De ‘trekking’ y aventura por la selva de Sarawak

Subir a los Pináculos y hacer la ruta de los cazadores de cabezas

Borneo
Panorámica de los Pináculos, las formaciones rocosas de hasta 45 m que emergen de la selva en el Parque Nacional de Gunung Mulu, en Borneo.

Cualquier viajero avezado ha soñado alguna vez con volar a las selvas de Borneo, un destino exótico y excitante como pocos, pero no apto para remilgados. La gran isla del sudeste asiático no defraudará a los amantes de la aventura y el trekking; de la naturaleza en estado puro; de las plantas y de los animales.

Es una de las islas más grandes del planeta, en concreto, la tercera de mayor superficie y se la reparten tres países: Indonesia, Malasia y Brunéi. La parte malaya, bañada por el mar de China, ocupa parte del noreste de la isla y sus dos estados, Sarawak y Sabah, el más oriental, estrangulan entre sus fronteras al próspero y pequeño sultanato.

Es uno de los estados más emocionantes y exóticos de Borneo

Nos quedamos en Sarawak. Una región que inspiró las novelas de aventuras de Emilio Salgari y personajes como Sandokan. Prepare mochila, saco de dormir y botas de trekking que nos adentramos en la jungla.

Dependiendo del recorrido que haga, entrará a Sarawak por Kuching, la capital, o por Miri, volando desde Kuala Lumpur. Como viajero independiente no tendrá ningún problema para moverse por la isla, pero contrate un guía acreditado para adentrarse en la jungla, hacer trekking o explorar los parques.

La zona malaya de la gran isla ofrece una naturaleza desbordante y una flora y fauna que lo dejará atónito

Mentalícese porque, por muy bien protegido que vaya, será un manjar para mosquitos, insectos y sanguijuelas. Ni las verá ni las sentirá, pero le dará cosilla ver cómo se hinchan felices tras darse un festín chupando su sangre. No se desanime y piense lo que presumirá de vuelta a casa. Haga caso a su guía, incluso si le propone un ungüento local para sanar la heridilla.

Se quedará atónito contemplando miles de orquídeas de todo tipo y colores y plantas carnívoras gigantes –no se asuste, en su dieta solo hay lugar para pequeños e incautos insectos– o los monos narigudos endémicos de Borneo, en el Parque Nacional de Bako; querrá adoptar algún tímido orangután de la Reserva Semenggoh, donde habitan en estado semisalvaje. La reserva está a 30 minutos de Kuching y las visitas de turistas suelen coincidir con el horario en que alimentan a los primates.

Las típicas casas comunales, o 'longhouses', que utilizan las tribus índigenas en algunos lugares remotos.
Las típicas casas comunales, o 'longhouses', que utilizan las tribus índigenas en algunos lugares remotos.

No querrá estar debajo de la inmensa nube negra que forman los murciélagos de Deer Cave (la Cueva del Ciervo) al anochecer, cuando salen con estrépito en busca de alimentos, ni tampoco dentro de ella –­lleve impermeable de usar y tirar– cuando esta colonia de unos dos millones de mamíferos voladores cuelgan plácidamente del techo de la gran gruta, la mayor del mundo con 2 km de longitud y 174 m de altura y uno de los mayores atractivos del Parque Nacional de Gunung Mulu, la joya de Sarawak.

El parque, con unos 527 km2, da para mucho. Si está en forma y le gustan los retos, no se pierda la ascensión a los Pináculos, unas formaciones de piedra cárstica que emergen como afiladas agujas por encima del verdor selvático formando un auténtico bosque de piedra.

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Una ruta de 2,4 km y un desnivel de 1.200 m y apenas tramos horizontales que pondrá a prueba su resistencia física y psíquica. Una experiencia realmente impresionante. Si se siente con fuerzas, tampoco se puede perder una de las rutas selváticas más famosas, el Headhunters Trail, donde habitaban los iban, temidos guerreros que cortaban las cabezas de sus enemigos y viven en casas comunales.

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