Lorena García Espada: “En el futuro, pedalearemos mientras trabajamos y dormiremos pequeñas siestas en la oficina”

Aboga por una mezcla de espacios y actividades que fomente el intercambio de ideas y dé un impulso a la productividad

Lorena García Espada posa en su oficina en Madrid.
Lorena García Espada posa en su oficina en Madrid.

A Lorena García Espada (Madrid, 1973), la primera presidenta de Ia Asociación Internacional de Facility Management en España (IFMA, por sus siglas en inglés), no le cuesta nada hacer un ejercicio de imaginación para irse al año 2035. Está en una oficina. O, más bien, en un espacio diáfano donde se pueden hacer muchas cosas. “Habrá gimnasio, y mesas en altura en las que los empleados pedalean mientras trabajan. Es un ambiente completamente colorido (aunque dependerá de la empresa), y habrá zonas más calientes y más frías para que cada uno pueda elegir según su temperatura dónde trabaja mejor. Incluso, habrá una zona para dormir, con camas donde te podrás echar una siesta de 20 minutos para recuperarte de una mañana de mucha concentración”, relata.

Todavía faltan 15 años para esto. Hoy, en el número 141 del madrileño Paseo de la Castellana, se levanta, imponente, el Cuzco IV, un monstruo de hierro de 23 niveles. La rigidez de la fachada contrasta con lo que sucede en el interior de la sexta planta, donde tiene sus oficinas una importante empresa de seguros que ya se va acercando al concepto que describe Espada. El lugar está distribuido en “barrios” delimitados por el color con el que están pintadas las columnas, de manera que estos no pertenecen estrictamente a ninguna sección de la compañía. Tampoco tienen dueño los ordenadores ni los despachos, y las personas van de un lado a otro con libertad. En una sala que perfectamente podría haber sido la de al lado se sienta Espada, presidenta de la asociación encargada de promocionar en el país la labor de los facility managers.

No se ve, pero está ahí, y en España el sector mueve más de 70.000 millones de euros. El trabajo de los facility managers abarca todo lo que hace más sencilla la vida de los empleados de una empresa desde que abre hasta que cierra. Entre medias, los facility managers eligen mobiliario, cuidan la luz, vigilan la temperatura del aire acondicionado, se fijan en la limpieza, se aseguran de que el servicio de cartería funciona correctamente, subrayan la imagen corporativa, prestan atención a la ergonomía de los espacios de descanso e, incluso, se hacen cargo de la flota de coches y de la gestión de los móviles de empresa. Y esto es solo una enumeración breve. “Más que como personas que apagan fuegos puntuales, a mí me gusta más vernos como facilitadores”, comenta Espada con una sonrisa que delata que tal volumen de trabajo no le intimida.

Un día normal, la tarde la sorprende ya en el aeropuerto. En su empresa, gestiona 34 oficinas de 17 países distintos. Pocos más indicados que ella, por tanto, para trazar una panorámica general del oficio: “En general, diría que no se nos valora. Pero también depende del país, la compañía y el propio empleado. Si algo ha cambiado en los últimos años es que hemos empezado a comunicar lo que hacemos, igual que han conseguido hacer nuestros compañeros de Recursos Humanos”, explica. De la mano de las compañías anglosajonas, el Facility Management ha empezado a estar considerado en España como una sección que opera a nivel estratégico. Por norma general, los facility managers gestionan el segundo presupuesto más alto de las empresas, solo por detrás de las nóminas. Esto les da margen de maniobra para que una buena gestión tenga efectos benéficos inmediatos: “Con la llegada de la crisis, los directivos se dieron cuenta de que una oficina bien organizada ahorra costes y energía”, ahonda la directiva.

Las perspectivas se abren además para una profesión necesitada de personal titulado: apenas algún Máster y unos estudios de Grado que han empezado hace un par de años recogen el oficio en la formación reglada. Espada encara sus dos años de mandato en el IFMA asumiendo el reto de promocionar la labor que llevan a cabo sus compañeros en el sector. Y esto, sin olvidar nunca que el Facility Management es un sector con una fuerte presencia de mujeres que, sin embargo, rara vez consiguen alcanzar la cúpula directiva de sus empresas.

Para muestra, un botón. Cuando abandona el despacho, dos operarios colocan, bajo las instrucciones de una empleada, unos sofás azules en mitad de la recepción. Acostumbrada a explicar su trabajo y conocedora del valor de una imagen para sintetizar varias ideas, Espada señala a la trabajadora: “Esto también es parte de lo que hacemos los facility managers”.

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