El matrimonio Fiat-Renault es de conveniencia para todos

Promete generar 5.000 millones en ahorros de costes que pondrán sobre aviso a sus rivales

Coche de Fiat en el Salón del Motor de Detroit (Michigan, EE UU).
Coche de Fiat en el Salón del Motor de Detroit (Michigan, EE UU).

La propuesta de matrimonio de Fiat a Renault es un regalo para todos los invitados a la boda: Nissan, el Estado francés y los Agnelli otros accionistas de Fiat. Y promete generar 5.000 millones en ahorros de costes que pondrán sobre aviso a sus rivales.

El plan maestro de la fusión, presentado ayer por John Elkann, presidente de Fiat Chrysler, apacigua a todas las partes. Para igualar los valores de mercado, FCA pagará un dividendo de 2.500 millones antes de consumar la unión. Unos 675 millones de ellos irán para Exor, el holding de los Agnelli, que tendrá la mayor participación del grupo combinado, en torno al 14,5%.

Para ganarse a los Gobiernos francés e italiano, Elkann ha prometido no cerrar ninguna planta. Pero el acuerdo también ofrece una salida honorable a la difícil situación que creó Emmanuel Macron en 2015. Como ministro de Economía, duplicó los derechos de voto del Estado en Renault, en perjuicio de Nissan. Ese fue el comienzo de la desconfianza de los japoneses, que llevó al derrocamiento de Carlos Ghosn.

El cambio de afecto permitiría a Renault dejar de molestar a Nissan sobre una posible fusión, mientras que los japoneses se darían un festín adicional de 1.000 millones de ahorro. Francia será el segundo violinista después de Exor, y puede que ni siquiera tenga un puesto en el consejo de la nueva empresa, que probablemente estará presidido por Elkann, con el presidente de Renault, Jean-Dominique Senard, como CEO.

Para la base inversora más general, hay sinergias –desde compras compartidas, plataformas e I+D– que equivalen al 3% de las ventas combinadas de 2018. Aunque ambiciosa, esta cifra está en línea con los ahorros logrados por la alianza Nissan-Renault-Mitsubishi. Una vez deducidos los costes de integración, esto supondría un valor actual de unos 30.000 millones para los inversores, casi igual al valor de mercado combinado de las dos empresas antes de la noticia.

En definitiva, Nissan, París y los accionistas estarían locos si rechazaran la oferta. Y es algo que los rivales –desde el expretendiente de Fiat, Peugeot, hasta Volkswagen y General Motors– valorarán emular. Un aplauso para los novios.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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