Para trabajar con las grandes, las pequeñas cuidan el entorno

Sobresalen las medidas de mejora de imagen, reputación y transparencia

Las medianas empresas destacan frente a las pymes

Central de producción de Fruits de Ponent en Alcarrás, Lleida.
Central de producción de Fruits de Ponent en Alcarrás, Lleida.

Las pymes llevan tiempo observando las políticas de responsabilidad social (RS) de las grandes corporaciones. Ven cómo una gestión responsable de las empresas no solo beneficia al entorno donde operan, sino que también trasciende a la rentabilidad de su negocio, llegando incluso a garantizar su supervivencia. Quizá sea por ello que la responsabilidad social, en todas sus expresiones, ya resulta de gran interés para las pequeñas compañías.

El informe Pyme España 2018 destaca con puntuaciones en torno al cuatro –de una escala del uno al cinco– las acciones y políticas relacionadas con la mejora significativa de la imagen y reputación y el incremento de los niveles de transparencia. Además, las pequeñas empresas españolas priorizan trabajar con proveedores locales, impulsar medidas de reciclaje efectivo y consumir menos energía y otros recursos.

Con relación a las acciones en el ámbito de los empleados, con una puntuación de 4,45, las pymes otorgan una elevada relevancia a los contratos estables. También abogan por mejorar el nivel de satisfacción y motivación de sus trabajadores (3,69) y por la flexibilidad laboral acerca de los horarios (3,5 puntos).

“Las empresas con mejores credenciales en responsabilidad social empresarial pueden afianzar su posición en las cadenas de suministro de las grandes compañías. Las empresas con elementos demostrables de desempeño en sostenibilidad son más elegibles para proveer productos y servicios a la Administración”, incita Jaime Silos, director de desarrollo corporativo de Forética.

Las firmas con mejor desempeño en sostenibilidad son más elegibles para proveer productos y servicios a la Administración

Jaime silos, director de desarrollo corporativo de forética

Esta opinión, es compartida por Clara Bazán, directora de sostenibilidad de Mapfre. “El apostar por políticas de RS no solo impacta en el bien común de todos, sino también a la hora de encontrar nuevas oportunidades de negocio, por ejemplo, al entrar en la cadena de valor de las grandes empresas”, afirma la directora.

Éxitos internacionales

Aunque según afirma Josep Presseguer, director general de Fruits de Ponent, la responsabilidad social ha estado integrada en el ADN de la empresa desde sus inicios por su carácter cooperativo, “en los últimos años la compañía ha desarrollado diferentes instrumentos para forjar una RS sólida”.

Entre estas medidas destacan las llevadas a cabo sobre sus empleados con políticas de género, igualdad de oportunidades, promoción de carreras o conciliación laboral. Pero sin dejar de lado el medio ambiente, prestando atención al ahorro de agua, a su huella de carbono o a la implantación de modelos de gestión de plagas basados en la lucha biológica.

Esta evolución ha hecho posible que hoy en día Fruits de Ponent cuente con clientes de la gran distribución a nivel internacional que también han realizado una firme apuesta por la responsabilidad social. Firmas como Marks & Spencer, Lidl, Walmart, Intermarché, o Carrefour hacen posible que el 80% de su producción sea exportada.

Jeanologia
Un empleado de Jeanologia diseña el acabado de unos jeans para su confección con láser.

Otra empresa que ha aprovechado las oportunidades de este campo es Jeanologia. Según los datos de la pyme, el 30% de la producción de vaqueros a nivel mundial se realiza con su tecnología. Levi’s anunció durante el primer trimestre de este año que produciría el 100% de sus vaqueros con su maquinaría, pero además de la empresa americana otras marcas de relevancia internacional cuentan, en mayor o menor medida, con la valenciana.

Gap, American Eagle, Replay, Pepe Jeans, Jack and Jones, H&M, El Corte Inglés o Mango reducen su consumo de agua, la utilización de químicos tóxicos y eliminan técnicas perjudiciales para sus trabajadores cada día al introducir la innovación del láser, el ozono y las nanoburbujas del sistema de Jeanologia en su producción.

“Solo en la parte de acabado, es decir, en los procesos que se necesitan realizar para dar el look final a la prenda tejana –roto, desgastado, envejecido, a la piedra– se necesitan una media de 70 litros de agua por pantalón”, señala Carmen Silla, copropietaria y directora de marketing de Jeanologia. “Nuestro reto para antes del año 2025 es la total deshidratación y desintoxicación de la industria del jean”, concluye la ejecutiva.

Claves del estudio

Gregorio Sánchez, catedrático de la Universidad de Murcia y director del informe Pyme 18, muestra diferencias según las características de las pymes.

Antigüedad. Las pymes con más años se preocupan por el desarrollo de políticas generales de RSC, como imagen, transparencia, contar con proveedores locales, mientras que las nuevas empresas ponen el foco en crear códigos de conducta, memorias de sostenibilidad y en mejorar el clima laboral.

Formación. A mayor formación del cuerpo directivo, mayor concienciación y más políticas desarrolladas de responsabilidad.

Sector. Dentro del sector industrial, destacan las medidas de tratamiento de recursos y de reciclaje efectivo. En la construcción se da prioridad a los proveedores y a las materias primas locales, mientras que en el de servicios importa más el uso de horarios flexibles.

Tamaño. Las medianas son las que más preocupación tienen por desarrollar políticas sostenibles vinculadas a la mejora de la reputación de la imagen, a la transparencia y al reciclaje. También muestran un mayor índice de flexibilidad laboral y un mayor interés en publicar memorias de sostenibilidad y códigos de conducta. Sin embargo, la microempresa sobresale en políticas orientadas a la estabilización de sus plantillas, apostando por los contratos indefinidos.

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