Los bancos italianos tienen un problema de casi 38.000 millones

Es la cantidad de préstamos dudosos que no tienen provisionada, y el BCE ya está poniendo fechas para que se ocupen de ellos

Entrada del banco Monte dei Paschi di Siena en San Gusme, cerca de Siena.
Entrada del banco Monte dei Paschi di Siena en San Gusme, cerca de Siena.

Los bancos italianos tienen un problema de casi 38.000 millones de euros. El Banco Central Europeo ha pedido a los prestamistas de la zona euro que se ocupen de sus préstamos dudosos en una fecha concreta para cada uno. Para Monte dei Paschi di Siena, de propiedad estatal, la fecha límite es 2026 (su cotización, que fue suspendida, cayó un 8,5% en Bolsa el lunes, y ayer otro 7,43%; hace un año sus títulos valían 4 euros, por los 1,25 actuales).

Si se aplica en términos generales, esta demanda, combinada con la desaceleración de la economía, dificultará aún más la capacidad de los bancos italianos para obtener rendimientos decentes.

El nuevo jefe de supervisión bancaria del Banco Central Europeo, el italiano Andrea Enria, está continuando con el trabajo de limpieza iniciado por su predecesora, la francesa Daniele Nouy.

A pesar de los esfuerzos realizados en el pasado para poner orden en sus balances, los bancos de la zona euro seguían teniendo préstamos dudosos y otros créditos débiles por valor de 722.000 millones de euros en junio del año pasado (con una ratio de provisiones media del 46,4%).

Una cuarta parte de ellos, 183.000 millones, correspondía a Italia, como consecuencia de los préstamos a pequeñas empresas italianas y de las dos recesiones que ha sufrido el país desde 2008.

Para ser justos, muchos bancos italianos han limpiado sus balances, a menudo vendiendo créditos tóxicos. Los datos oficiales del Banco de Italia muestran que los préstamos dudosos brutos se habían reducido a 118.000 millones de euros en noviembre, muy por debajo del máximo de 360.000 millones de euros alcanzado en 2015. Las provisiones para pérdidas futuras cubren ahora el 68% del total.

Sin embargo, esto deja a los bancos potencialmente en la cuerda floja por unos 37.500 millones de euros. Los prestamistas pueden amortizar la suma restante o provocar pérdidas vendiendo los préstamos, que probablemente no valen casi nada. Cualquiera de las dos opciones reduciría aún más la rentabilidad de los fondos propios del sector, que se sitúa en torno al 4% para los bancos italianos que cotizan en Bolsa.

La situación sería mucho más difícil si el Banco Central Europeo incluyera los préstamos que están a punto de declararse en impago, conocidos en Italia como créditos de pago poco probable y créditos vencidos. Las provisiones normalmente cubren el 39% o menos del valor de estos préstamos.

Es poco probable que la economía italiana ayude. La producción económica del país probablemente se contrajo en los dos últimos trimestres de 2018 y, en el mejor de los casos, crecerá un 0,4% este año, estiman los economistas de Barclays. Incluso aunque los bancos estén lidiando con sus problemas históricos, esto podría llevar a nuevos préstamos incobrables y limitar aún más su apetito de otorgar nuevos créditos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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