O3 Protégelo, el catalizador de hidrocarburos que reduce emisiones y consumo

Una 'startup' de Barcelona patenta un sistema que quema hasta el 95% del combustible, reduciendo a niveles mínimos las partículas contaminantes

O3 Protégelo
O3 Protégelo no es magnético, a diferencia de otras soluciones puestas en el mercado. No utiliza productos químicos ni aditivos y tampoco se disuelve. Por ello no perjudica la electrónica de los vehículos.

Cambio de paradigma para el sector de la automoción. Coches de bajas y cero emisiones, conectados, autónomos y compartidos rodarán en el nuevo modelo de movilidad. Y sin mucho tardar. La Comisión Europea ha fijado una reducción de CO2 de un 30% para 2030. Y a la par, el Parlamento Europeo (PE) exigirá un recorte de la emisión de dióxido de carbono del 40% para los coches nuevos. Un reto que ha provocado el debate.

“La repercusión social de esta transición será más difícil si elevamos objetivos (…) tenemos que ser ambiciosos pero realistas”, afirmaba en entrevista con la agencia Efe Erik Jonnaert, secretario general de la Asociación Europea de fabricantes de Automóviles (ACEA).

El líder de la patronal, que representa a los 15 principales fabricantes de vehículos de Europa considera que la solución vendrá de la mano de “nuevas formas de movilidad alternativa, sobre todo vehículos eléctricos” pero que requieren una infraestructura de recarga aún muy escasa en la Unión Europea – hoy 100.000 estaciones cuando, según ACEA, en 2025 se necesitarán dos millones-.

Como añadido, el PE se ha decantado también porque el 20% de su nueva flota corresponda a automóviles poco contaminantes en 2025 y el 30% en 2030, es decir, aquellos que emitan menos de 50 gramos de CO2 por kilómetro.

Los nuevos test de emisiones, acordes a la normativa mundial de homologación de vehículos WLTP, también han hecho saltar algunas alarmas; el pasado verano la consultora IHS Markit adelantaba en un informe el riesgo de sanciones de 14.000 millones de euros si no se llega.

Aparte, una nueva normativa europea, obligatoria desde el 1 de enero de 2019, endurecerá también los controles anuales de las ITV.

Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, solo Noruega cumple ya con el objetivo de 2021. El año pasado, en España (octavo fabricante mundial de automóviles y segundo de Europa) la media de emisiones de los coches nuevo fue de 114 gramos de CO2 por km.

Un dispositivo para aprovechar el 95% del combustible

Con la intención de mejorar tales datos y partiendo de que el parque automovilístico español es uno de los más envejecidos de la UE, desde Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), tras años de investigación, el ingeniero Isidro Moreno daba a conocer en 2015 su desarrollo para mejorar la combustión de hidrocarburos.

“En contra de lo que se cree, los motores solo queman entre un 75% y un 85%, y el resto es expulsado en forma de gases contaminantes por el tubo de escape. Nuestro dispositivo al quemar hasta un 95%, reduce hasta un 20% del óxido de nitrógeno (Nox), un 50% del monóxido de carbono (CO) y hasta un 20% del dióxido de carbono (CO2), según se trate de gasolina o gasoil, mejorando así la calidad del aire que respiramos y también la vida del vehículo, aparte de aumentar su potencia”, explica José Manuel Núñez, director de marketing y comunicación de O3 Protégelo S.L, fundada ese mismo año.

De todos los logros, si de uno están especialmente orgullosos los cuatro socios que conforman la dirección de esta startup es del recorte –entre un 50%-80% en el caso del diésel de las partículas en suspensión (PM2.5) “verdaderas causantes de la contaminación y de riesgos muy graves para la salud. Además, hemos conseguido dejar los HC (hidrocarburos no quemados) a cero de una moto Harley Davidson que venía de fábrica, en nuestra intención de seguir probando y superándonos”, indica Núñez.

O3 Protégelo
La empresa, trabaja ahora en el desarrollo de una versión para más cilindrada (9.000 a 14.000), y otra para motocicletas, que espera poder lanzar en 2019.

La tecnología que han patentado, cuya gran virtud es la de no ser magnética, se basa en un reactivo de media docena de minerales que importan pulverizados de varios países, “una extracción que se compensa, medioambientalmente, con nuestro catalizador”.

Luego, de forma artesanal, mediante un proceso de sinterización los compacta en “bloques cristalinos”, cortados después “al chorro de agua” en cientos de piezas, “y que son las que se incorporan en nuestros dispositivos”. Los tres modelos comercializados oscilan entre los 145 y los 305 euros, dependiendo de la cilindrada.

Desde el garaje, como les gusta llamar a su taller, reconocen un camino difícil, sobre todo en Europa “en el sector parece despertar interés solo nuestra fórmula, al margen de nosotros”.

Sin embargo, de los 5.000 euros facturados en 2015 pasaron a 42.500 euros en 2017, cifra a la que esperan añadir dígitos para el balance de 2018, y además, la escalabilidad del proyecto sí les ha abierto las puertas para probar en países como Holanda, pero sobre todo en África y Latinoamérica, “donde estamos en conversaciones avanzadas con algunos Gobiernos”, anuncian.

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