España debe seguir avanzando en la ambiciosa carrera europea del empleo

Pese al retraso respecto a los objetivos de Bruselas, el mercado de trabajo ha crecido a un ritmo considerable en los últimos años

De acuerdo a los números y a los tiempos de la Estrategia Europea para 2020, España no progresa adecuadamente en materia laboral. Según ese plan comunitario, la economía española debería lograr en los próximos dos años alcanzar una tasa de empleo del 74% en la población de entre 20 y 64 años, y hacerlo desde el escaso 68% que registra actualmente. Aunque un análisis de los puestos de trabajo creados solo durante el último año muestra que la tasa de ocupación en esa franja ha crecido 1,6 puntos, para cumplir las directrices comunitarias España debería generar 1,9 millones de nuevos empleos hasta 2020, una cifra que resulta prácticamente inalcanzable, especialmente en un entorno de desaceleración e incertidumbre geopolítica. Pese a que el análisis que realiza la Comisión Europea de los avances españoles señala que las recomendaciones comunitarias se han cumplido de forma “limitada”, también destaca que nuestro país ha encadenado cinco años consecutivos de crecimiento económico, ha creado empleo y ha reducido el paro. Esa aparente contradicción se explica en buena parte porque el punto de partida español en la carrera europea por el empleo no resulta comparable con el de otros países de su entorno, lo que hace necesario examinar no solo el camino que resta para alcanzar los objetivos comunitarios, sino también el que se ha recorrido hasta ahora.

El mercado de trabajo español ha crecido a un ritmo considerable durante los últimos cinco años hasta cerrar 2018 con 19,5 millones de ocupados, una tasa de desempleo del 14,45% y algo más de tres millones de parados. Se trata de cifras excepcionales para un país donde la crisis económica provocó la desaparición de una importante parte del sistema productivo y una destrucción sistemática y masiva del empleo. Pese al esfuerzo realizado desde entonces, en el que ha jugado un papel fundamental la sólida agenda de reformas estructurales que se ha aplicado durante ese periodo, entre ellas, la laboral, la economía española todavía debe recuperar algo más de un millón de empleos para alcanzar el nivel de ocupación previo a la crisis.

Sin duda España debe hacer lo posible por reducir cuanto antes la brecha que la separa de los ambiciosos objetivos de la Estrategia Europea para 2020. Se trata de un reto exigente, más aún en un entorno de desaceleración, que hace necesario seguir profundizando en la reforma y flexibilización de la economía para facilitar la actividad empresarial. No en vano, la principal receta para el empleo no es otra que el crecimiento.

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