Repsol, solidez a pesar del complejo contexto

La petrolera disfruta de un consejo mayoritario de compra, pese a desafíos como la transición energética y a que factores como su exposición a Libia y Venezuela la dejan a la cola de las subidas en el año que disfruta el sector con el alza del crudo

Repsol, solidez a pesar del complejo contexto

La petrolera Repsol se enfrenta a diversos escenarios de cara al futuro, como la volatilidad del precio del petróleo, la transición energética y la entrada en vigor de la normativa marítima mundial IMO 2020, que obliga a los barcos antes de que empiece 2020 a utilizar un petróleo con un contenido máximo de azufre del 0,5% frente al 3,5% actual. Pero la empresa asegura contar con el potencial suficiente para hacer frente a los desafíos y la mayoría de los analistas coincide con las previsiones de Repsol. De hecho, la recomendación mayoritaria del consenso de mercado es de compra, con el 62,9%, frente a un 31,4% de mantener. De las 35 firmas que siguen el valor según el consenso de Bloomberg, solo dos aconsejan vender.

La empresa presidida por Antonio Brufau maneja una estimación para el barril de petróleo para 2020 en los 50 dólares, frente a los 70 dólares actuales. Y a pesar del descenso que se espera para el oro negro, el valor tiene al mercado a su favor. La consultora Macquarie Research destaca que aumentó un 2% sus previsiones de ingresos netos para el periodo de 2019-2021 “principalmente por el sector de downstream”. De igual manera, Bank of America elogia el desarrollo de esta área y los “sólidos resultados” del primer trimestre de 2019, reitera su recomendación de compra y sitúa un precio objetivo de la acción un 30% mayor al actual. La compañía espera, a través de su negocio downstream (refino, productos químicos y comercialización), aumentar el ebitda en este sector hasta los 4.400 millones de euros en 2020 desde los 2.859 que obtuvo en 2018.

Álvaro Jiménez, analista de renta variable de Gesconsult, resalta que a través de la normativa IMO 2020 Repsol potenciará su área de downstream al encontrarse en mejores condiciones que sus competidores para afrontar el nuevo escenario. “El resto de las petroleras europeas tienen que continuar adaptando sus refinerías a la nueva regulación, mientras que Repsol ya hizo las inversiones necesarias”, dice Jiménez, y añade que “Repsol es la compañía en el ámbito europeo mejor preparada para la entrada en vigor del IMO 2020”.

En lo que respecta a la producción y exploración de petróleo y gas (upstream), las inversiones de Repsol en explotación descendieron 53 millones, hasta los 399 millones en el primer trimestre de 2019. La empresa afirma que una de las razones de la bajada fue por la adquisición del campo Visund, situado en aguas del norte de Noruega.

Repsol comenzó a producir en este periodo en los nuevos pozos de Marcellus (Estados Unidos), Duvernay (Canadá), Akacias (Colombia) y Angelin (Trinidad y Tobago). En el primer trimestre del año, tres países alcanzaron el 64% del total de las inversiones en desarrollo del sector upstream: Estados Unidos (28%), Trinidad y Tobago (21%) y Noruega (15%). En el caso de la explotación de los recursos, no estuvo tan concentrada. EE UU también fue el principal destino, con el 22%, seguido de Bolivia en segundo lugar, con el 13%, y Noruega, con el 11%.

A pesar de que Repsol anunció esta semana que prevé una caída de la demanda de carburantes en los próximos años en España, la transición energética no es un problema que pueda afectar de manera sustancial a Repsol, afirma el banco Morgan Stanley, que al igual que Jiménez se focaliza en la distancia que le sacará a sus competidores a partir de que comience la norma IMO 2020.
Sin embargo, no todas son buenas noticias para Repsol. La cotizada española se encuentra en la cola de las petroleras europeas en Bolsa este año. Aunque el precio del petróleo sube más de un 20% este año, Repsol registra una subida inferior al 2% en el Ibex en 2019, muy por debajo de la holandesa SBM Offshore, de la finlandesa Neste y de la sueca Lundin Petroleum, que muestran subidas de entre el 26,7% y el 32,4% en 2019 en sus respectivos mercados.

El experto de Gesconsult considera que la paralización de la producción en Libia, donde Repsol pudo comenzar a operar en marzo, y la crítica situación en Venezuela explican el estancamiento de la empresa de Brufau en el selectivo español. Se trata de dos “focos de riesgo” para Jiménez que generaron “volatilidad en la acción” en los primeros meses del año. Repsol redujo su participación en los últimos años, pero todavía genera volatilidad en la acción”.

Jiménez cree que la decisión de CaixaBank de vender su participación en la compañía, que pasó de casi el 10% en septiembre del año pasado a menos del 3% después de la última venta del pasado marzo, también impactó negativamente.

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