Las cuentas de Bankia fueron aprobadas sin el informe de auditoría

El comité de auditoría de BFA asegura que Deloitte no comunicó salvedades en las cuentas de 2011

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El expresidente de Bankia José Luis Olivas (a la izquierda) a su llegada a la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares.

Los exconsejeros de BFA y miembros del comité de auditoría de la entidad que han comparecido este miércoles en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia han afirmado que las cuentas del grupo correspondientes a 2011 se aprobaron sin el correspondiente informe de auditoría debido a que el auditor estaba pendiente de analizar cierta información con la dirección del banco, pero que Deloitte nunca trasladó que fuera a haber salvedades o algún problema con dichas cuentas.

Así lo han señalado Mercedes Rojo, Remigio Pellicer, Pedro Bedia y José Rafael García-Fuster en respuesta a preguntas de sus abogados en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia el 20 de julio de 2011, que se celebra en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid).

Las cuentas anuales formuladas en marzo de 2012 correspondientes al ejercicio 2011 fueron enviadas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el 30 de abril de ese año sin el correspondiente informe de auditoría.

Según han explicado, en la comisión de auditoría previa a la formulación de las cuentas por parte del consejo de administración el auditor socio de Deloitte Francisco Celma trasladó que el informe de auditoría no estaba terminado debido a que estaba pendiente de una información que tenía que analizar con la dirección del banco, por lo que una vez recibida y analizada emitiría dicho informe.

Mercedes Rojo ha defendido que el auditor nunca habló de que el informe fuese a contemplar salvedades o que hubiese algún problema con las cuentas, y que "nadie puso en cuestión" que las cuentas de BFA reflejasen la imagen fiel de la entidad. "Había información pendiente de analizar con la dirección del banco, pero no suponía ningún problema", ha explicado.

Esta versión ha sido también aportada por Pellicer, quien ha indicado que se explicó al comité de auditoría que el auditor "no había tenido tiempo de terminar las cuentas, pero que no había ningún problema y estaba todo correcto". "Creíamos que había unos pequeños detalles de análisis que no entendíamos que significara ningún deterioro en las cuentas", ha asegurado.

De su lado, García-Fuster ha respaldado lo anterior y ha afirmado que en ningún momento Celma transmitió que, si no se resolvían las cuestiones en estudio, las magnitudes recogidas en las cuentas podían verse significativamente alteradas. "No hubo ningún dato que hiciese que pudiésemos tener la mínima constancia de algún peligro, todo era normal", ha recalcado.

Los cuatro miembros del comité de auditoría han asegurado que el presidente de este órgano, Angel Acebes, trasladó al consejo de administración el 28 de marzo de 2012 exactamente la misma información que les había trasladado el auditor previamente.

"Leí en la prensa que la CNMV decía que las cuentas se habían remitido pero sin informe de auditoría y esto me sorprendió y me preocupó. Yo lo comenté con el secretario del comité, pero al día siguiente recibimos un correo de la secretaría general muy tranquilizador, en el sentido de que solo había unos problemas técnicos e informáticos, que no había por qué preocuparse y que los trabajos seguían desarrollándose", ha indicado Mercedes Rojo.

Dicho correo se recibió el 4 de mayo. Según ha indicado Pedro Bedia, estaba dirigido a los consejeros de Bankia y firmado por su secretario general, Miguel Crespo, quien informaba de que las cuentas habían sido depositadas en el Registro Mercantil el 30 de abril sin el informe de auditoría. Entre las causas, se citaban la complejidad del sistema informático y del proceso, que "hacían difícil que el auditor pudiera haber presentado antes el informe".

La reformulación de las cuentas

El 7 de mayo de 2012 Rodrigo Rato presentó su dimisión y el día 25 de ese mes Bankia informó a la CNMV de que procedía a reformular sus cuentas del ejercicio 2011, pasando de un beneficio de 305 millones a unas pérdidas de 2.979 millones de euros.

Según Pellicer, cuando se expuso al consejo de administración los problemas con las cuentas y la reformulación, su reacción fue de sorpresa.

Además, no conoció esas cuentas reformuladas con anterioridad. "No conocíamos nada de estos términos, creíamos que las cuentas eran suficientes y que estaba todo correcto", ha afirmado.

Por su parte, García-Fuster ha recordado que en ese consejo solicitó la palabra para manifestar su "decepción y discrepancia" con cómo se había desarrollado el proceso.

"Nunca, a lo largo de 18 meses, se ha expresado por la auditora ninguna objeción ni salvedad, ni tampoco por el interventor general del banco. Se nos ha comunicado siempre que el grupo Bankia había superado las exigencias del Banco de España y que los altos directivos siempre han documentado las decisiones en materia de salida a Bolsa", indicó entonces, cuando como consecuencia anunció su voto positivo a la reformulación.

Las sesiones se retomarán el próximo lunes con el interrogatorio a Acebes, quien presidía el comité de auditoría, y con los del resto de consejeros de BFA.

Sobre las cuentas de 2010

Sobre el supuesto delito de falsedad en las cuentas del ejercicio 2010, que se usaron para la salida a Bolsa de Bankia, los acusados han asegurado que nada les hizo sospechar que no reflejasen la imagen fiel de la entidad, ya que habían dado su visto bueno el auditor interno, el externo y los técnicos.

El exconsejero de BFA y Bankia Antonio Tirado Jiménez, que tampoco está acusado por la Fiscalía ni el FROB, ha declarado también este miércoles y ha asegurado que desde hace siete años lo primero que piensa cada día es qué podía haber hecho para no estar imputado ahora.

Según ha explicado, lo que se cuestiona en las cuentas de 2010 son las dotaciones crediticias y de inmovilizado que hubiera tenido que hacer, y para detectar dudosos subjetivos debería haber desconfiado de las cuentas de las cajas y de sus auditorías y haberse presentado como consejero externo para pedir una revisión personal para analizar los dudosos subjetivos.

En el caso de haber llegado a la conclusión de los peritos judiciales de que debía haberse dotado 1.300 millones más, la legislación mercantil le habría obligado a dejar por escrito las causas para votar en contra de dichas cuentas y, además, todavía se habría topado con que el Banco de España acababa de cerrar una inspección con cada una de las entidades y que la dotación de 8.084 millones de euros que había calculado para la pérdida estimada fue incluso superada por la entidad, que provisionó 9.207 millones de euros.

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