El BCE retrasa a final de año el alza de tipos y activa otra línea de liquidez a la banca

Recorta con fuerza la previsión de crecimiento para este año en la zona euro, al 1,1% desde el 1,7% de diciembre, y la de inflación del 1,6% al 1,2%

Zona euro pulsa en la foto

El declive de la economía de la zona euro es ya tan preocupante que el BCE ha decidido pasar a la acción sin esperar más. En la reunión celebrada hoy, la institución decidió lanzar una nueva inyección de liquidez condicionada a la concesión de crédito (TLTRO), que comenzará en septiembre de este año y finalizará en marzo de 2021, a un plazo de dos años. El objetivo es preservar las favorables condiciones de financiación a la economía y la transmisión de la política monetaria, según recoge en el comunicado. En definitiva, blindar al sistema de liquidez por dos años y con el fin de que el deterioro económico no termine por amenazar el tímido avance de la financiación a empresas y hogares.

El BCE decidió además retrasar en el tiempo el momento en que podría subir los tipos, al señalar que se mantendrán en el nivel actual del cero hasta al menos finales de este año, frente a la referencia anterior del verano. Y en todo caso, durante el tiempo necesario para garantizar que la inflación de la zona euro se mantiene en un nivel cercano al 2% en el medio plazo de forma sostenida. Con este nuevo calendario, Draghi, que abandona la presidencia en noviembre de este año, dejaría la decisión del alza de tipos para su sucesor en la presidencia del BCE. 

Con su decisión de aplazar el momento para una subida de tipos y de dar más liquidez a la banca el BCE con la que garantizar el crédito a la economía real –o de evitar al menos que esa liquidez vaya a la compra de activos, como sucedió en anteriores ocasiones– confirma la necesidad de reforzar los estímulos monetarios ante la debilidad de la economía europea. Ambas medidas han sorprendido a los inversores, que no las habían previsto para la reunión de ayer. “Hay que ser proactivo en lugar de reactivo”, defendió Draghi, que ha decidido responder con más rapidez de la esperada.

El presidente del BCE ha señaló hoy en rueda de prensa que el debilitamiento de la economía de la zona euro puede prolongarse durante todo el año. “La persistencia de las incertidumbres relacionadas con factores geopolíticos, la amenaza del proteccionismo y las incertidumbres en los mercados emergentes parecen estar haciendo mella en el sentimiento económico. Además, la inflación subyacente continúa débil”, declaró Draghi. Esos, según ha reconocido Draghi, serían los factores externos que pesan sobre la zona euro, a los que también se suman factores internos y específicos de países y sectores, como el automovilístico alemán o Italia.

Así, el BCE ha rebajado al 1,1% su previsión de crecimiento para 2019, desde el 1,7% de diciembre, y al 1,6% para 2020, una décima menos, y al 1,5% para 2021. El crecimiento estimado para este año va a ser el más bajo desde 2013, solo un año después del peor momento de la crisis de deuda. El BCE también ha recortado la previsión de inflación al 1,2% este año, desde el 1,6% estimado en diciembre, al 1,5% en 2020, dos décimas menos, y al 1,6% en 2021, frente al 1,8% previsto anteriormente. Estas previsiones no incluyen un posible pacto comercial entre EE UU y China y toman en cuenta las medidas proteccionistas tomadas hasta la fecha.

El panorama dibujado por el BCE cayó como un jarro de agua fría en el mercado y, en especial, en la cotización de los bancos, a los que la nueva liquidez –que no urge salvo para la banca italiana– no compensa por el alarmante retraso en el alza de tipos.

El BCE celebrará nuevas subastas de liquidez para la banca ligadas a la concesión de crédito cada trimestre, la primera el próximo mes de septiembre y la última, en marzo de 2021. Su plazo de amortización, de dos años, será inferior a los cuatro años de la ronda anterior. La anterior ronda de liquidez a la banca de estas características se inició en junio de 2016 y concluyó en marzo de 2017, en cuatro subastas en las que la banca de la zona euro solicitó un total de 740.000 millones de euros.

La banca italiana fue entonces la que más dinero solicitó, por 244.000 millones, y afronta ahora más dificultades llegado el vencimiento de ese crédito para financiarse en el mercado ante el alza de la prima de riesgo. La banca española solicitó 170.000 millones y es Santander quien tiene un mayor volumen de crédito TLTRO pendiente, por 55.382 millones.

Draghi reconoció que en los próximos años los bancos afrontan “una congestión” ante el vencimiento de esa deuda. Pero más allá del desafío de afrontar tales vencimientos, la nueva línea de liquidez busca favorecer que la banca continúe prestando y que su oferta de crédito contribuya a frenar la desaceleración.

Draghi explicó que las decisiones se han tomado por unanimidad lo que, dada “la complejidad del paquete de medidas adoptadas es una señal muy positiva”, si bien algunos miembros llegaron a señalar marzo de 2020 para el alza de tipos. También señaló la unanimidad de la institución en que la probabilidad de una recesión es muy baja, aunque hizo una puntualización importante. Los riesgos que el BCE observa en la zona euro siguen a la baja, mientras que en otras ocasiones, tras tomar decisiones de política monetaria, quedaban equilibrados. El BCE no pierde aun así la confianza en alcanzar el objetivo de inflación, que “llevará más tiempo”. “El crecimiento es débil pero continúa en expansión”, afirmó Draghi, en un intento por ser optimista.

 

Normas