La marcha de Apple de China será un proceso largo pero inevitable

El fabricante del iPhone ha pedido a sus proveedores que estudien la posibilidad de trasladar hasta el 30% de la producción a otros países

Logotipo de Apple en una Apple Store de París.
Logotipo de Apple en una Apple Store de París.

La marcha de Apple de China será un proceso largo pero inevitable. El fabricante del iPhone ha pedido a sus proveedores que estudien qué pasaría si cambiaran hasta un 30% de la producción a otro lugar, según Nikkei Asian Review. Eso podría forzar a afrontar la realidad mientras Estados Unidos y China ajustan cuentas en las negociaciones comerciales. Es poco probable que haya una mudanza a corto plazo, pero es casi seguro que la habrá.

Las empresas de tecnología estadounidenses, incluido el gigante de los teléfonos inteligentes de Tim Cook, de 911.000 millones de dólares, llevan décadas apoyándose en los fabricantes de Asia, y China en particular.

De los 300.000 millones de dólares de importaciones chinas anuales que el presidente Donald Trump quiere someter a una próxima serie de aranceles, 167.000 millones son artículos tecnológicos, según la Asociación de Tecnología del Consumidor, patronal del sector de EE UU.

Las cadenas de suministro se mueven lentamente. HP, Microsoft, Intel y Dell Technologies testificaron ante el Congreso a principios de este mes que la fabricación de ordenadores portátiles, por ejemplo, utiliza equipos especializados que actualmente solo existen en China. Mudarse significa elegir nuevos proveedores, establecer fábricas y garantizar un suministro fiable de subcomponentes a tiempo y en cantidad suficiente. Incluso así, la autarquía no es fácil: China produce la mayor parte del germanio altamente refinado utilizado en algunos chips avanzados, por ejemplo.

Los clústeres de proveedores no implosionan, pero desde luego sí se desgastan. Véase por ejemplo el efecto del Brexit en la industria financiera de Londres. Las profecías de un éxodo masivo de los 396.000 trabajadores del sector financiero de la ciudad no se hicieron realidad, pero los puestos de trabajo y los centros de gravedad corporativos sin duda se están moviendo a medida que las empresas globales abren y expanden sus oficinas en otras ciudades europeas.

Al otro lado del Atlántico, Detroit sigue siendo el centro de la fabricación de automóviles de Estados Unidos, pero las plantas con mano de obra más barata de los estados del sur llevan dos décadas minando su fuerza.

En tecnología, las empresas estadounidenses ya han estudiado o dado pequeños pasos hacia la fabricación en otros lugares. Apple, por ejemplo, produce iPhones en India. Y numerosas empresas se han establecido en Vietnam.

La industrialización ha aumentado los salarios en China, alentando a las empresas dependientes de mano de obra a avanzar hacia la siguiente frontera de desarrollo. A Apple le resultará difícil levantar el campamento, pero cualquier discusión sobre una mudanza alentaría un proceso que probablemente solo irá en una dirección, sea cual sea el resultado de las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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