El plan B forzado de Thyssenkrupp puede ser un paso adelante

Sacar a Bolsa los ascensores podría generar más que la 'joint venture' con Tata Steel

Trabajador del acero de ThyssenKrupp.
Trabajador del acero de ThyssenKrupp.

El giro drástico de Thyssenkrupp podría ser un paso adelante. El grupo desechó el viernes un plan para dividir su negocio, y reveló que preveía que Europa bloqueara su joint venture con Tata Steel. La subida del 20% de la acción sugiere que los inversores prefieren este Plan B obligado.

Su inflada base de costes ha dejados sus márgenes operativos por debajo del 4%, casi la mitad de la media de sus pares. El Plan A era una empresa al 50% con Tata que podría haber generado sinergias de 3.000 millones después de impuestos. Thyssenkrupp habría dividido después su negocio restante en una parte industrial que habría contenido el negocio de ascensores, y un negocio de materiales más débil.

Ahora que se ha descartado el Plan A, perderá su parte de sinergias y una estructura que podría haber hecho más evidente la asignación de costes. Pero la subestimación de los activos siderúrgicos del grupo en la joint venture compensaba las sinergias, y la división suponía unos costes de 900 millones. Mientras, el grupo de materiales habría retenido un 30% de la rama industrial. El valor de esa participación podría haber crecido con el tiempo, permitiendo que la unidad de materiales redujera apalancamiento vendiendo, pero complicaba una división por lo demás sensata. La caída a la mitad en Bolsa del grupo desde septiembre, después de un pobre desempeño general, empeoró las cosas.

El Plan B, sacar a Bolsa los ascensores, podría generar más. Suponiendo que tuviera un beneficio de 1.000 millones en 2020, su valor se situaría en 14.000 millones con el mismo múltiplo de su rival Koné –de 20.000 millones–. Cotizar generaría efectivo para manejar los 10.000 millones de deuda y pensiones del grupo. Una fusión con Koné podría generar 1.000 millones de sinergias anuales, según una fuente. El 40% de Thyssenkrupp en estas empresas superaría fácilmente lo que está perdiendo por su fracasada joint venture.

El grupo se habría ahorrado la vergüenza de este giro si hubiera estado preparado antes para soltar su joya de la corona. Su suerte depende ahora de si puede reducir los costes de la matriz y convertir sus ascensores en oro.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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