Carmen García: “Nuestras piezas generan conversaciones”

Dirigen Verbena, una marca que combina moda y tradición

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De izquierda a derecha: Carmen García y Cristina Criado, fundadoras de Verbena Madrid.

Rodeadas de cajas negras para contener sus originales productos y con sus características diademas colgadas a modo de cuadros. Como si de un museo se tratara, las fundadoras de Verbena Madrid, Cristina Criado (Tenerife, 1987) y Carmen García (Zamora, 1986), comparten mesa y sueño: rescatar las técnicas de artesanía que están en peligro de extinción a través de productos diferentes y renovados que incorporan este saber hacer sin que parezcan piezas obsoletas.

“Empezamos por necesidad, teníamos muchos eventos, pero no encontrábamos nada en el mercado que fuera suficientemente especial, así que decidimos crear nosotras mismas las diademas en nuestra casa”, relata Criado desde su despacho, con vistas al llamativo edificio de la SGAE, que también funciona como showroom. Ambas se dedicaban a la comunicación de moda cuando, en abril de 2017, gracias al éxito que tuvieron sus primeras creaciones en su entorno, decidieron dejarlo todo para embarcarse de lleno en Verbena.

La primera corona estaba hecha de terciopelo, pero con el tiempo, decidieron buscar a artesanos que trabajaran con diferentes materiales, como la lana de mohair o la rafia. “Esta fibra es un material sobre el que ha habido mucho saber hacer en España, pero ahora mismo el número de artesanos que saben manejarla está desapareciendo. Nosotras queríamos rescatar eso, pero sin perder la esencia de Verbena”, explica García.

Actualmente sus creadores se encuentran repartidos por Viana del Bollo (Ourense), Toledo, Ezcaray (La Rioja), entre otros, elaborando lo que ellas defienden como el nuevo lujo. “La gente que compra un Verbena sabe que no paga solo por el producto, sino por la historia de artesanía y tradición que tiene detrás”, justifica Criado. Reconocen que una de las cosas más complicadas ha sido encontrar a estos creadores, primero porque están desapareciendo, pero también porque no es fácil contactar con ellos. En este sentido, para García, una de las consecuencias más bonitas de su proyecto es que a raíz del mismo, “muchos artesanos han cogido a las siguientes generaciones, les han enseñado el oficio y les han puesto a trabajar”.

Su objetivo es ahora recuperar ese saber hacer y crecer internacionalmente. “Lo hecho en España y toda la artesanía que nos envuelve gusta muchísimo fuera”, explica Criado, quien defiende que con el auge de la tecnología y el fast fashion, la tradición se valora más que nunca. Sus colecciones ya incluyen, además de las famosas coronas, pendientes, collares y bolsos que no pasan inadvertidos. “Nos han dicho varias veces que nuestras piezas generan un tema de conversación en las reuniones o eventos en los que se llevan y nos encanta porque nuestras clientas son las mejores embajadoras”, comenta García orgullosa.

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