Cork, la parada perfecta para los cruceroadictos

Las islas británicas, destino que compite con las griegas

En esta ciudad irlandesa es obligado probar la cerveza artesana

Cork
Calle de Cork.

Quizá para los turistas más viajados, que huyen de los circuitos más comerciales y masificados, pueda resultar aún poco atractivo o incluso poco ecologista, pero los cruceros se han popularizado y descargado de gran parte de su carga negativa. ¿Cómo conocer los fiordos noruegos si no es en barco?, se preguntan los privilegiados que han podido gastarse los 5.000 euros que puede llegar a costar ese viaje.

Han sabido venderse, pese a que muchas ciudades (Barcelona, entre ellas) ya recelan de los miles de cruceristas que vomita cualquier buque en sus escalas. Porque “ya no solo importa el destino”, como dice Shakira en el anuncio de Costa Cruceros, el barco en sí se ha convertido en un objetivo para los cruceroadeptos. Así, las navieras hacen cada vez buques más grandes y selectos, como el Royal Princess (Princess Cruises), el Queen Mary (Cunard) o el Meraviglia (MSC Cruceros), entre otros. Los llaman cruceros resort, todo incluido.

‘Symphony of de Seas’, ‘Queen Mary’ o ‘Meraviglia’ avalan la demanda de los cruceristas por los buques grandes y selectos

Las islas griegas, las capitales bálticas o el Mediterráneo son algunas de las rutas más exitosas en Europa, pero también Alaska, Galápagos o la Polinesia francesa se afianzan como destinos ansiados por los más aventureros.

Pero no hace falta gastarse ese dineral para conocer el formato crucero. Una ruta por las islas británicas es una buena forma de acercarse a esa experiencia y por menos dinero (unos 1.300 euros de media).

El buque 'Royal Princess'.
El buque 'Royal Princess'.

Southampton, Guernsey, Dublín, Belfast, Glasgow y Edimburgo suelen ser paradas habituales en esta travesía, aunque Cork es imprescindible por su historia vinculada al Titanic.

El momento ‘Titanic’

Con música y una camarilla de nativos disfrazados con atuendos de la época del Titanic (principios de siglo XX) suele recibir a los visitantes esta población, la segunda más grande de Irlanda y que fue la última parada del inmortalizado navío antes de partir a América en 1912. Es gris, como toda Irlanda, pero sosegada, recogida y fácil de visitar, máxime cuando la prisa es un escollo para los cruceristas.

Instalada en una isla del río Lee, en Cork da tiempo a visitar, beber y comer casi todo. En el barrio más alto, la iglesia de Santa Ana, que alberga en su torre el reloj conocido como el mentiroso porque tiene cuatro caras y cada una marca una hora diferente, está enclavada en una barriada de casitas pintadas.

La catedral de San Finbar.
La catedral de San Finbar.

La neogótica catedral San Finbar, con tres chapiteles (enseña del condado de Cork) y la cárcel, un antiguo edificio de piedra de estilo georgiano y gótico, que parece un castillo más que una prisión, con visitas nocturnas fantasmagóricas, son grandes atractivos, aunque un poco lúgubres.

Además de pasear por el centro, plagado de pubs, muchos con música en directo, para comer merecen la pena el Café Paradiso y el Farmgate Café. Y el Mercado Inglés, visitado hasta por la reina Isabel II de Inglaterra, plagado de locales con productos de la zona (pescado ahumado, queso).

Para tener la experiencia cervecera y artesana hay que pararse en Franciscan Well Brewery, antigua fábrica de cerveza en un convento, donde se pueden degustar la Blarney Blonde o la Rebel Red, entre otras.

En Cobn, hoy el puerto de Cork, donde están recreadas las estancias del Titanic, es también obligado subir a la catedral gótica St. Colman, que alberga un carillón con 49 campanas.

Qué barco escoger

Cork, la parada perfecta para los cruceroadictos

'Princess Cruises'. Unos 1.700 euros es lo que cuesta un crucero de 13 días por las islas británicas, que incluye una decena de destinos. Además, esta compañía americana, que también tiene rutas a los fiordos (1.148 euros), a las capitales bálticas, las islas griegas y el Mediterráneo, organiza cruceros a Alaska.

'Royal Princess'. Estará todo 2019 viajando por Alaska, tiene una capacidad de 3.560 pasajeros, una tripulación de 1.346 personas, 19 cubiertas, piscina, spa, varios restaurantes, pubs, tiendas, etc. El servicio y la comida son correctos, pero todas las comunicaciones son en inglés. Durante el mes de mayo está lleno de jubilados.

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