A Fiat Chrysler le conviene jugar a esperar ofertas corporativas

El posible interés de un fusionado Renault-Nissan le aportaría más cosas que una unión con Peugeot, aunque es una opción más remota

Coche de Fiat en el salón del motor de Detroit (EE UU).
Coche de Fiat en el salón del motor de Detroit (EE UU).

Fiat Chrysler Automobiles (FCA) podría sacar partido del juego de la espera de las fusiones. El fabricante de automóviles valorado en 24.000 millones de dólares (21.000 millones de euros), que ya es objeto de interés por parte de Peugeot de Francia, podría enfrentarse a una oferta de un Renault-Nissan fusionado, según informó ayer el Financial Times.

Una operación así sería difícil y llevaría tiempo. Pero la paciencia podría dar a FCA mejores opciones para resolver sus dolores de cabeza tecnológicos y asiáticos.

La perspectiva de formar parte de un grupo global de 80.000 millones de dólares (71.000 millones de euros) podría ser tentadora para el presidente de Fiat Chrysler, John Elkann.

La unión de fuerzas con un Renault-Nissan fusionado permitiría un mejor acceso a Asia, donde el grupo italo-americano es casi inexistente, y aceleraría la transición a los vehículos eléctricos, donde también va rezagado. En comparación, una unión con Peugeot no marca ninguna de esas casillas.

Por supuesto, la operación a tres bandas parece una posibilidad remota por ahora. La primera etapa necesaria, la fusión de las empresas francesa y japonesa, requeriría un cambio de opinión por parte de Nissan o del Gobierno francés. El Estado posee el 15% de Renault, que a su vez posee el 43% de Nissan, lo que, comprensiblemente, hace temer a los japoneses interferencias de las autoridades de París.

También es difícil ver que el presidente Emmanuel Macron reduzca la influencia del Gobierno para ayudar a allanar el camino hacia una unión con Nissan que podría conducir a la pérdida de puestos de trabajo en Francia.

Cualquier acuerdo posterior con Fiat Chrysler requeriría más recortes. La mayor parte del ahorro de costes previsto, esencial para financiar futuros desarrollos de alta tecnología, procedería de la racionalización de las operaciones en Europa, donde FCA y Renault cuentan en total con unos 85 centros de producción.

Los despidos europeos no serían bien recibidos por el Gobierno antiausteridad de Italia, ni por los manifestantes franceses de los chalecos amarillos. Pero estas preocupaciones son también un obstáculo potencial para un acuerdo más inmediato con el consejero delegado de Peugeot, Carlos Tavares.

La noticia del interés de Renault-Nissan es un recordatorio de que Elkann no tiene por qué apresurarse hacia una fusión precipitada. La próxima ronda de fusiones y adquisiciones del sector de la automoción, pronosticada hace mucho tiempo por el fallecido jefe de Fiat Chrysler Sergio Marchionne está ganando terreno.

Las objeciones políticas pueden disminuir con el tiempo. Si el objetivo final de Elkann es que la familia Agnelli tenga una porción más pequeña de una tarta más grande, puede que le convenga esperar su momento.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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