Hogar de especies únicas, tribus y de los últimos orangutanes

Borneo, diamante en bruto

Playa del parque marino Tunku Abdul Rahman, en Borneo.
Playa del parque marino Tunku Abdul Rahman, en Borneo.

Atardeceres de ensueño, jungla virgen salpicada de especies únicas y tribus de guerreros, parques naturales refugio de los últimos orangutanes, playas paradisiacas con tesoros bajo el mar, pequeñas ciudades con encanto y festivales todo el año. Así es ‘la otra Malasia', la que ocupa una parte de la isla de Borneo, en el sudeste de Asia.

Capaz de cautivar a viajeros ávidos de nuevas experiencias y a las almas más aventureras, Borneo es un diamante en bruto, como bien la describen sus propios habitantes. Una tierra por descubrir con posibilidades tan infinitas como su apabullante biodiversidad.

A poco más de dos horas en avión desde la capital de Malasia, Kuala Lumpur, la 'resort-city' de Miri (segunda ciudad del estado de Sarawak cerca de la frontera con Brunei) es punto de encuentro de los incondicionales del jazz por el festival Borneo Jazz que cada año atrae a miles de fans locales e internacionales y que en 2015 celebrará ya su décima edición. Más allá de la música, es de interés en la colina de Miri el monumento al primer pozo petrolífero de Malasia perforado por la compañía Shell en 1910, conocido como Grand Old Lady y activo hasta 1970, que da buena cuenta de la importancia que tuvo -y todavía tiene- la industria del petróleo en Borneo, rica en yacimientos del preciado oro negro y también de gas.

Hay rutas para explorar cuevas, convivir con tribus y caminar por el monte Kinabalu

Y a un paseo de allí se encuentra el mayor y más importante templo taoísta de todo el sudeste asiático, digno de una visita sin prisas. De camino, a orillas del río donde cuentan viven cocodrilos, es posible hacer acopio de un delicioso pastelito típico de la zona llamado Cake Keklapys, elaborado con diferentes capas de sabores y colores que le confiere un divertido aspecto. Ya en el mercado tradicional, los lugareños venden cuando es temporada gusanos de sago, que se comen vivos y saben a coco.

Pero Miri también es una puerta de entrada a las maravillas naturales de la región. Destaca el Parque Nacional de Gunung Mulu, declarado Patrimonio de la Unesco y que requiere al menos dos días para visitarlo. Es famoso por sus grandes grutas de estalactitas donde viven incontables murciélagos, una visión reservada solo para quienes estén dispuestos a largas caminatas.

Los parques marinos albergan playas paradisíacas que son ideales para bucear

Un salto al estado de Sabah pone al alcance de la mano el lado más salvaje y exótico de Borneo. En la turística capital Kota Kinabalu se puede perder la noción del tiempo recorriendo los innumerables puestos del Mercado Central, donde llegan el pescado fresco y las verduras. Inconfundible es el mal olor que desprende una fruta llamada Durian, pero que paradójicamente sabe muy bien. Y al lado está el Mercado Filipino, abarrotado de artesanía local y donde se pueden encontrar perlas de Borneo -las auténticas son en forma de lágrima-.

Muy cerca se halla el monte Kinabalu, que invita al senderismo y la escalada. Dicen que las vistas desde su cumbre son insuperables. Pese a ser el punto más alto del sudeste asiático con una altura de 4.095 metros, nunca hay nieve por el clima húmedo de la zona. Sus entrañas son el hogar de miles de plantas y especies animales, algunas de ellas endémicas como el mono narigudo. Allí también habitan tribus que conservan su forma de vida tradicional. Es posible visitar el pueblo cultural Mari-Mari, una especie de museo viviente de diferentes etnias como los Murut, que cortaban la cabeza a sus enemigos.

Desde el puerto de Kota Kinabalu, se accede en lancha al parque marino Tunku Abdul Rahman, compuesto de cinco islas -seis cuando baja el nivel del mar- bañadas por el Mar de China donde se extienden playas de agua cristalina repletas de corales y pececillos de mil colores. Son ideales para hacer snorkel.

Y la joya de la corona, la reserva de Sepilok, donde orangutanes salvados de la cautividad ilegal aprenden a desenvolverse en su hábitat natural.

Guía para el viajero

Atardecer en Miri, ciudad de Borneo.
Atardecer en Miri, ciudad de Borneo.

Cómo ir: Una opción es volar con Turkish Airlines hasta la capital de Malasia, Kuala Lumpur (haciedo escala en Estambul), y de ahí coger vuelos locales operados por la aerolínea Malaysia Airlines para llegar a la ciudad de Miri o a Kota Kinabalu. Singapore Airlines también ofrece conexiones desde España a la isla de Borneo.

Dónde dormir: En Miri, al norte del estado de Sarawak, el Miri Marriott Resort & Spa está a unos diez minutos del aeropuerto y ofrece alojamientos a unos pasos de la playa. Tiene gimnasio, jardín tropical, piscina y el spa Mandara donde poder relajarse. En Kota Kinabalu, el Hyatt Regency Kota Kinabalu tiene una excelente ubicación para disfrutar tanto de la vida diurna como nocturna de la capital del estado de Sabah.

Dónde comer: La visita a la aldea cultural Mari-Mari incluye un espectáculo de música y baile, así como una degustación y buffet de la comida tradicional que elaboran las propias tribus. En los parques marinos es posible pasar el día y comer barbacoa.