El sueldo de los directivos sube un 2,5% en 2018 y el de sus empleados un 0,1%

El poder adquisitivo de los trabajadores ha caído un 0,3% entre 2007 y 2018

Salario directivos pulsa en la foto

Los salarios de todos los profesionales crecieron durante 2018 en relación al ejercicio anterior. Sin embargo, el aumento no fue proporcional entre los distintos estamentos de la empresa. Así, mientras que los ejecutivos y los mandos intermedios de las compañías vieron ascender sus retribuciones en un 2,48% y un 2,65% respectivamente, los empleados rasos solo percibieron un aumento del 0,11%, lo que se traduce en una subida de 26 euros anuales, llegando a los 22.819 euros brutos. Los mandos intermedios pasaron de 40.435 a 41.507 euros y los directivos, por su parte, de 79.097 a 81.059 euros por ejercicio.

Son datos que se extraen de la duodécima edición del informe de evolución salarial de Eada e Icsa, presentado esta mañana, y que confirma que los altos mandos ganan casi cuatro veces más que sus subordinados. “Es escandaloso que, con una subida del PIB en torno al 2,5% y con los tipos de interés a la baja, no haya habido cierta repercusión en los niveles retributivos”, reflexiona Ernesto Poveda, economista y presidente de Grupo Icsa, quien ve cómo los sueldos anticipan de alguna forma una cierta desaceleración. “No me refiero a una franja salarial en concreto, sino a todas”, afirma.

Donde más se acentúa el crecimiento en la serie histórica sigue siendo en los puestos directivos, que han visto aumentar su retribución un 14,8% desde 2008, lo que se traduce en 10.475 euros más por curso. En esta década, los mandos intermedios han recibido 5.486 euros más (15,2%) y los empleados 2.463 euros (12%). En lo relativo al poder adquisitivo, tomando como base la inflación acumulada entre 2007 y 2018 (16,8%), son los empleados los que vuelven a perder, con una diferencia salarial que cae al 0,3% negativo. La fortaleza adquisitiva de directivos y mandos, por su parte, crece un 1,18% y un 2,46%.

La información que maneja Icsa parte de la recogida de 80.000 estadísticas salariales en las que no se "considera el coste en seguridad social para las empresas". Difiere de los últimos datos del INE, correspondientes al tercer trimestre de 2018, y en los que el coste laboral por trabajador y mes subía un 1,9%, porque "el INE contabiliza a todos los empleados, desde el trabajador raso hasta el directivo, haciendo una media entre ellos". En este caso, se divide por categorías.

En las máximas categorías, prosigue Poveda, el alza salarial se debe al modelo retributivo que se aplica en estas franjas, “que cuenta con bonus, retribuciones variables y aumentos ligados a la consecución de objetivos”. En el caso de los mandos, el crecimiento está relacionado con la escasez de estos perfiles en el mercado, “y con la necesidad de las empresas de hacerse atractivas para ellos”.

El leve aumento del salario de los empleados está causado, según Poveda, por la existencia de unos modelos retributivos propios de “mitad del siglo XX y supeditados a los convenios colectivos. En estos supuestos, quienes no disponen de incentivos o de variables acaban siendo los más perjudicados”, esgrime. Para adecuarse a la nueva coyuntura, el experto propone buscar todas las ventajas fiscales que traen las herramientas extrasalariales, como el ticket restaurante o los seguros de salud. Pero sobre todo replantear el sistema retributivo: “El IPC puede ser un punto de referencia, pero hay que buscar nuevas fórmulas”.

Diferencia entre regiones y empresas

La retribución salarial de las diferentes ramas no es homogénea, y varía en función del sector en el que opera la empresa, su tamaño y su región. Así, los directivos que más cobran se encuentran en Cataluña y Madrid (más de 82.000 euros), mientras que los que menos dinero perciben están en Extremadura, Castilla y León y La Rioja (menos de 72.000). Lo mismo sucede con los empleados rasos: quienes más perciben están en Navarra, Madrid, Cataluña y País Vasco (más de 22.200 euros) y quienes menos en Castilla La Mancha, La Rioja y Extremadura (menos de 20.000).

La brecha también es palpable según el tamaño de la empresa. En las grandes compañías, los altos ejecutivos perciben 102.462 euros de media, una cantidad que cae a los 65.404 euros en las pequeñas empresas. Los trabajadores rasos, por su parte, cobran hasta 6.000 euros más en función del tamaño del lugar en el que trabajan: 21.097 euros anuales en las pequeñas empresas y 27.504 euros en las grandes.

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