Renta fija

Los bonos de OHL, Wizink, Tendam y Gestamp se disparan por los resultados y por Draghi

Los inversores en deuda son los grandes beneficiados de los últimos movimientos del mercado

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Los bonos high yield de varias empresas españolas lideran las subidas de este tipo de deuda en el año en curso. Los de WiZink, Gestamp, Tendam y OHL suben entre un 7% y un 22% desde los mínimos marcados en los últimos meses. El Ibex, mientras, suma un 6,9%. Los resultados de 2018 y unas positivas perspectivas han convencido a los inversores. También ha contribuido, aunque en menor medida, a esta escalada la política de tipos cero que mantendrá el BCE al menos hasta finales de 2019, como certificó su presidente, Mario Draghi, el pasado jueves.

Los inversores en deuda son los grandes beneficiados de los últimos movimientos del mercado. Las expectativas de subidas de tipos en la zona euro a corto plazo han sido aniquiladas, lo que ha disparado el precio del bono español a 10 años que vence en julio de 2028 desde el mínimo de octubre, en el 97% del nominal, al actual 103,1%.

Pero, entre todas las clases de bonos, los que no alcanzan la nota mínima del grado de inversión (BBB–, en la nomenclatura de Standard & Poor's, y Baa3, en la de Moody's) son los que mejor se han comportado por regla general. Los expertos explican que en estos casos influyen más las expectativas de las propias empresas que las previsiones de los tipos de interés. Estas también tienen su repercusión pero menos que en la deuda que se considera libre de riesgo (o casi), como la de los países de la zona euro.

El fabricante de piezas de automóviles Gestamp tiene en el mercado bonos por 900 millones de euros que oscilan a golpe de las noticias sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Los que vencen en 2026 se han disparado un 10% desde los mínimos del 24 de enero. Su nota de BB+, según Standard & Poor's, está a solo un escalón del grado de inversión.

De momento, Trump ha decidido no elevar los aranceles a China el 1 de marzo ante los progresos que se están realizando en las negociaciones. "Las expectativas respecto a cuándo podría firmarse el acuerdo se están retrasando. A principios de esta semana se especulaba con la posibilidad del 27 de marzo y se habla ahora de abril", avisan desde Macroyield.

La deuda cotizada de Wizink, que emitió 515 millones en bonos el pasado agosto, también se ha disparado. "Es un banco, pero su modelo de negocio poco tiene que ver con el de una entidad financiera normal, pues los intereses que cobra en sus tarjetas para nada dependen del precio oficial del dinero", señala una persona conocedora de las entrañas de la entidad. El tipo de interés medio que Wizink cobra de interés por el dinero que presta a través de sus plásticos ronda el 24%. La firma, propiedad de la gestora de fondos de capital riesgo Värde, planea incluso una salida a Bolsa en la recta final de este año. Goldman Sachs y UBS son los bancos que cuentan con más papeletas para ser los coordinadores de la operación, como publicó CincoDías el 9 de octubre.

La deuda emitida por Wizink, a través de la sociedad Mulhacen, cuenta con un rating de BB– (tres escalones por debajo del grado de inversión), según Fitch, y de B+ (cuatro menos), según S&P.

Tendam, la antigua Cortefiel, también experimenta un potente esprint en sus bonos. Los que pagan un cupón del euríbor a tres meses más 525 puntos básicos avanzan un 9% desde sus mínimos, en este caso marcados el pasado octubre (véase gráfico). La empresa, que tiene dos emisiones por un unos 600 millones de euros en circulación, presentará sus cuentas correspondientes al ejercicio fiscal que concluyó el pasado 28 de febrero el próximo 26 de junio. La empresa, aunque no tiene como prioridad salir a Bolsa este año, cuenta como asesor de cabecera a Nomura. Sus accionistas, los fondos gestionados por CVC y PAI, están tratando de ver la fórmula de desinvertir. Si finalmente promueven una salida a Bolsa y esta incluye una ampliación de capital, los bonistas estarían entre los inversores que más partido sacarían de la operación.

El caso de OHL es singular. Las acciones del grupo constructor han pasado del entorno de los 3,5 euros de hace un año a los 0,9874 a los que concluyó el viernes. Sus bonos con vencimiento en marzo de 2020 se han disparado un 22% después de que presentara las cuentas de 2018 el pasado 28 de febrero. El consejero delegado de la compañía, José Antonio Fernández Gallar, descartó ese mismo día en una conferencia con analistas que OHL vaya a recomprar los bonos que vencen en marzo del próximo año, pero el mercado confía en las previsiones de la compañía. Esta calcula que volverá a generar caja neta positiva a partir de 2020 y que pueda afrontar sin problemas el pago de esos bonos.

Haya Real Estate, a la espera de la decisión de Sareb

El buen momento de la deuda high yield española aún no se ha trasladado a Haya Real Estate, controlada por Cerberus. La razón es que está pendiente de la renovación del contrato con Sareb, que supone más de la mitad de su cartera y que debe resolverse antes de julio. Sus bonos cotizan al 93% del nominal tras caer en febrero a mínimos de agosto. La rentabilidad, que discurre de manera inversamente proporcional al precio, permanece desde inicios de año por encima del 7%. También está a la espera de la decisión de la entidad presidida por Jaime Echegoyen una posible salida a Bolsa, postergada desde el año pasado.

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