General Motors hará su mayor reestructuración desde la bancarrota de la firma en 2009

La firma planea cerrar siete de sus fábricas (cinco en EEUU y Canadá) en el mundo

GM quiere echar a 8.000 empleados en Norteamérica

La directiva de la automovilística estadounidense General Motors (GM) planea realizar la mayor restructuración de la empresa desde que esta declarase la bancarrota hace una década. El fabricante parará la producción el próximo año en tres plantas de ensamblaje en EEUU y Canadá, y ha avisado de que para después de 2019 también corren riesgo dos factorías de motores (ambas en EEUU). Además, GM cerrará dos plantas más en otras partes del mundo, pero no ha especificado cuáles serían.

Las fábricas que planea cerrar la compañía son la de Lordstown, en Ohio; las de Hamtrack y Warren, en Michigan (EEUU); la de Oshawa, en Ontario (Canadá); y la de Baltimore, en Maryland (EEUU).

GM, según el portal estadounidense Autonews, prevé recortar el 15% de sus trabajadores en América del Norte (unos 8.000 empleados despedidos). Además, la compañía quiere reducir en un 25% sus puestos ejecutivos.

La firma se estaría planteando parar la producción de varios modelos que se ensamblan en algunas de estas fábricas, incluidos el Chevrolet Cruze, el Cadillac CT6 y el Buick LaCrosse.

Uno de las razones que ha dado la empresa para llevar a cabo este recorte ha sido la caída de las ventas de los coches del segmento sedan en los últimos años en favor de los coches pickups y SUV. Esto ha perjudicado a General Motors (principalmente fabrica vehículos sedan), que no ha sabido adaptarse a este cambio de demanda.

Los SUV tuvieron una cuota de mercado mundial del 34% en el primer semestre de 2018 y ha aumentado sus ventas un 14% respecto al mismo periodo del año anterior, según un estudio de la consultora JATO. El país donde más han penetrado los SUV ha sido en Rusia, donde representan un 45% de las ventas. Por su parte, en EEUU, China y Canadá, también suponenmás del 40% del mercado. En Europa, los SUV son el 33% de las ventas.

Según Reuters, en 2012 los automóviles del segmento Sedan representaban más del 50% de todas las ventas de vehículos nuevos de Estados Unidos. En los primeros nueve meses de 2018, esa cifra cayó hasta el 31%. Mientras que las comercializaciones de este tipo de vehículos bajó un 13,2% hasta septiembre, las ventas de camionetas pickup y SUV, en contraposición, aumentaron un 8,3% en EEUU. Las matriculaciones del modelo Cruze, por ejemplo, hecho en Lordstown, cayeron un 27% en ese periodo. El Impala, que se construye en Oshawa y Hamtramck, cayó un 13%. El Buick LaCrosse y el Cadillac CT6, que se producen en Hamtramck, cayeron un 14% y un 11%, respectivamente.

Además, en el último año, los costes de fabricación aumentaron por los aranceles a la importación de acero que decretó la administración de Donald Trump. Según GM, esa medida le ha costado a la compañía unos 881 millones de euros.

El director general de GM, Mary Barra, dijo que la empresa se está “adaptando” al mercado. La compañía quiere empezar una transición hacia un modelo de producción basado en los vehículos eléctricos y autónomos, muchos de los cuales estarán enfocados hacia un modelo de coche compartido y no de propiedad.

Con la caída de las ventas de coches en EEUU, las fábricas de Hamtrack y de Lordstown de GM están funcionando con un solo turno de producción. Según explica Reuters, una regla del sector de la automoción es que si una planta está funcionando por debajo del 80% de su capacidad productiva, está perdiendo dinero. La consultora LMC estima que la fábrica de Lordstown, por ejemplo, está actualmente en un 31% de su capacidad.

Tras el anuncio del agresivo recorte de gastos de la compañía, General Motors se anotó cerca de un 5% en Wall Street.

Ford, otra norteamericana en problemas

“Decisiones duras”. El fabricante estadounidense Ford comunicó en abril que quería parar la producción de casi todos sus coches en EEUU. Además, el pasado 9 de octubre informó a los comités de empresa europeos de la firma que se avecinaban “decisiones duras” con vistas a reducir costes y que revisaría “planta por planta” para dejar de invertir allá donde no fuera rentable, una decisión que podría repercutir en la producción, el empleo e incluso en el número de instalaciones, alertaban los sindicatos.

La planta de Almussafes. La compañía tiene una fábrica en Almussafes, Valencia, que da trabajo a 7.800 personas, Esta planta anunció para noviembre y diciembre de este año 13 días de paro en la producción de motores y otros nueve en la de vehículos.

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