Un año para olvidar en fondos de inversión

Las pérdidas medias registradas superan a las que hubo en 2008

Un año para olvidar en fondos de inversión

Si usted es uno de los 700.000 españoles propietarios de un fondo de inversión es altamente probable que vaya a perder dinero en 2018. Este ejercicio no pasará a la historia por haber sufrido uno de los grandes cracs bursátiles, como 1929, 2000 o 2008, pero sí que lo hará por haber dejado uno de los balances más nefastos para los partícipes de fondos.

El annus horribilis de la inversión se percibe con claridad al analizar las grandes categorías de fondos de Inverco, la asociación de las gestoras de fondos. Ninguna de las familias está en positivo en lo que va de año. Los fondos más seguros (los de depósitos y bonos de corta duración), pierden de media casi un 0,5% en el año; los de deuda pública ceden un 1,31%; los de Bolsa española caen un 6,4% y los de retorno absoluto (que, en teoría, deberían ser capaces de esquivar las caídas de los mercados) registran unas pérdidas hasta noviembre del 3,67%.

Teniendo en cuenta el dinero que hay en cada categoría, la devaluación media que han sufrido los propietarios de fondos de inversión ha sido del 3,5%, de acuerdo con los datos manejados por la firma de análisis VDOS.

Para contextualizar este dato hay que remontarse al crac de 2008. Ese ejercicio hubo caídas de entre el 30% y el 50% en los fondos de Bolsa y, sin embargo, “la mayor parte del dinero estaba invertido entonces en fondos monetarios y de renta fija, que registraron subidas, así que el 70% de los partícipes logró esquivar las pérdidas”, recuerda José Luis Manrique, director de estudios de Inverco.

Es decir, que 2018 va a terminar con unos resultados peores para el inversor medio que el ejercicio de la quiebra de Lehman Brothers.

“Muy pocas veces se ha dado la circunstancia de que funcionen mal el mismo años los mercados de bonos y los de renta variable”, explica Manuel Gutiérrez-Mellado, del equipo de venta de BlackRock para España y Portugal. “Es algo excepcional porque, normalmente, en los años de caídas bursátiles los bonos funcionan bien”.

En 2018 prácticamente todos los activos financieros han ido mal. Las Bolsas de Europa pierden más del 10%, la de EE UU cae más del 5%, la de Japón se deja un 15%, el índice de deuda soberana europea pierde casi un 1% y el de bonos emitidos por empresas estadounidenses cede otro 1,3%. Incluso el petróleo (-13%) y el oro (-4%) –que a menudo a funcionado como activo refugio– se han visto arrastrados a los números rojos.

Los inversores españoles están sufriendo en este ejercicio
unos números rojos del 3,5%, por término medio

Lo más sorprendente de esta debacle generalizada es que se ha producido en un contexto de crecimiento robusto de la economía mundial. “El PIB global crece a una tasa del 3,7%, en línea con la media de las últimas décadas, sin embargo hay varios factores que inquietan a los mercados, como el fin del largo periodo de políticas monetarias expansivas, el bajo crecimiento de la productividad y la guerra comercial”, explica Joan Bonet, director de estrategia de Banca March.


El 90% de los fondos, en pérdidas

Si en 2008 el 70% de los partícipes de fondos de inversión esquivó los números rojos, este año solo el 10% de los fondos ofrece rentabilidades positivas. Son 180 vehículos de los 2.254 fondos activos monitorizados por la firma Morningstar. En porcentaje de partícipes afectados, la proporción es aún mayor, puesto que todos los fondos superventas, comercializados por CaixaBank, BBVA o Santander, están en pérdidas.

Por ejemplo, el fondo de BBVA Quality Inversión Conservadora, con casi 300.000 partícipes, pierde en el año un 3%. CaixaBank Ahorro Cartera, con 207.000 propietarios, se deja un 1,2%. Y el fondo BBVA Quality Inversión Moderada, con 200.000 partícipes, pierde un 3,5%.

“Hay que reconocer que este año es especialmente difícil para los inversores conservadores, aquellos que no quieren verse en ningún momento con pérdidas”, explica Joaquín García Huerga, estratega de BBVA AM. “Para el próximo ejercicio estamos convencidos de que habrá ganancias tanto en Bolsa como en renta fija, lo que será un desahogo para ellos”.

Las dificultades en los activos financieros se han dejado sentir en la salida de dinero de fondos. En septiembre, octubre y noviembre los inversores realizaron reembolsos netos por un importe agregado de más de 1.500 millones de euros. Estos flujos se han mantenido en diciembre, según fuentes de varias gestoras. Al cierre del año, el patrimonio conjunto de fondos de inversión españoles quedará cerca de los 263.000 millones de euros, prácticamente la misma cantidad de diciembre de 2017. Será el primer año sin subidas desde 2012. En los cinco ejercicios previos el volumen se había duplicado.

En medio de este paisaje desolador ha habido algunos nichos de fondos que han logrado destacar, sobre todo aquellos que invierten en renta variable y bonos de Estados Unidos. También algunos fondos sectoriales, especializados en el sector de salud y en el tecnológico.

En renta fija a corto plazo solo han logrado rentabilidades atractivas un puñado de fondos que invierten en bonos en dólares, y que no tienen cubierta la divisa. Es el caso del CaixaBank Renta Fija Dólar Cartera, que gana el 10,4% en el año, o el Santander Corto Plazo Cartera Dólar, con un 7,2%.

De los que invierten en bonos españoles a corto plazo muy pocos se salvan de la quema. Una excepción es el Sabadell Bonos España, que renta un notable 1% gracias a una cartera en la que combina emisiones del Tesoro, con algunos bonos de Adif y de la Comunidad de Madrid.

Entre los que invierten en bonos a largo plazo, destaca el Sabadell Bonos Internacional, que suma en el año un 2,4% gracias a sus posiciones en futuros sobre deuda estadounidense y el Rural Renta Fija Internacional, que renta un 1,85% gracias a una combinación de deuda soberana española y estadounidense.

En fondos mixtos, los números rojos también son arrolladores. Casi todos estos productos están en pérdidas, salvo contadas excepciones, como el GPM Gestión Activa Alcyon, que ha logrado apuntarse una subida de más del 5,6% gracias a que destina una parte de la cartera a compañías americanas. También lleva un buen ejercicio el Global Allocation, que sube un 0,25%.

En fondos españoles de Bolsa tan solo logran estar casi en positivo algún fondo pasivo, como el ING Fondo Naranja S&P 500, algunos fondos de Bolsa de EE UU (como el CaixaBank Bolsa Selección USA) y alguno de Bolsa de América Latina, como el Renta 4 Latinoamérica. A pesar de estas excepciones, 2018 será recordado por los inversores de fondos como uno de los peores ejercicios de la historia.

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