Italia mantiene firme su pulso con Bruselas y el mercado: ¿continuarán las presiones a la deuda?

El martes 13 de concluye el plazo dado por Bruselas para que Roma reformule las cuentas de 2019

El Ejecutivo continúa enrocado en su objetivo de déficit del 2,4% y se enfrenta a la apertura de un expediente sancionador

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el ministro de Economía, Giovanni Tria.
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el ministro de Economía, Giovanni Tria. REUTERS

El 23 de octubre la Comisión Europea rechazó por primera vez los presupuestos de uno de sus socios, Italia. Una decisión que hasta el momento no había tomado en sus 20 años de historia. A partir de ese día Roma pasó a contar con tres semanas para reelaborar un nuevo proyecto. El próximo martes concluye el plazo para que el Ejecutivo italiano presente el nuevo borrador en el que la pieza clave volverá a ser el déficit, pero sin que Italia dé señales de enmienda y mientras crece la inquietud entre los inversores y la presión sobre la deuda soberana del país.

Italia continúa enrocada en su objetivo de déficit del 2,4% del PIB, una idea que fue reiterada el viernes por el ministro de Economía, Giovanni Tria, y el responsable de Trabajo, Luigi di Mai. Es decir, si Roma sigue adelante con sus intenciones, la tercera economía de la zona euro se enfrenta a la apertura de un expediente de procedimiento de déficit excesivo por incumplir el pacto de estabilidad y crecimiento que establece que aquellos países cuya deuda supere el 60% del PIB están obligados a efectuar un esfuerzo fiscal estructural del 0,5% del PIB cada año. La medida de carácter disciplinario derivaría en fuertes sanciones y en el descrédito de Italia ante los inversores. En el tercer trimestre Italia mostró los primeros signos de estancamiento al crecer tan solo un 0,2%, su peor dato desde 2014.

José Luis Fernández Figares, director de análisis de Link Securties, afirma que de momento las partes implicadas están jugando su baza. “La CE no quiere mostrarse demasiado beligerante pues cualquier cosa que diga puede ser utilizada por el Gobierno populista para poner a la opinión pública en contra de la UE. Mientras, el Ejecutivo italiano se mantiene inflexible en su intención de hacer realidad las promesas electorales”, afirma el experto. Para poder llevar a cabo las medidas populistas, las cuentas de 2019 recogen un fuerte incremento del gasto público y deja de lado el compromiso de reducir deuda. “Italia es el segundo país más endeudado de Europa con una ratio de apalancamiento del 131% del PIB, algo que solo supera Grecia (179% del PIB)”, afirma Victoria Torre, analista de Self Bank.

Aunque las posturas están alejadas, los analistas de Macroyield se muestran optimistas. “Creemos que la cuerda no se tensará más y que, aunque la respuesta de Italia no será previsiblemente satisfactoria, habrá base para que pueda darse una mayor aproximación de posiciones las próximas semanas”, remarcan.

En la misma línea se mueve Torre, que desde que en el año 2000 se impulsó que el objetivo de déficit no superara el 3% del PIB, no ha habido ningún año en el que lo hayan cumplido todos los países. “Francia ha sido el país que más veces lo ha incumplido, en 11 de los 17 años”, subraya la experta.

El Gobierno del M5S y La Liga ha reiterado que su política fiscal ayudará a impulsar el crecimiento y fijan para el próximo ejercicio un alza del PIB del 1,5%, hasta tres décimas por debajo de lo estimado por la CE en las previsiones dadas a conocer el jueves. Estas divergencias en el crecimiento explicarían también las diferencias en las expectativas de déficit y deuda que barajan cada una de las partes. Así, mientras Roma espera una reducción de la deuda en cuatro puntos básicos, hasta el 127% del PIB, la CE defiende que esta continuará estancada en el 131% actual.

En lo que a déficit se refiere, Bruselas cree que en 2019 y 2020 el objetivo de déficit subirá al 2,9% y 3,1%, a cierta distancia del límite de 2,4% que establece el Gobierno. “La divergencia es aún más llamativa desde el punto de vista de déficit estructural. La CE exigía una reducción en 2019 del 0,6% del PIB y en su lugar estima que los planes italianos supondrán un incremento del 1,2%”, explican desde Macroyield.

La principal amenaza para Italia es que el enfrentamiento institucional derive en un incremento del riesgo de salida del euro, una idea que hasta el momento no se ha puesto en precio. En este contexto la prima de riesgo italiana experimentaría nuevos ascensos. “Los niveles actuales (300 puntos básicos) ya suponen un claro factor de desaceleración económica y hacen improbables los objetivos de crecimiento del Gobierno”, explican en Macroyield. “De llegar a subidas de más de 400 puntos básicos no sería de extrañar que la presión obligara al Ejecutivo a romper su coalición”, añade Victoria Torre. Esto se produce en un momento en el que el programa de compras del BCE llega a su fin. Las rentabilidades de la deuda aunque tensionadas habían estado contenidas por el paraguas de Mario Draghi, el principal y casi único comprador de deuda italiana en los últimos meses.

Una prima de riesgo por encima de los 300

A medida que se acerca la fecha del 13 de noviembre los inversores empiezan a inquietarse. El vicepresidente de la CE y comisario para el euro, Vladis Dombrovski, afirmó el viernes que Bruselas estudia las sanciones a Italia y la prima de riesgo volvió a superar los 300 puntos básicos. No obstante, todavía permanece lejos de los 327 que registró en octubre, máximos de marzo de 2013.

La rentabilidad de la deuda italiana a 10 años repunta al 3,4%. Se pone fin al respiro que las agencias de calificación habían otorgado al mercado de deuda después de que Moody’s rebajara la nota pero mantuviera en estable la perspectiva. Una semana después S&P dio su veredicto y se limitó a situar la perspectiva en negativa, sin bajar el rating.

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