El 65% de contribuyentes declaran IRPF aunque sus bajos sueldos no les obligan

Quienes ingresan menos de 22.000 euros solo deben declarar si tienen varios pagadores. El colectivo apenas aporta el 12,2% de la recaudación

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La Agencia Tributaria estima que la campaña de la renta del ejercicio 2018, que arrancó el pasado 2 de abril, concluirá con un número récord de declarantes. Se espera que para el 1 de julio, cuando finaliza, el fisco habrá recibido más de 20,3 millones de declaraciones de la renta. Paradójicamente, cerca del 65% de los contribuyentes que las presentarán no tienen la obligación de hacerlo debido a su bajo nivel de ingresos.

El umbral de renta a partir del que es obligatorio presentar la declaración de la renta se sitúa actualmente en los 22.000 euros al año. En 2016, último año del que existen datos oficiales, solo 7,2 millones de contribuyentes, de los 19,62 millones que participaron en la campaña de la renta, percibían ingresos superiores. Por el contrario, 12,41 millones de declarantes se encontraban por debajo de los 21.000 euros, según las cifras que maneja la Agencia Tributaria.

Existen excepciones, sin embargo, que sí obligan a parte de este colectivo a presentar la declaración de la renta. La principal razón se da cuando el contribuyente cuenta con varios pagadores. El límite para ellos es también de 22.000 euros pero si de los secundarios solo se perciben hasta 1.500 euros. En caso de cobrar más de ellos, el umbral de rentas que exime de declarar el IRPF para contribuyentes con varios pagadores ascendió en 2018 de 12.000 a 12.643 euros anuales. A partir de ahí debe hacerse.

Existen otros motivos que pueden obligar a las rentas bajas a presentar la declaración, como el hecho de que "el pagador o pagadores no hayan retenido nada, o lo hayan hecho a tipo fijo, si se ha obtenido rendimiento de capital mobiliario por encima de los 1.600 euros, si se generan rendimientos de capital inmobiliario por encima de los 1.000 euros o si se han tenido ganancias patrimoniales superiores a 1.000 euros o pérdidas de más de 500 euros", explican los expertos en fiscalidad del comparador financiero Rastreator.com.

En todo caso, aunque hay un importante volumen de declarantes con ingresos inferiores a 22.000 euros que se ven sujetos a declarar por los motivos mencionados, lo cierto es que su aportación no es muy relevante. De hecho, pese a que seis de cada 10 contribuyentes que declaran el IRPF cobran menos de 22.000 euros, este colectivo tan solo aporta el 12% de toda la recaudación del impuesto. El 88% restante de los ingresos de la renta que van a parar a las arcas públicas proviene del otro 35% de contribuyentes que cobran más de 22.000 euros, según los datos que maneja el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) del Consejo General de Economistas.

Entonces, ¿por qué es tan elevado el número de declarantes voluntarios que no estarían obligados a participar en la campaña de la renta? "Casi un 35% de las declaraciones presentadas corresponden a bases de hasta 9.000 euros, que prácticamente no aportan recaudación y se presentan para poder obtener la devolución a la que tienen derecho", recoge el XXX Estudio de la declaración de la renta y patrimonio recientemente publicado por el REAF.

En esta línea, los expertos en fiscalidad recomiendan a los contribuyentes repasar todas las deducciones a las que tienen derecho, tanto estatales como regionales, a fin de replantearse presentar la declaración aunque no estén obligados si eso les permite cobrar de la Agencia Tributaria. Esta prevé que el 70% de todas las declaraciones de este año saldrán a devolver.

"En muchas ocasiones, las personas exentas de realizar la declaración de la renta evitan hacerlo por comodidad o por desconocimiento del proceso. Sin embargo, en ocasiones, es conveniente analizar, no solo cuál ha sido nuestra actividad laboral durante el pasado año, sino qué otras actividades pueden influir en la declaración e inclinar el resultado en nuestro favor", expone Luciana Blasco, responsable de finanzas de Rastreator.com.

Uno de los colectivos a los que puede interesar especialmente estudiar si le conviene presentar la declaración es el de los jóvenes, en ocasiones más reacios por la falta de experiencia y sus bajos ingresos. Después de todo, el sueldo medio de los menores de 25 años es de aproximadamente 11.000 euros brutos anuales, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

"En el caso de los jóvenes, existen determinadas situaciones especiales (varios pagadores, becas, estancias fuera de España...) que hacen que merezca la pena analizar con detalle su declaración para intentar que aquello susceptible de desgravación quede registrado y puedan obtener un ingreso extra si la renta les sale a devolver", agrega Blasco que aconseja al colectivo revisar las desgravaciones por alquiler de vivienda, donaciones, becas, gastos de estudio o trabajo en el extranjero y recuerda que las prácticas también tributan.

La mitad de la carga fiscal recae en las rentas medias

El reparto. Si bien una tercera parte de la liquidación del IRPF proviene del 2,8% de declaraciones correspondientes a contribuyentes con más de 66.000 euros de renta anual, el grueso de la carga fiscal recae sobre las rentas medias. En concreto, según los datos recopilados por el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) del Consejo General de Economistas, el 50% de toda la recaudación que Hacienda logra de la campaña de la renta proviene del 29% de declarantes cuyas bases imponibles oscilan entre los 22.500 y los 57.000 euros brutos al año. Como se ha referido, las rentas inferiores a 22.000 euros apenas aportan el 12% de los ingresos.

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