Elecciones en Andalucía

Los retos que enfrenta la economía andaluza para consolidar el crecimiento

La elevada tasa de paro sigue siendo el principal lastre de la comunidad

El PIB autonómico aumenta a menor ritmo que el de la media nacional

Economía andaluza pulsa en la foto

El nuevo Gobierno andaluz que se conforme del resultado de las elecciones de este domingo atisbará desde el Palacio de San Telmo un frente de retos económicos de nuevo y viejo cuño para la nueva legislatura. El principal sigue siendo, como ya lo era tras la anterior cita con las urnas, la elevada tasa de desempleo de la comunidad. Andalucía sufre una tasa de paro del 22,85%, frente al 14,55% de la media nacional. Además, aunque la economía andaluza goza de salud y crece al 2,2% interanual, su ritmo es tres décimas inferior al del conjunto del país, lo que sugiere la necesidad de un impulso al motor de crecimiento y de la búsqueda de una mayor correlación entre estos avances y la creación de puestos de trabajo de calidad.

Una situación que limita la prosperidad de la región, con una renta per cápita de 18.470 euros, un 26,1% menos que la media nacional y solo por encima de la de Extremadura. A su favor, el nuevo Ejecutivo tendrá el control del mayor presupuesto autonómico del país, unas cuentas más saneadas –pero que conviene vigilar– y un renovado acceso a los mercados de financiación. Por delante, la posibilidad de revisar su modelo productivo y tributario, así como la necesidad de atender una gigantesca maquinaria pública y la atención social de la región más poblada. Estos son los principales desafíos que encara la Junta de Andalucía:

Empleo: precariedad laboral y alta tasa de paro juvenil

Con una tasa de desempleo que se sitúa 8,3 puntos por encima de la media española, Andalucía sigue liderando las cifras de paro en España, solo por detrás de Ceuta y Melilla, y más que triplica a Baleares. Si bien, es cierto que la comunidad autónoma ha logrado en los últimos cuatro años reducir su tasa de paro desde el 34,23% de la población activa.

Entre las mujeres españolas, las andaluzas son las que más tasa de paro registran, un 27,085%, frente a la media nacional del 16,22%, porcentaje que se sitúa por encima del 30% en tres de sus provincias: Almería, Cádiz y Córdoba.

La problemática del desempleo juvenil, que en toda España aún afecta al 33% de los menores de 25 años (llegó a rozar el 57% en 2013), llega a niveles más dramáticos en la comunidad andaluza, donde se sitúa 13 puntos por encima de la media nacional. Con todo, ha logrado reducirse de forma más que notable desde el récord histórico del 67,27% que alcanzó en 2013.

Tampoco juega a su favor la calidad de los nuevos empleos, dado que el 94,5% de los 4,1 millones de contratos registrados hasta el mes de octubre fueron temporales.

Modelo productivo: la construcción vuelve a crecer

La economía andaluza sigue escorada hacia el sector servicios, que representa dos terceras partes de la riqueza que se genera en esa autonomía. Le siguen la construcción, que encadena dos años seguidos al alza tras la profunda depresión económica, y ya aporta dos de cada diez euros del PIB en Andalucía. La asignatura pendiente sigue siendo la industria, que apenas supone un 4% de la riqueza y que se encuentra en unas cifras sensiblemente inferiores a las de España. En Andalucía hay 29.225 empresas industriales, tan solo un 5,8% del total, cuatro décimas por debajo de la media nacional. El pacto andaluz por la industria, firmado a principios de 2017 por sindicatos y empresarios, fijaba un crecimiento del 20% en el número de empresas industriales de menos de 50 trabajadores y la reducción de un 5% en su consumo energético.

Turismo: la cuarta autonomía más visitada aguanta el tirón

Es la cuarta autonomía que más turistas extranjeros recibe, con 9,3 millones de viajeros entre enero y septiembre. Los destinos andaluces han resistido mejor la fuga de viajeros a otros destinos más baratos, como demuestra el hecho de que la llegada de turistas foráneos haya crecido un 0,8% frente al estancamiento registrado en España o las caídas acusadas en Cataluña, Canarias o Baleares, las tres regiones más visitadas por el turismo extranjero. Las autoridades andaluzas justifican esa divergencia por dos razones. La primera es la diversificación de los mercados de origen, ya que el segundo mayor emisor de turistas a Andalucía, con un 12,4% del total, se encuadra en el epígrafe resto del mundo, que engloba a viajeros americanos y asiáticos, fundamentalmente. La segunda razón se centra en que los precios de los hoteles son inferiores a los de otras autonomías, lo que ha mitigado la fuga de turistas británicos a Turquía, Túnez o Egipto. De hecho, Reino Unido se ha convertido en el mayor mercado emisor de Andalucía, con un 27,9% del total.

Sector exterior: el crudo surge en apoyo a la alimentación

La salud del sector exterior andaluz es evidente. Andalucía es la segunda autonomía por volumen de exportaciones, con un 11,6% del total de España, por encima de la Comunidad Valenciana, Madrid o País Vasco. El saldo comercial, que mide la diferencia entre las exportaciones y las importaciones, arroja un superávit de 558 millones de euros. En ese resultado tiene mucho que ver el dinamismo de la industria agroalimentaria, la más importante en ventas al exterior, con un 27,5% del total, y un superávit comercial de 319 millones, un 58% del total andaluz. Las cifras hasta septiembre de 2018 consolidan el papel del sector energético en Andalucía, con unas ventas al exterior de 523 millones (un 23% del total) y unas importaciones de 1.219 millones (un 46,4% del total). Unos números que se deben a la mayor actividad de la refinería de Cepsa en San Roque (Cádiz), que recibirá una inversión de 1.000 millones hasta 2020.

Cuentas públicas: aprovechar el mayor presupuesto regional

La Junta de Andalucía maneja el mayor presupuesto autonómico del país, unas cuentas de 30.718 millones de euros que incluyen un gasto público no financiero de 26.588 millones. La cifra supera los fondos de Cataluña, que ha liderado la clasificación otros años, y es mayor que la suma del desembolso disponible para las siete comunidades con menor presupuesto. Se trata, por tanto, de una poderosísima herramienta, acorde a la región más poblada de España y la segunda en superficie, pero también una que debe sustentar a más de 270.000 empleados públicos y más de 300 entidades autonómicas. Además, el 62,8% de los recursos se destinan a cubrir el gasto en sanidad, educación y seguridad y protección social, lo que puede dejar espacio a la racionalización pero resta margen de actuación para la inversión pública. Un ariete necesario para movilizar la economía andaluza que, si bien crece actualmente al 2,2%, se sitúa por debajo del incremento medio estatal, del 2,5% en el último trimestre, según los datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

Del lado del déficit, la comunidad ha logrado reducir la cifra prácticamente a la mitad en la última legislatura, con la previsión de cerrar este año en el -0,4% de su PIB, una décima menos que en el ejercicio anterior y el reto por delante de alcanzar el superávit. A su vez, tras regresar al mercado financiero el pasado octubre, en su primera emisión desde 2011, Andalucía logró cubrir sus necesidades para este último trimestre, pero tiene por delante el desafío de mantener su atractivo ante los inversores para seguir logrando recursos a coste moderado. De momento, su porcentaje de endeudamiento está ligeramente por debajo de la media nacional del 24,7%, en el 21,7% a cierre del segundo trimestre, según el Banco de España.

Fiscalidad: revisar ingresos a la luz de la reforma tributaria

El ejercicio 2018 comenzó en Andalucía con un cambio legislativo que apagaba la mayor contestación social al esquema tributario de la región de los últimos tiempos con la entrada en vigor de la exención del impuesto de sucesiones y donaciones por cuantías de hasta un millón de euros entre padres, hijos y cónyuges. Superado este frente, el nuevo Gobierno andaluz deberá revisar su modelo de ingresos a la luz de sus amplias necesidades y de la reforma fiscal que planea el Ejecutivo central. De prosperar el plan presupuestario pactado entre Moncloa y Podemos, o si acaba siendo impulsado vía decreto-ley, la Junta aplicará el nuevo tipo marginal más alto de España (junto a Cataluña, Comunidad Valenciana, Asturias y La Rioja) para las rentas altas. Del gravamen del 48% en el IRPF que aplica hoy a partir de los 60.000 euros pasará al 50% desde los 130.000 euros y al 52% desde los 300.000 euros. La Junta deberá valorar si se aviene a este salto tributario o rebaja su cuota autonómica para suavizar el impacto. Otra asignatura pendiente a valorar es la de si eliminar todas las exenciones fiscales que mantiene para el impuesto de actos jurídicos documentados (AJD) de las hipotecas, ahora que será la banca quien lo pague, para que el tipo máximo que ya aplica, del 1,5%, sea íntegramente abonado por las entidades en cualquier caso.

Vivienda: recuperación, pero aún lejos de los máximos

La recuperación del mercado de la vivienda en España es un hecho en la autonomía. El precio por metro cuadrado, que tocó mínimos en 2015, se sitúa ya en los 1.210 euros, según datos de Tinsa del tercer trimestre del año. Muy lejos de los 1.956 euros que llegó a alcanzar en pleno boom allá por 2007. El ajuste acumulado desde entonces es del 38,2%. En el tercer trimestre del año, los precios de la vivienda en la comunidad repuntaron un 5,1% interanual, la mayor subida registrada en 11 años y por encima del alza nacional. La compraventa de viviendas también está en plena recuperación: en el segundo trimestre del año creció un 18,3%, el mayor ritmo de los últimos tres años.

El problema de la educación

A la cola de España. El último informe PISA constató que Andalucía está por debajo de la media española y por debajo de la de la OCDE (500 puntos). La comunidad registró 483 puntos, frente a los 517 de Castilla y León. Diferencia que, según la OCDE, equivale a un curso escolar. El análisis llegó al debate político después de que la exministra de Agricultura Isabel García Tejerina dijera que “en Andalucía lo que sabe un niño de diez años es lo que sabe uno de ocho en Castilla y León”.

Ciencia. Es en esta asignatura donde se observan las mayores diferencias entre regiones. Castilla y León alcanza una puntuación de 519 puntos, frente a los 473 de Andalucía, la peor de todas.

Gasto público. Andalucía destina 4.510 euros por alumno, frente a los 8.976 euros del País Vasco, según datos del Ministerio de Educación. La competencia en esta materia ha estado muy presente en las elecciones, con la propuesta del PP de cederla a Madrid, lo que ha provocado las críticas de PSOE y Adelante Andalucía.

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