Casaus asegura que en abril de 2011 detectó que Bankia no tenía “ninguna viabilidad”

El inspector del Banco de España asegura que las provisiones del banco se quedaban “muy cortas” respecto a los 16.000 millones calculados por el supervisor

El inspector del Banco de España José Antonio Casaus.
El inspector del Banco de España José Antonio Casaus. EFE
San Fernando de Henares

El inspector del Banco de España, José Antonio Casaus, ha afirmado que desde el organismo supervisor se dieron cuenta de la “inviabilidad” de Bankia tras acceder a las cuentas del primer trimestre de 2011. “Queríamos comprobar la capacidad de generar resultados antes de sanear. Cuando vimos la foto de diciembre de 2010 [resultados anuales] detectamos un problema de rentabildiad que no nos sorprende. Cuando vimos en abril de 2011 la foto del primer trimestre, vimos que ese grupo no tiene ninguna viabilidad”, ha sentenciado el inspector.

La intervención de Casaus, que declara como testigo por la salida a Bolsa de Bankia, era una de las más esperadas del caso que juzga la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (San Fernando de Henares), ya que antes del debut bursátil advirtió de la poca viabilidad de la operación. Después de que ayer José Antonio Delgado inaugurara ayer la ronda de testificales de inspectores del Banco de España y asegurara que Bankia inició su debut sobre el parqué con una morosidad encubierta de 20.000 millones, Casaus ha explicado que cuando se procedió a la integración de las siete cajas, eran necesarios unos saneamientos de 16.000 millones.

Según el inspector, en lugar de esa cantidad, Bankia preveía una dotación de 6.800 millones por un informe realizado por AFI, que se quedaban "muy cortas", y que posteriormente elevó a 9.807 tras otro informe de PwC que proyectaba unas pérdidas esperadas de 11.500 millones. “Sencillamente se dieron cuenta de que quedaban saneamientos pendientes en línea con mi percepción. Dijeron que si no lo hacían en ese momento contra patrimonio lo tendrían que hacer el año siguiente contra resultados. Contrataron a una auditora que pone una cifra que les encajaba mejor. La intención era sanear contra patrimonio en 2010 para dejar las cuentas de resultados de futuro más saneadas”, ha estimado Casaus, aludiendo a un presunto maquillaje de las cuentas para reflejar mejores resultados.

Según Casaus, los inspectores que se encargaban del seguimiento de la entidad quisieron reflejar en el informe de 31 de marzo de 2011 que necesitaba realizar más saneamientos, pero que su superior, Pedro Comín, les sugirió que introdujeran en la redacción del texto que no "comprometiese mucho" a la entidad. "Fue nuestro gran error. Él sugiere [Pedro Comín] que los saneamientos son suficientes para afrontar los dos próximos años. Ahí llega nuestro error de falta de coraje y lo metemos en contra de lo que pensamos", ha lamentado.

Igualmente, Casaus ha criticado la gobernanza de la enitidad poniendo el foco en los bonus repartidos por objetivos y por los ajustes laborales realizados por la entidad. “Las condiciones económicas no eran compatibles con una empresa que había recibido ayudas públicas. Se acogió el 99% de la plantilla. Vi una serie de consideraciones que no me gustaban nada respecto al punto de vista de la gobernanza. No estaban para repartir bonus. El descrédito ante el mercado porque eran gestores que habían llevado a la entidad a ayudas públicas y no la gestionaban como una entidad en crisis llevaba a que tuviésemos en cuarentena a los gestores de Caja Madrid”, ha expresado.

En 2011, antes de que se produjera la salida a Bolsa de Bankia, Casaus ya advirtió sobre la “viabilidad” del grupo BFA-Bankia enviando unos ya famosos correos electrónicos en los que rechazaba la solución del debut bursátil ya que consideraba que suponía un perjuicio para los accionistas, preferentistas y contribuyentes. En la fase de instrucción del caso, Casaus declaró que esos correos que envió a sus superiores fueron “como lanzados al ciberespacio”, porque no obtuvo respuesta e indicó que la operación era “una máquina de perder dinero”.

Por su parte, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco de España que también declaró como testigo, afirmó que nunca le llegaron los correos de advertencia y estimó que Casaus acertó en la inviabilidad del grupo pero no en el diagnóstico de las causa. Mañana, el juicio se reanudará previsiblemente con la testificación de Jerónimo Martínez Tello, exdirector general de supervisión del Banco de España, superior de Casaus, que en fase de instrucción negó haber recibido los mails del inspector.

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