La identidad y carácter de Goya a través de sus dibujos

El Museo del Prado y la Fundación Botín presentan el primer catálogo de dibujos del pintor

Goya

Antes de que Francisco de Goya diese forma a la famosa maja desnuda, a la familia de Carlos IV, a los fusilamientos del 3 de mayo o a Saturno devorando a sus hijos, dejó pintados cerca de 1.000 dibujos que a día de hoy dan buena pista de la que fue su personalidad, identidad, carácter e ideología. Así, buceando en buena parte del legado de uno de los pintores más influyentes de la historia del arte, un equipo de expertos del Museo del Prado, apoyado económicamente por la Fundación Botín, se ha propuesto realizar la investigación más exhaustiva sobre los años más desconocidos de artista zaragozano.

Este miércoles fue presentado en Santander el primer tomo del Catálogo razonado de los dibujos de Francisco de Goya, una publicación que recoge la producción de dibujos del primer periodo de la carrera del pintor, “un coloso que, aunque no sea contemporáneo, probablemente es el artista más actual”, en palabras de Miguel Falomir, director del Museo del Prado. La iniciativa reúne el análisis de las obras que el artista realizó desde su viaje a Italia, entre la primavera de 1769 y la de 1771, hasta ejemplos de los primeros años de la década de 1790, cuando inició sus libros de dibujos y los aguafuertes de sus conocidos Caprichos, en los que cargó contra los vicios y la depravación de la nobleza y el clero.

De izquierda a derecha: Miguel Falomir, director del Museo del Prado; Paloma Botín, miembro del Patronato y de la Comisión Asesora de Artes Plásticas de la Fundación Botín; Manuela B. Mena y José Manuel Matilla, directores del catálogo razonado de dibujos de Goya; y Javier Botín, presidente de la Fundación Botín.
De izquierda a derecha: Miguel Falomir, director del Museo del Prado; Paloma Botín, miembro del Patronato y de la Comisión Asesora de Artes Plásticas de la Fundación Botín; Manuela B. Mena y José Manuel Matilla, directores del catálogo razonado de dibujos de Goya; y Javier Botín, presidente de la Fundación Botín.

El proyecto, que da forma a más de cuatro años de trabajo, se completará poco a poco con la edición de cuatro tomos más y una exposición temporal que acogerá el Prado en noviembre de 2019, y que completará a la que ya tuvo lugar en el propio Centro Botín durante su inauguración, recordó Javier Botín, presidente de la fundación. Para todo ello, la fundación de la institución aportará a la iniciativa algo más de un millón y medio de euros. “Estamos particularmente agradecidos, porque se trata de una colaboración de larga duración y porque la Fundación ha demostrado un interés real por el arte, incluso por aspectos de menor impacto mediático”, añadió Falomir.

Este, prosiguió el director de la pinacoteca, es el proyecto más ambicioso que se ha llevado a cabo sobre Francisco de Goya, “tanto por la envergadura de lo analizado como por su profundidad”. Ha permitido, entre otras cosas, descubrir aspectos desconocidos, o al menos no del todo confirmados, sobre la personalidad del artista, así como descatalogar hasta siete dibujos que años atrás se le atribuyeron por error. Uno de ellos es San Francisco de Borja y el moribundo impertinente, llegado al Prado en 1931 y una pérdida que no preocupa a Falomir. “¿De qué me sirve tener un Goya falso?”. En el otro extremo, a la lista del pintor se le suma la Vista de Madrid desde la Pradera de San Isidro, un boceto del reconocido cuadro del zaragozano.

“Además de estudiar a Goya nos hemos divertido. Era una persona con mucho sentido del humor, y uno de los artistas más complejos que existen, con una doble vertiente, porque quien tiene un cerebro hacia la imagen a veces no lo tiene hacia lo literario. Goya tenía de ambos”, explicó Manuela Mena, jefa de conservación de pintura del siglo XVIII y de Goya del Museo del Prado. Y es que, además de sus garabatos y bocetos, los investigadores han contado también con gran parte de la correspondencia que Goya intercambió durante años con su gente cercana. “Hemos podido saber que tenía un humor que nacía del pueblo. Sus frases y sus tacos nos indican cómo era. También era una persona intuitiva y con una capacidad política enorme, ya que sabía de antemano las zancadillas con las que se iba a encontrar. Sabemos también que era un amigo entrañable de sus amigos”.

Este tipo de catálogos, enfatizó José Manuel Matilla, jefe de conservación de dibujos y estampas del Museo del Prado, representan el culmen del trabajo de un conservador. “Muchas veces nos sumergimos en nuestros documentos y olvidamos el resto. En esta ocasión hemos trabajado en equipo, poniendo en común y cuestionándolo todo”. Por eso, dada la hondura de la iniciativa, es probable que el segundo tomo no vea la luz hasta ya entrado 2019. El último tomo en publicarse, que pasará a ser el primer volumen de la colección, servirá de “resumen y conclusión de todo lo aprendido sobre Goya”, añadió Matilla.

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