El sustituto de Theresa May se enfrentará al mismo dilema del Brexit

La situación no ha cambiado ni en Bruselas ni en Westminster, así que el nuevo líder tendrá que acometer unas elecciones

Theresa May, ayer en Downing Street.
Theresa May, ayer en Downing Street. REUTERS

El Brexit se ha cobrado su segundo primer ministro británico. Menos de tres años después de tomar el relevo de David Cameron tras la votación del país para dejar la Unión Europea, Theresa May anunció el viernes que renunciará el 7 de junio. Pero su sustituto se enfrentará a los mismos dilemas.

El corto mandato de May será recordado por muchos errores. Su interpretación dogmática del resultado del referéndum del Brexit –en particular la insistencia en poner fin a la libre circulación de los trabajadores de la UE– descartó opciones más flexibles.

Puso en marcha el calendario de dos años para abandonar la UE en 2017 antes de llegar a un consenso viable. Una campaña electoral calamitosa acabó con su mayoría parlamentaria. Aun así, intentó obstinadamente en tres ocasiones vender su acuerdo a la línea dura de su partido, y solo abrió conversaciones con la oposición del Partido Laborista después de que su autoridad hubiera sido completamente destruida.

Dadas las tendencias euroescépticas de los más de 100.000 miembros del Partido Conservador, es casi seguro que el próximo líder tendrá que prometer un enfoque más duro.Sin embargo, un líder como Boris Johnson, el exministro de Asuntos Exteriores, que es el favorito con diferencia para suceder a May, se enfrentará a muchas de las mismas limitaciones. Las posibilidades de que él u otro primer ministro pueda obtener condiciones más favorables de los 27 miembros restantes de la Unión Europea son casi nulas. Lo mejor que él o ella probablemente pueda esperar es otra extensión más allá de la fecha límite actual del 31 de octubre.

Esa lógica apunta a un enfrentamiento con Bruselas seguido de un doloroso y caótico Brexit sin acuerdo. Pero la aritmética parlamentaria que frustró a May no ha cambiado. La Cámara de los Comunes ha señalado repetidamente su firme oposición a dejar la UE sin un acuerdo. Cualquier primer ministro que intente forzarlo se enfrentaría sin duda y probablemente perdería– una moción de confianza.

Frente a una situación que no ha cambiado en Bruselas y Westminster, el nuevo primer ministro no tiene más remedio que enfrentarse a los votantes. Pero con Gran Bretaña como miembro de la Unión Europea más de tres años después de haber votado a favor de su salida, y con el Partido del Brexit de Nigel Farage apelando a los partidarios de los conservadores, unas elecciones también serían un riesgo. Es muy posible que Brexit pueda cobrarse un tercer primer ministro.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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