Las divisas que más subieron y las que más se depreciaron en 2018

El yen fue la que más se revalorizó frente al euro, el 7,56% en el año, y en 2019 prolonga su subida ante la búsqueda de refugio

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El mercado de divisas reflejó ayer fielmente la poderosa preocupación de los inversores sobre el alcance de la guerra comercial en el crecimiento global. El profit warning de Apple fue el detonante para una oleada de ventas en la renta variable y también para la huida fulminante en busca de refugio hacia el yen. El movimiento provocó un alza de la divisa nipona frente al dólar superior al 4% y por momentos llegó a recordar a lo vivido en el inicio de la crisis de 2008, cuando los inversores se apresuraban a deshacer las posiciones de riesgo que habían tomado endeudándose en yenes, con el coste de financiación más barato.  

El ascenso de la divisa japonesa se vio acentuado, además de por el temor al declive económico y el carry trade, por la menor liquidez, puesto que ayer era festivo en Japón. Pero no deja de ser una tendencia de fondo que se prolonga desde 2018. Así, cuando más toma cuerpo el miedo a un cambio de ciclo económico, más se revaloriza el yen. En el último mes acumula un alza superior al 5% frente al dólar, la mayor entre las principales divisas del mundo.

El yen ha sido también la divisa que más se ha apreciado frente al euro en 2018, el 7,56%, seguida del 4,74% del peso mexicano –en México los tipos de interés subieron al 8%, el nivel más alto en una década– y del alza del 4,69% del dólar frente a la divisa europea, después de las cuatro alzas de tipos decididas por la Fed durante el año.

La política de la Reserva Federal fue de hecho determinante en la fortaleza del dólar durante el año pasado, mientras que el euro siguió acusando las dificultades del BCE para subir los tipos de interés, en un entorno de enfriamiento económico y de riesgo político, concentrado en Italia. Los inversores llegaron incluso a temer que la Fed se hubiera pasado de frenada en sus subidas de tipos, acelerando con ello el cambio de ciclo económico.

Las alzas de tipos en Estados Unidos provocaron además un duro golpe para las divisas emergentes en 2018, que sufrieron la retirada de capitales propia de cuando resulta más atractivo invertir en dólares. Así, la fortaleza del billete verde reveló a Argentina y Turquía como los países más vulnerables. En su cruce con el euro, el peso argentino se derrumbó el pasado año el 48,24% y la lira turca otro 24,82%.

La depreciación de las divisas emergentes hizo ruinosa la inversión en estos países. Los beneficios obtenidos en mercados como Brasil o Rusia -donde las divisas se depreciaron el 10,6% y el 13,46% respectivamente frente al euro– menguaron significativamente en su conversión a euros, por no hablar de los cosechados en Argentina o Turquía.

El alza del dólar sí benefició al inversor europeo que apostó por Wall Street pero no lo hizo en su propia divisa sino en dólares, ya que se benefició del alza del billete verde y además de un mejor comportamiento de la Bolsa estadounidense. Las tornas prometen cambiar sin embargo este año, en que se prevé un paulatino debilitamiento del dólar.

Hacia un dólar más débil

De entrada, en una jornada turbulenta como la de ayer, los inversores no buscaron refugio en el dólar, que se depreció el 1% frente al yen. “El mercado ahora está cotizando que no habrá alza de tipos en EE UU en 2019. Hay mucha atención en los datos económicos que se irán conociendo”, explica Francisco de Haro, responsable de Divisas de Citi en España, para quien la clave de lo que suceda en el mercado de divisas en 2019 estará en EE UU y en cómo reaccione el dólar.

Si se cumple la expectativa mayoritaria de que no habrá recesión pero sí un menor crecimiento, el dólar debería depreciarse hasta los 1,21 dólares por euro a finales de año, según estima Citi. Para Beatriz Catalán, de Ibercaja Gestión, el cruce del dólar y el euro debería ir a un punto de equilibrio de entre 1,18 y 1,20 dólares, dado un menor crecimiento en EE UU y una estabilización en la economía de la zona euro. En AFI también prevén un euro a finales de 2019 en los 1,22-1,23 dólares, en un escenario sin sorpresas geopolíticas ni recesión.

Con un dólar más débil, las divisas emergentes podrán tomar aire, aunque seguirán condicionadas por la guerra comercial, según advierte Haro. “Esperamos momentos de más tensión en la guerra comercial entre EE UU y China antes de ver un acuerdo. Trump terminará por moderar su postura porque va a recibir presiones desde el mundo empresarial estadounidense, ya estamos viendo en Apple el impacto de las tensiones con China. Confiamos en que la solución llegará hacia el verano”, concluye.

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