El precio de estudiar en las mejores universidades del mundo

El MBA de Harvard y del MIT, con un precio de 98.000 euros, son los títulos más caros

El Brexit tiene pendiente de un hilo las tasas de los campus británicos

El precio de estudiar en las mejores universidades del mundo pulsa en la foto

El pasado mes de octubre, QS World University Rankings y el Ranking de Shanghai, dos de las publicaciones más importantes a nivel global sobre estudios superiores, hicieron públicas las listas anuales que clasifican a las mejores universidades del mundo. El Massachusetts Institute of Technology (MIT), la Universidad de Stanford, la Universidad de Harvard, el California Institute of Technology (Caltech), la Universidad de Cambridge y la Universidad de Oxford, aunque en diferente orden en cada uno de los dos rankings, están presentes en el top 10 de ambos.

Estas clasificaciones, con el prestigio que entrañan, convierten a estas facultades en la meca de muchos estudiantes e investigadores a nivel mundial. Por eso, los precios de sus matrículas, además de ajustar la cuantía a la reputación de cada campus, están pensados para atraer a perfiles de todo el mundo, y suelen incluir complementos como el alojamiento, la comida, el transporte o la contratación de un seguro médico, obligatorio en muchos de estos centros. Algunos, de hecho, van más allá, y supeditan el precio total de la matrícula a la situación familiar de los alumnos. La Universidad de Harvard es uno de los mejores ejemplos. Matricularse en su programa de MBA, el máster más importante en administración y gestión de empresas, cuesta un total de 73.400 dólares (64.200 euros) anuales. Ahora bien, a esta cifra hay que añadirle 1.032 euros de cuota para la asistencia sanitaria de los alumnos, 2.947 euros para el seguro médico y, entre otros puntos, de 11.390 a 22.700 euros destinados al alojamiento, en función de si el alumno es soltero o de si está casado y tiene hijos. De esta forma, la matrícula puede oscilar entre los 98.500 euros totales para los solteros y los 132.300 euros para los emparejados que van a estudiar con dos hijos.

“El estudiante puede moldear su matrícula a la carta. Además, la universidad ofrece una serie de ventajas. Los contratos de alquiler fuera del campus, en cualquier parte de la ciudad [Cambridge, Massachusetts], se firman para 12, 24 o 36 meses. Sin embargo, el arrendamiento de los apartamentos del campus es para nueve meses, lo que dura el curso escolar”, explica Chad Losee, director de admisiones de MBA en Harvard Business School. De esta forma, prosigue, si el alumno “quiere irse a casa en vacaciones no tiene que pagar el alquiler una vez haya acabado el curso”.

Al MBA de Harvard le siguen muy de cerca el máster del MIT (97.700 euros), el de Stanford (94.000), y los de las británicas Cambridge (69.000) y Oxford (65.300). Dada la proyección internacional de todos estos títulos, al igual que ocurre en Harvard, la matrícula está condicionada por todo lo que rodea al estudiante. Es lógico, reflexiona Lizabeth Cutler, de la oficina de admisión para el MBA de la Graduate School of Stanford Business: “Aquí, durante el pasado curso, solo un 36% de los estudiantes graduados procedía del estado de California [donde está asentado el campus de Stanford]. El resto venía de otras partes de Estados Unidos, en un 30%, y del resto del mundo en un 34%”.

El MBA, al ser un título específico, puede compararse sin problema entre unos centros y otros. Sin embargo, en lo que respecta a las distintas ramas de conocimiento, el balance entre universidades debe hacerse de forma genérica, ya que muchas de ellas tienen títulos propios que no se ofertan en el resto de centros. Así, en las ingenierías, los títulos más baratos parten de los aproximadamente 40.000 euros anuales, con el MIT y Caltech a la cabeza (45.000 euros) y Harvard como el más económico (38.000).

En las ramas de Derecho sucede lo mismo, y hay importantes variaciones en función del título: Cambridge parte de los 26.000 euros por curso para los estudiantes extracomunitarios en los grados más baratos, pero puede llegar a los 63.000 por año para el máster en abogacía. Eso sí, las dos universidades británicas recuerdan en sus plataformas web que están pendientes de cómo se gestione definitivamente el Brexit, ya que la salida de la Unión cambiaría radicalmente la política de precios.

A pesar de estas tasas, el dinero no es el único requisito a superar para estudiar en estas universidades. Todas ellas presumen de las cribas que sus candidatos deben pasar para poder convertirse en alumnos. En Stanford, por ejemplo, además del expediente académico, de la experiencia laboral o de las cartas de referencia, es imprescindible pasar una entrevista personal en la que evalúan distintos factores. “Se mide el historial del alumno, las experiencias, las perspectivas que persigue, sus dotes de liderazgo o sus valores personales”, cuenta Lizabeth Cutler. Los campus también cuentan con una oferta de becas y de ayudas a la financiación de estos programas formativos, que impulsan desde los departamentos de admisión, tanto con fondos propios de la universidad, en su mayoría donaciones de antiguos alumnos, como con acuerdos con empresas.

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