La rentabilidad de la deuda española cae a mínimos históricos

El bono del Tesoro a 10 años paga un rendimiento del 0,861%

Bono español a 10 años pulsa en la foto

La deuda pública española nunca había tenido una valoración tan buena. El aumento de la demanda de los bonos emitidos por el Tesoro ha provocado una caída de la rentabilidad que paga el bono. Cuanta más gente quiere comprar bonos del Reino de España, menor es el tipo de interés que tiene que pagar el Estado por financiarse; y, a sensu contrario, los países de los que los inversores desconfían tienen que abonar intereses muy grandes para compensar el riesgo de impago.

En el bono de referencia para el mercado, el que vence en 10 años, se ha registrado un nuevo mínimo histórico. Se negocia con un tipo de interés del 0,861%, cuatro puntos básicos menos que ayer. Nunca antes el bono español a 10 años había tenido un precio tan bueno. El dato mejora el anterior récord, que data de septiembre de 2018 (0,88%).

De acuerdo con fuentes financieras citadas por Bloomberg, en los últimos días se ha producido un notable repunte de la demanda de deuda pública española. Se han negociado más de 500 millones de euros en las últimas sesiones. Los últimos seis meses han sido de constante revalorización de los bonos del Tesoro. Los resultados de las últimas elecciones generales no han truncado esta tendencia.

Este movimiento no se limita a España. Otros bonos de países del sur de Europa están registrando buenas evoluciones. Sin embargo, las diferencias con España son notables. Así, el bono italiano a 10 años paga un interés del 2,65%. El bono portugués paga un 1,036%, también un récord histórico.

La caída de la rentabilidad del bono español en los mercados secundarios es una excelente noticia para las cuentas públicas porque el Estado tendrá que pagar menos por refinanciar su deuda pública, que roza los 1,2 billones de euros y equivale al 98,5% del Producto Interior Bruto (PIB).

El 0,861% que paga ahora el bono español a 10 años queda lejos, muy lejos, del 6,329% que llegó a pagar en el verano de 2012, cuando el país estuvo al borde del colapso y tuvo que solicitar apoyo financiero para recapitalizar sus bancos.

La buena evolución del bono español tiene dos explicaciones. En primer lugar, el compromiso del Banco Central Europeo (BCE), que lleva años realizando compras de deuda pública y ha contribuido enormememente a abaratar los costes financieros (según cálculos de Allianz, más de 140.000 millones de euros de ahorro). En segundo lugar, la percepción por parte de los inversores de que el resultado de las últimas Elecciones Generales va a permitir a Pedro Sánchez la configuración de un Gobierno estable.

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