Sistema de pensiones

El Banco de España prevé que el bienestar de los pensionistas caiga por las reformas del sistema

El organismo sostiene que las medidas para garantizar la sostenibilidad pueden tener efectos adversos para la economía

Unos abuelos acompañan a su nieto en el parque de El Retiro de Madrid.
Unos abuelos acompañan a su nieto en el parque de El Retiro de Madrid.

El Banco de España advierte que las reformas recientes en los sistemas de pensiones para hacerlos financieramente sostenibles provocarán una caída en el gasto de los pensionistas, lo que sugiere “efectos adversos significativos” sobre el conjunto de la economía. Así lo pone de manifiesto un artículo del organismo regulador publicado este miércoles sobre los efectos que las políticas españolas en materia de pensiones de finales del siglo pasado tienen en el gasto de los hogares. 

La institución dirigida por Pablo Hernández de Cos se alinea con la OCDE al concluir que las reformas recientes centradas en la sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones reducirán los beneficios de las prestaciones “en muchos países”. Los resultados del artículo pronostican que esas políticas provocarán una caída “sustancial” en el gasto de los pensionistas, lo que, a su vez, supondrá una “bajada de su nivel de bienestar y calidad de vida”. Todo ello redundará en “efectos adversos significativos” en el conjunto de la economía, avisa el informe. No obstante, aclara que son necesarios más avances en el estudio de estos casos para poder emitir una conclusión firme sobre los efectos relativos a las políticas en materia de pensiones.

El documento presenta una serie de estimaciones a partir de los cambios legislativos que se introdujeron en 1980 y 1990 en España que ponen de manifiesto que los efectos más significativos afectan a los pensionistas con altos niveles de gasto, de renta y de riqueza. Así, el aumento de las prestaciones induce a estos pensionistas a gastar más en bienes duraderos, al tiempo que las políticas de pensiones dirigidas a los pensionistas con menor nivel de renta “parecen influir positivamente” en el gasto de bienes no duraderos y de primera necesidad como alimentación. 

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