleja que solo en el año 2017 la tasa de este tipo de empleo se redujo un 16% siguiendo una tendencia negativa con respecto a los últimos 55 años.

Así, en las últimas cinco décadas la tasa de empleo no asalariado se ha reducido en casi 30 puntos porcentuales llegando a colocarse 2 puntos por encima de la tasa europea. Estos datos evidencian, según se refleja en el informe, un incremento en las oportunidades laborales en España a la hora de encontrar un trabajo como asalariado.

El cambio se empezó a fraguar en el año 2007 cuando el Estado comenzó a proporcionar mayores derechos y prestaciones sociales a este tipo de empleo.

Asimismo, el informe relaciona la caída del empleo no asalariado con la del número de autónomos, cuya tasa fue del 10,9% en 2017, superando en un punto a la tasa europea.

Características del empleo no asalariado

Entre las características de este tipo de empleo, llama la atención que las mujeres tienen menor probabilidad de trabajar por cuenta propia. Asimismo, la probabilidad de ser no asalariado es más alta entre las personas de mediana edad.

Aquellas personas que no tienen estudios suelen recalar en este tipo de trabajos por necesidad, mientras que las que tienen un nivel educativo más alto lo hacen para detectar oportunidades de negocio y poder acceder a ellas.

Al comparar España con otros países europeos destaca que las actividades con un mayor número de empleados autónomos son aquellas que tienen que ver con la agricultura, comercio, transporte y hostelería.

Aparte, el empleo no asalariado económicamente dependiente prevalece más entre aquellos trabajadores con estudios bajos y en sectores como la agricultura. En España, en concreto, y según figura en dicha encuesta, tiene también una mayor incidencia entre los jóvenes y las mujeres.

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