Polémica por las islas artificiales para un millón de personas en Hong Kong

El Gobierno busca solucionar la escasez de suelo edificable a largo plazo

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Hong Kong, el mercado inmobiliario más caro del mundo, tiene un plan para hacer frente a su crisis de viviendas: construir cuatro islas artificiales cuyo tamaño equivaldrá a una quinta parte de Manhattan y que podrán albergar a más de un millón de ciudadanos. 

Otros planes como el propuesto por el Gobierno ya se han puesto en marcha con anterioridad: Palm Jumeirah, un archipiélago con forma de palmera ubicado en Dubai repleto de edificios de lujo; Forest City, un proyecto de Malasia para alojar a 700.000 personas; y la isla Jurong, en Singapur, que alberga instalaciones químicas y energéticas. 

No obstante, la construcción de un conjunto de islas artificiales en Hong Kong tiene algunas dificultades, como por ejemplo, su elevado coste. El proyecto supondrá al menos un gasto de 500.000 millones dólares de Hong Kong (56.000 millones de euros), según ha informado South China Morning Post. Aunque la factura podría llegar a duplicarse. Además, también presenta una serie de desafíos técnicos y políticos -una encuesta publicada en noviembre muestra que el 49% de los preguntados se opone al plan- así como grandes costes para el medio ambiente, aunque el Gobierno asegura haber escogido el área menos sensible desde un punto de vista ecológico.

El proyecto de Hong Kong de edificar en aguas abiertas muestra lo lejos que llegarán los Gobiernos para construir nuevas viviendas en ciudades caras y sin espacio disponible. Además, la creciente amenaza del cambio climático está dando a los políticos razones para crear ciudades "inteligentes y bajas en emisiones", algo que Hong Kong planea lograr en estas islas mediante la energía renovable, el transporte no contaminante y un mayor ratio de ecologización. 

Otras islas artificiales ya creadas. En la parte superior, Palm Jumeirah. En la inferior, a la izquierda, Jurong Island; a la derecha, Forest City.
Otras islas artificiales ya creadas. En la parte superior, Palm Jumeirah. En la inferior, a la izquierda, Jurong Island; a la derecha, Forest City.

Sin embargo, debido al carácter impredecible de los fenómenos climáticos, como destacó el informe Evaluación Nacional del Clima del pasado mes de noviembre, hay un debate abierto sobre si el potencial de las energías eficientes será suficiente para compensar el daño ya causado al medio ambiente. 

"Todo el medio ambiente se destruirá", afirmó Patrick Yeung, responsable de la conservación de los océanos en Hong Kong de World Wildlife Fund (WWF). Yeung citó el potencial daño que se produciría en la cadena alimentaria marina si los microorganismos y otros peces son desplazados como consecuencia de ganar terreno al mar. "¿De verdad no hay otra opción? Esa debería ser nuestra primera pregunta".  

La jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, lanzó el plan, denominado Lantau Tomorrow Vision, como parte de su discurso político anual el año pasado. El proyecto forma parte de sus esfuerzos centrales por incrementar la oferta de suelo de la ciudad. La construcción de 1.700 hectáreas en la zona marina ubicada entre la isla de Lantau y la de Hong Kong tiene como objetivo crear hasta 400.000 viviendas que alojen a alrededor de 1,1 millones de personas a partir del año 2032. 

No obstante, el proyecto se enfrenta a la oposición ciudadana. Cerca de 6.000 personas salieron a las calles tres días después del anuncio de Lam. El asunto se ha convertido también en uno de los temas principales de la protesta anual del día de Año Nuevo. 

La idea tiene claros beneficios para el Gobierno de China, que controla Hong Kong bajo la doctrina "un país, dos sistemas". Lam plantea que Lantau, la isla más grande de las afueras, se convierta en el tercer centro de negocios y en una "aerotrópolis", debido a su proximidad al aeropuerto internacional y al recién inaugurado puente Hong Kong-Zhuhai-Macau. Todo ello forma parte del plan del presidente chino Xi Jinping para transformar la región en una economía de un billón de dólares que compita con Silicon Valley. 

"Puede que el plan vaya en una buena dirección para China, pero no para Hong Kong", afirmó Steve Tsang, director del Instituto SOAS de China de la Universidad de Londres. "La simple inclusión de Hong Kong en una parte integral de un proyecto más amplio de desarrollo de la República Popular de China subestima el carácter especial de Hong Kong y sus contribuciones a China en vez de realzarlo".

Vistas al lugar donde se construirán las islas en Hong Kong.
Vistas al lugar donde se construirán las islas en Hong Kong.

A medida que los ciudadanos continúan desencantados por los elevados precios de las viviendas, la oferta de viviendas públicas se ha alejado de los objetivos y ha aumentado el tiempo promedio de espera de éstas a 5,5 años, máximos del año 2000. El flujo constante de migrantes provenientes del continente está aumentando la demanda, y las islas son la "manera más eficiente y rápida de acomodarlos", explicó Sonny Lo, profesor de política en la Universidad de Hong Kong. Casi una quinta parte de las solicitudes de vivienda pública en el primer trimestre de 2018 procedieron de recién llegados de China continental, y esto sigue siendo un tema polémico en la política local.

El Gobierno considera que la solución ya planteada, los denominados emplazamientos industriales abandonados (tierras agrícolas estériles, aparcamientos al aire libre y terminales de carga situados al norte de Hong Kong que pueden transformarse para uso residencial) es insuficiente para acabar la escasez de suelo a largo plazo. El secretario de Finanzas, Paul Chan, sugirió que el Gobierno podría emitir bonos para financiar el proyecto, en medio de las preocupaciones de que la ciudad pueda enfrentarse ligeros déficits fiscales en los próximos años.

Tommy Wu, economista senior con sede en Hong Kong de Oxford Economics, explicó que el Ejecutivo podría crear una compañía específica para el plan con el objetivo de administrar proyectos más rentables una vez que se complete la construcción de las islas para atraer fondos de bancos, aseguradores o fondos de pensiones.

Chan Ka-keung, exsecretario de servicios financieros y tesorería, considera que el proyecto es defendible desde un punto de vista fiscal porque el Gobierno podría eventualmente recuperar los gastos ya que el suelo construido tendría un valor comercial significativo. “Tenemos que pensar qué tipo de economía tendremos en los años 2030 y 2040. Debería ser una economía tecnológica, una economía verde, una economía digital con infraestructuras inteligentes. ¿Dónde puedes construir en Hong Kong un lugar de este tipo?”, planteó Chan.

Un grupo de 38 profesores de economía liderados por Richard Wong Yue-chim de HKU se hizo eco de esa opinión en una declaración conjunta, sugiriendo que el Gobierno podría obtener ganancias de la venta de suelo y que la sociedad podría beneficiarse asimismo del valor económico oculto de la infraestructura y las instalaciones comunitarias. Muchos de los profesores, incluido Wong, que está en la junta de los principales desarrolladores, han servido como consultores para el Gobierno y para grupos de expertos a favor del Pekín.

Sin embargo, críticos como Albert Lai, vicepresidente fundador del demócrata Partido Cívico, explican que el proyecto sacrificaría las necesidades más urgentes de Hong Kong a costa de este proyecto costoso y ambientalmente cuestionable. "El Gobierno no se preocupa en absoluto por el sustento y el bienestar de los ciudadanos", subrayó. "Si les importara, los recursos se gastarían en proyectos que pudieran aportar mejoras más inmediatas a las formas de ganarse la vida".

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