Juicio

Rato asegura que Francisco González le pidió que dimitiera como presidente de Bankia

El juicio se reanuda, pero se vuelve a suspender hasta el 18 de febrero

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, ha asegurado hoy ante la Audiencia Nacional que no contempló la existencia de problemas o incumplimientos por parte del grupo financiero que impidieran aprobar las cuentas anuales de 2011 en marzo de 2012. El juicio por la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011 se ha reanudado hoy, tras haber estado suspendido desde el 9 de enero por problemas de salud de la fiscal Carmen Launa.

El proceso, no obstante, se ha vuelto a suspender a petición de la Fiscalía Anticorrupción hasta el 18 de febrero, también por motivos de salud de Launa. Hoy ha sido relevada por el fiscal Alejandro Luzón, quien ha solicitado un nuevo aplazamiento hasta el lunes 18 de febrero. La Ley de Enjuiciamiento Criminal fija un plazo de 30 días para reiniciar un juicio si transcurren más de 30 días hábiles entre dos sesiones. Aunque la jornada de hoy ha evitado esta eventualidad, la fiscalía se ha comprometido a atender el caso a partir del 18, ya sea con la fiscal Launa que previsiblemente estará en disposición de hacerlo, ya sea medio de otro fiscal

Luzón ha preguntado a Rato sobre los retrasos en la firma de la auditoría 2011 de la entidad. "En mi conciencia no había ninguna sensación de que tuviéramos un problema de salvedades, nadie me lo había transmitido", ha insistido Rato ante la sección cuarta de la sala de lo Penal, a la que ha reconocido que si bien el socio auditor de Deloitte había mostrado su preocupación por la valoración de las acciones, no se lo trasladó.

A preguntas del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, que ha sustituido en esta sesión a Carmen Launa, aún de baja médica, el exministro ha asegurado que los Consejos de Administración de Bankia y de su matriz, BFA, tenían "la fundada impresión" de que la firma auditora no iba a realizar comentario negativo alguno sobre las cuentas.

En este sentido, aunque ha admitido que desde finales de 2011 conocía la inquietud del socio auditor Francisco Celma, también acusado en el proceso, por la valoración de las acciones de Bankia y BFA, éste "no dice 'oiga, esto es esencial y sin ello no les voy a poder dar una opinión sin salvedades'".

En concreto, se ha referido a la demora en la presentación del informe de Deloitte que debería acompañar a los estados financieros en su comunicación al mercado, retraso que Rato y su equipo concibieron como algo normal al entender que el auditor estaba esperando a la aprobación por parte del Banco de España del plan con el que la entidad pretendía superar las exigencias del segundo decreto Guindos.

Hecho por el que el Consejo de BFA "no mostró ninguna preocupación" a que se aprobaran las cuentas a falta de este documento, ya que pensaban que "el auditor iba a reservarse dar un borrador ante la eventualidad de que el Banco de España no nos aprobara el plan".

Sobre la relación con Celma, ha negado haber mantenido cualquier conversación con él entre enero y marzo de ese año, y ha apuntado que sólo se puso en contacto con él un mes más tarde, en abril, a través de una llamada telefónica "muy corta", al ver que no presentaba el informe.

Asimismo, el exvicepresidente del Gobierno, para quien la Fiscalía pide cinco años y medio de prisión por estafa a inversores, ha rechazado que se escondieran los deterioros causados por las sociedades participadas, puesto que ellos mismos ya lo habían contemplado como un quebranto en las cuentas.

En paralelo, Rato ha asegurado que el anterior presidente de BBVA, Francisco González, le pidió en 2012 que dimitiera al considerar que "no era buena idea" que un miembro del Gobierno del
PP mantuviera el papel de presidente de un banco que debía ser rescatado. "Me pidió que dimitiera el 6 de mayo -de 2012- en las oficinas del Ministerio de Economía en el Paseo de la Castellana", Este hecho se enmarca en el momento en que los tres principales banqueros españoles del momento, Emilio Botín (Banco Santander), Francisco González (BBVA) e Isidro Fainé (CaixaBank) mantuvieron una reunión con el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, sobre la crisis de Bankia entre los días 4 y 6 de mayo.

Poco después de que González le pidiera su dimisión lo haría Guindos en calidad de ministro. "Estuve de acuerdo con lo que me había pedido el ministro, ya que pensé en el interés de los accionistas. Si yo era un problema no tenía inconveniente en marcharme", ha dicho.

Rato, actualmente en prisión por el caso de 'las tarjetas black', ha indicado que Guindos le dijo que se fuera "inmediatamente sin esperar ningún plazo". "Así lo hice, lo comuniqué en un correo interno a la plantilla antes de comer el día 7 y por la tarde lo anunciamos Goirigolzarri y yo a la opinión publica", ha precisado.

"Tampoco me iba a poner a pedir explicaciones, me parecía algo bastante inútil. Yo había entendido ya el mensaje de que tenía un margen de maniobra limitado y solo en caso de que fuera útil para los intereses de los accionistas debía continuar", ha añadido.

Próximas declaraciones

Rodrigo Rato es el primero de los 34 acusados del juicio en declarar. Cuando termine de responder a las preguntas de la Fiscalía, del FROB y de su defensa (al inicio de su interrogatorio ya anunció que no respondería a las cuestiones de ninguna otra parte) comenzarán a declarar los acusados señalados por las acusaciones popular y particulares exclusivamente, a los que el Ministerio Fiscal pidió en calidad de testigos.

En último lugar, se interrogará a José Luis Olivas Martínez, Francisco Verdú Pons y Jose Manuel Fernández Norniella, las tres personas, junto a Rato, a quienes sí acusa la Fiscalía. La Sala espera que así dé tiempo a que la fiscal, que en enero tenía previsto estar un mes de baja médica, se haya recuperado cuando llegue el turno de preguntar a los acusados.

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