El alza fiscal que legó el PP encarece los hidrocarburos en 342 millones este año

El nuevo tipo único se incluyó en las cuentas de 2018 y opera desde enero. Su coste supone la mitad del que tendría el aumento del diésel del PSOE

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El pasado 1 de enero entró en vigor una de las últimas decisiones en materia fiscal legadas por el Gobierno de Mariano Rajoy en los Presupuestos Generales de 2018, que aprobó justo antes del triunfo de la moción de censura en su contra. Se trata del nuevo tipo especial único que grava las gasolinas y gasóleos en sustitución de los tradicionales tipos autonómicos y estatal. El Ejecutivo de Pedro Sánchez acaba de cuantificar ante Bruselas el impacto de la medida: supondrá un sobrecoste de 342 millones de euros para los contribuyentes este año.

Así lo revela el Programa de Estabilidad remitido la pasada semana por el Gobierno a la Comisión Europea, que detalla que la medida supone casi la mitad de los 754 millones extra de ingresos esperados en 2019 por cambios normativos. Ante la ausencia de nuevos Presupuestos, esta es la principal novedad tributaria puesto que las medidas de 2018 en IRPF arrojan 111 millones más de recaudación, las bonificaciones autonómicas sobre Sucesiones restan otros 115 millones y el resto de ingresos, más de 400 millones, procederían de la enajenación de inversiones y patrimonio de las comunidades. Así, el Programa de Estabilidad prevé un aumento del 15,6% en la recaudación del impuesto de hidrocarburos en 2019, hasta los 12.963 millones, que en parte explica este cambio tributario.

Para terminar de poner en contexto la relevancia del incremento del impuesto de hidrocarburos, su coste anual para el contribuyente supera el 50% del que habría tenido el alza del gravamen de diésel –para su equiparación con el de la gasolina– que había anunciado el PSOE en su reforma fiscal, con la que se habrían ingresado 670 millones. Paradójicamente, PP y Cs, que pactaron los Presupuestos que han introducido el nuevo tipo único de gasolinas y gasóleos para equiparar su tratamiento fiscal en los distintos territorios, tacharon la propuesta socialista –que buscaba desincentivar la contaminación– de “impuestazo” al diésel o “hachazo fiscal a las clases medias”.

El cambio que opera desde enero supone homogeneizar al alza el gravamen de los hidrocarburos en toda la Península y Baleares. Hasta 2018, estos estaban sometidos a un tipo estatal de 2,4 céntimos por litro y otro autonómico que oscilaba entre 0 y el 4,8 céntimos por litro en función del territorio. Como resultado, el tipo oscilaba entre 2,4 y 7,2 céntimos por litro, siendo esta última cota la que se ha fijado para el nuevo tipo especial único.

El efecto no ha tardado en hacerse notar, como advirtió la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en un informe de marzo. Su conclusión es que, pese al abaratamiento de los hidrocarburos en el arranque del año, el nuevo tipo acabó subiendo su precio hasta en 5,8 céntimos por litro. El cambio ha sido especialmente notable en Castilla y León, Navarra, La Rioja, Cantabria y País Vasco, comunidades que venían aplicando el tipo autonómico cero, lo que les ha llevado a saltar de golpe de los 2,4 a los 7,2 céntimos por litro.

La modificación tributaria también ha tenido efectos ya en las arcas públicas. Los datos recopilados por la Agencia Tributaria indican que en el primer trimestre del año los ingresos asociados a los Impuestos Especiales, entre los que se incluye el gravamen sobre gasóleos y gasolinas, se incrementó un 6,4% hasta los 4.950 millones. “Pero solo un 1,5% cuando se elimina el impacto de la tarifa autonómica en el impuesto sobre hidrocarburos”, matiza el último informe de recaudación del fisco.

En el caso concreto de la recaudación del impuesto de hidrocarburos, el alza fue superior, del 7,8%, alcanzando los 2.817 millones. El nuevo tipo único introduce además otra novedad en términos de caja, puesto que antes las comunidades ingresaban directamente la parte del tipo autonómico y ahora todo va a parar inicialmente al Estado. En todo caso, este conservará un 42% de los ingresos y remitirá a las comunidades el 58% restante.

Como resultado de este doble cambio, la Agencia Tributaria ha detectado unos ingresos adicionales para el Estado de 228 millones en el primer trimestre del año, si bien se puede estimar que solo unos 85 corresponderían a un incremento real de ingresos y el resto es solo efecto de la nueva caja única.

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